La dieta de Budwig. No solamente contra el cáncer

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Cuando se lee sobre las dietas adecuadas para prevenir o apoyar la curación del cáncer muchas veces se recomienda la crema de Budwig, que es básicamente una mezcla de aceite de linaza con un tipo de requesón especifico, el quark. Buscando información en internet sobre esta crema, a menudo se encuentra información poco profunda para comprender la idea y aplicar adecuadamente esta dieta. Además aparecen variantes de su preparación usando por ejemplo aceite de oliva, leche de soja, kéfir, yogur o incluso tofu, que pueden ser sanos pero no idóneos para conseguir el efecto deseado para nuestra salud.

He escrito este artículo para que el lector comprenda el fundamento científico de esta crema y cómo prepararla para que realmente consiga este efecto preventivo y curativo contra el cáncer y muchas otras enfermedades crónicas como la diabetes, la artritis reumatoide, problemas cardiovasculares, digestivos, de próstata, procesos inflamatorios en general y muchos más. También es un apoyo en caso de depresión, pérdida de memoria o la demencia.

Una breve Historia

La creadora de esta dieta, la Dra. Budwig, nació en Alemania en 1908 y murió a la edad de 95 años, después de haber tratado con su dieta a unos 1.000 pacientes con cáncer alcanzando un éxito de un 90%, según ella. Asimismo trató otras enfermedades crónicas como la artritis o infarto de corazón. Curiosamente un 50% de sus pacientes eran médicos o familiares de ellos.

De profesión era licenciada en farmacia y química con un doctorado en física y química. Trabajaba a principios de los años cincuenta para el Gobierno alemán como experta en drogas farmacéuticas y grasas. Fue propuesta 7 veces para el Premio Nobel por sus investigaciones relacionadas con las grasas, su función para la salud celular y su relación con el desarrollo del cáncer. Entonces creó también un método para distinguir los diferentes ácidos grasos de los que hablamos tanto hoy en día.

Continuando el camino del científico y premio Nobel (1931) Otto Warburg, que veía como una causa importante para el desarrollo del cáncer la falta de oxígeno para las células, la Dra. Budwig llegó a la conclusión de que una dieta específica podría mejorar esta hipoxia y ser efectiva contra el cáncer y otras enfermedades relacionadas con una mala salud celular. Descubría que la causa de la defectuosa respiración celular es el mal funcionamiento de las membranas celulares, debido entre otros motivos a la falta del potencial eléctrico adecuado alrededor de ellas. Y el factor negativo más importante para esta situación son las grasas hidrogenadas y desnaturalizadas, conocidas como grasas trans.

A las células tumorales no les gusta el oxígeno

Al seguir esta línea de investigación la Dra. Budwig descubrió que el ambiente celular anaeróbico no es la consecuencia sino uno de los desencadenantes para el desarrollo de un tumor. ¡A las células tumorales no les gusta el oxígeno!

Un equipo de científicos alemanes pudo verificar esta teoría comprobando el trabajo de Warburg. Sus resultados fueron publicados en el prestigioso Journal of Biological Chemistry (enero 2006). Las células tumorales se alimentan de una forma anaeróbica con procesos de fermentación de la glucosa. Por eso tienen una gran necesidad de azúcar que el enfermo debe evitar para que las células tumorales se mueran y el cáncer se pueda curar.

Esto significa que un tumor es en realidad una adaptación celular a un ambiente sin suficiente oxígeno. Al revertir este proceso, mejorando sobre todo el funcionamiento de las membranas celulares para conseguir una buena oxigenación de las células, se ayudaría a combatir el cáncer. Este conocimiento es la base de la dieta de Budwig para revertir la mala salud celular. Pero además ella era consciente de que la causa del cáncer es multifactorial y no se podía reducir solamente a un problema celular. El cáncer es una enfermedad sistémica que afecta a toda la persona y no es exclusivamente un tumor local. Y por eso recomendaba también, aparte de su dieta, cambiar el estilo de vida y hacer trabajo psicológico personal para resolver los problemas emocionales.

Uno de los ingredientes esenciales de dicha dieta es esta mezcla de requesón tipo quark bajo en grasa (menos de 2%) con aceite de linaza y lino molido. Pero aparte de ello y por las razones explicadas arriba, aplicaba a sus pacientes todos los conocimientos de una dieta y estilo de vida anticáncer con muchos antioxidantes, verduras, frutas, ensaladas, zumos, alimentos desintoxicantes, productos integrales y algo de pescado, pero sin grasas dañinas como las grasas trans y sin carne y leche (excepto la crema de Budwig). Además recomendaba medidas antiestrés, resolver los problemas emocionales, evitar radiaciones electromagnéticas, hacer aplicaciones tópicos con aceites para aumentar la adsorción de la energía solar (aceites ELDI) y no permitía la quimioterapia a pacientes que querían curarse con su método.

