Vivir sin petróleo es posible

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Durante los últimos 100 años nos hemos acostumbrado a vivir con el petróleo: nuestro coche depende de él, también la agricultura con sus fertilizantes y procesos mecanizados, la industria también depende del petróleo, la calefacción de nuestra casa, los productos de la casa contienen plásticos derivados del petróleo e incluso nuestras ropas tienen derivados del petróleo.

¿Cuánto tiempo necesitaríamos para reconvertir nuestros medios de vida?

Según explica Coop57, «no podemos apoyarnos en las energías renovables porque no son tan productivas como el petróleo: la energía eólica y solar solo atienden a parte de nuestras necesidades y los bio-combustibles compiten con los alimentos».

Además, la energía nuclear también tiene fecha de caducidad puesto que el uranio también es un recurso limitado.

Somos inventivos y poderosos pero no somos mágicos: o empezamos la transición ahora mismo o no llegaremos a tiempo.

Según explica la Cooperativa de Servicios financieros, «vivir sin petróleo no significa volver a la Edad Media, como intentan hacernos creer los capitalistas y los neo-liberales».

Por otro lado, «hacer la vista gorda al fin del petróleo o a una subida de precios que lo tornará inasequible y no gestionar la transición sí significará volver a la barbarie. En un mundo sin petróleo será obligatorio un equilibrio entre consumo y auto-suficiencia; entre tecnología y tradición, y entre globalización y localización».

Para ello, «en vez de producir toneladas de un producto agrícola destinados a la exportación en un rincón del país, se produciría prioritariamente lo que los habitantes de este rincón necesitan para sobrevivir».

El drama no está en una vida sin petróleo, está en empezar la transición demasiado tarde.