La dieta de Budwig fue revisada por el oncólogo y cardiólogo estadounidense Dr. Dan C. Roehm en 1990, quien asegura: «Ésta dieta es con mucho la dieta más exitosa contra el cáncer en el mundo».

La base teórica

Al investigar el efecto de las grasas sobre la salud descubrió que, entre todos los aceites, el de linaza destacaba especialmente por sus características saludables:

Un alto contenido (aprox. 60%) de ácidos grasos omega 3, especialmente ácido alfa linolénico (ALA), un ácido graso esencial que el cuerpo no puede sintetizar y tiene que ser aportado a través de la alimentación. Estos ácidos grasos son componentes esenciales de los fosfolípidos de las membranas celulares, con los que mantienen su elasticidad y un óptimo intercambio de nutrientes, oxígeno y desechos. Por ello son esenciales para la salud celular y de la persona en su totalidad.

Una proporción ideal entre los ácidos grasos de tres a seis partes de omega 3 por cada parte de omega 6. Ambos son necesarios en el cuerpo para muchas funciones esenciales. Cuando hay demasiado omega 6 en relación al omega 3 aumentan los procesos inflamatorios que se relacionan con muchas enfermedades crónicas y el cáncer. Desgraciadamente, la proporción habitual en nuestra alimentación hoy en día suele ser una parte de omega 3 y veinte partes de omega 6, con todas sus desventajas para la salud. En este contexto es importante saber que el aceite de oliva apenas aporta omega 3 a pesar de sus beneficios generales.

La Dra. Budwig destaca sobre todo el alto potencial eléctrico de la semilla de lino por su alta capacidad de almacenamiento de la energía de los fotones solares. Cada célula de nuestro cuerpo tiene un núcleo de carga positiva, la membrana y el revestimiento exterior de la célula con carga negativa. La aportación energética del lino ayuda a aumentar el potencial eléctrico y mantener una bipolaridad óptima de las membranas celulares como base de su buen funcionamiento.

Un alto contenido de ácidos grasos poliinsaturados muy reactivos. Los ácidos grasos están compuestos de átomos de carbono enlazados. Cuando cada átomo de carbono da un electrón al enlace, este se considera simple. Si cada uno de los carbonos aporta dos electrones se llama doble enlace. Los ácidos grasos poliinsaturados son ácidos grasos con más de un doble enlace y un doble par de electrones. Según Budwig, este par de electrones añadido multiplica su potencial energético y produce una especie de «nube» de electrones, que libera fácilmente esta energía en nuestro cuerpo. Eso también ayuda a mejorar el potencial eléctrico de las membranas celulares.

Es evidente que en esta teoría se integran aspectos de la biología, la química y la física cuántica.

¿Pero si el lino y su aceite son tan beneficiosos en sí, por qué no tomamos solamente el aceite y dejamos el requesón, la otra parte importante de la crema de Budwig?

Lo especial del requesón quark es que sus proteínas tienen un alto contenido en aminoácidos sulfurados, como la cisteína y la metionina. Estos aminoácidos de carga positiva del quark atraen los ácidos grasos de carga negativa del aceite de linaza y forman una especie de lipoproteína. ¡El resultado no es simplemente aceite de lino con requesón, sino un alimento o mejor dicho una medicina totalmente nueva! Solo de esta forma los ácidos grasos son solubles en agua, lo que facilita la asimilación por los intestinos y su transporte por los capilares más finos hasta llegar a las células. Además, así el aceite de linaza está más protegido contra la oxidación y llega con todo su potencial a sus destinos.

¡Una genial idea! La doctora Budwig probó muchas combinaciones de lipoproteínas hasta llegar a ésta como la más beneficiosa.

Ahora se entiende por qué no funcionan igual otros sustitutos del quark como el yogur, el kéfir o incluso el tofu, que se recomiendan a veces. Como el requesón tipo quark todavía no es habitual en España, aunque existe, se podría sustituir por el queso cottage (requesón granulado). Pero repito: lo ideal es el quark con 0% de grasa. Al preparar la crema se ve la diferencia entre el quark y el yogur: el quark adquiere la consistencia de una mayonesa al integrarse con el aceite de lino; sin embargo, queda mucho menos trabada la mezcla con el yogur, kéfir o tofu.

Una vez comprendida la teoría de la crema de Budwig, no es recomendable sustituir el aceite de linaza por el de oliva, que contiene muchos menos ácidos grasos poliinsaturados, como los omega 3, ni el quark por el yogur, kéfir o tofu.

La preparación de la crema de Budwig

Para la preparación de una porción básica se necesita:

  • Una batidora
  • Un molino de café o de especias
  • 3 cucharas soperas de aceite de linaza prensado en frío y de producción ecológica
  • 3 cucharas soperas de quark (o queso cottage)
  • 2 cucharas soperas de leche ecológica de vaca o cabra
  • 2 cucharas soperas de semillas de lino
  • 1 cucharadita de miel

Mezclar bien, 3 cucharadas de aceite de linaza ecológico y prensado en frío con 2 cucharadas de leche de vaca o de cabra, si es posible de producción ecológica, y 3 cucharadas de requesón tipo quark o queso cottage (si no se consigue el quark) durante aproximadamente un minuto y preferiblemente con una batidora o picadora eléctrica.

LinazaBatirlo todo hasta conseguir una emulsión muy homogénea sin aceite visible. Si está bien hecho tendrá aspecto de mayonesa. Es importante realizar este paso primero antes de añadir cualquier otro ingrediente.

Añadir luego una cucharadita de miel de muy buena calidad, no pasteurizada y preferiblemente ecológica. Según la Dra. Budwig la miel es un producto que mejora el valor saludable de la crema y no solo un endulzante.

Moler 2 cucharas soperas de semilla de lino en un molino de café eléctrico o manual y esparcir encima de la crema.

Esa es la base. Opcionalmente se puede añadir entre media y una cuchara de frutas de la temporada. Si la mezcla es demasiado espesa, se puede añadir entre 1 y 2 cucharadas de zumo de fruta (por ejemplo: zumo de uva, naranja o arándano). Queda muy rico con frutos secos o copos de cereales integrales y se puede aderezar con vainilla, canela, zumo de limón, cacao puro o coco rallado.

Como alternativa se puede preparar la crema de Budwig también salada como una salsa con ajo o cebolla y hierbas aromáticas como perejil, tomillo, eneldo, etc. Además se pueden incorporar especias antiinflamatorias como jengibre o cúrcuma, etc., con mucho ajo, un poco de miel, sal y limón queda como un alioli para acompañar comidas saludables.

Esta crema tiene su máximo efecto para la salud si los ingredientes son de máxima calidad. Es importante tomar la crema lo más fresca posible en un tiempo de unos 20 minutos porque el lino, una vez molido, el aceite de linaza y la crema, son muy sensibles a la oxidación, y pierden rápidamente su valor saludable. Por eso es importante guardar el aceite en el frigorífico incluso si la botella esta todavía cerrada y una vez abierto consumirlo a lo largo de un mes. En realidad la cadena de frío desde su producción no debería estar interrumpida e incluso en los almacenes de los intermediarios y en las tiendas deberían estar en el frigo. ¡Algunos fabricantes de aceite de lino de calidad no dan más de 3 meses de fecha de caducidad! Desgraciadamente en general no se cuidan estos aspectos, seguramente por falta de conocimiento o porque creemos que un aceite apenas se degrada. No obstante, aunque se pierda algo de valor, sigue siendo muy saludable.

¿Que cantidad hay que tomar?

Se recomienda en general una dosis diaria para una persona sin necesidades específicas, es decir una cantidad de omega 3 de entre 0,5 y 1,5 gramos. En la práctica significa la toma diaria de una porción de crema de Budwig con un mínimo de una cuchara sopera de aceite de linaza. Para embarazadas y otras personas con más necesidades, 2 o 3 cucharadas, adaptando proporcionalmente la cantidad de leche y requesón.

En caso de enfermedades más graves, se aconseja tomar de 2 a 3 raciones de la receta completa. La Dra. Budwig recomendaba a sus pacientes con cáncer 3 raciones: en el desayuno y al mediodía una ensalada y un postre de crema de Budwig.

Otras recomendaciones

Aunque no estemos enfermos, integrar diariamente esta dieta saludable, acompañada de una vida y alimentación equilibradas, ayudará a prevenir ciertas enfermedades típicas de nuestra civilización desarrollada. Además, con un poco de imaginación y creatividad se puede hacer todo tipo de comidas dulces y saladas basadas en esta crema.

¡Nunca se debe calentar el aceite de lino u otros aceites de buena calidad con un alto contenido de ácidos grasos poliinsaturados porque se queman y convierten en grasas trans. Para freír lo ideal es usar aceite de coco o Ghee, que es una mantequilla clarificada muy saludable y muy utilizada en la cocina y medicina ayurvédica. Ambos productos resisten bien a las altas temperaturas sin alterarse.

En nuestro centro hacemos talleres para profundizar en la teoría y aprender a preparar platos muy ricos con esta crema.

Frank Ohlenschlaeger
Experto Universitario en Homeopatía y Terapeuta de Shiatsu. Terapia integral
www.centroki.es