Niños índigo

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    A principios de los años ochenta del recién acabado siglo XX se empezó a utilizar en los Estados Unidos el término «niños índigo» para definir un nuevo tipo de seres que empezaron a nacer de manera progresiva desde finales de los sesenta.

    Dichos niños y niñas presentan unas diferencias cualitativas con el resto de la especie humana, representando de alguna manera un nuevo cambio evolutivo, tanto en la parte biológica como en la mental y espiritual.

    Madame Blavatsky hablaba del advenimiento de una nueva era, la de Acuario, y con ella una nueva raza. Otras teorías esotéricas y profecías de diversas culturas y etnias que preconizan la llegada o la preparación para una nueva Edad de Oro, confirman la presencia de estos nuevos seres que serían la avanzadilla de este nuevo cambio.

    Pero ¿qué son, o quiénes son, los índigo? Para poder explicarlo nos basaremos en sus características más destacadas. Lo primero, son seres que reaccionan con rechazo hacia las normas impuestas de antemano o las que no tienen una explicación lógica, ofreciendo alternativas que muchas veces nos sorprenden por su simpleza y eficacia. También suelen manifestar una falta de interés en la escuela, a menos que el tema enseñado les llame la atención o los educadores instruyan de manera amena; por otro lado cuando algo les interesa lo absorben más rápido de lo habitual. Muestran una hiperactividad física y mental que muchas veces hace que se les diagnostique Síndrome de Desorden de la Atención, administrándoles erróneamente medicación para tratar una patología de la cual ellos no son portadores. Aceptan con gran facilidad los adelantos tecnológicos, a la vez que sienten un profundo amor y atracción por la naturaleza y su conservación. Suelen presentar una personalidad más compleja y madura de lo normal, no consienten las injusticias o la falta de humanidad, y se vuelcan siempre hacia la parte menos favorecida. Físicamente se caracterizan por ser delgados y altos, también presentan un sistema inmunológico más activo de lo normal, siendo menos proclives a caer enfermos, y en muchos casos buscan alternativas en lo relacionado con la alimentación y la salud.

    Otra de sus características es una mayor capacidad de diálogo y cooperación. Por eso se recomienda que se les eduque de una manera alternativa, en colegios que profesen una pedagogía más acorde a su mentalidad y vibración, como por ejemplo la Waldorf creada por Rudolf Steiner, o el sistema Montesori. En ambos se valoran más los principios transmitidos al niño, su capacidad de comprensión y el desarrollo de su individualidad que la imposición, la imitación o la memorización, típicos de la educación moderna.

    El porqué de su aparición estaría ligado a lo que se comentaba al principio, estarían preparando el terreno de un cambio evolutivo y de una más sutil vibración en nuestra tierra. Los primeros casos aparecerían a finales de los sesenta, por lo que ya habría algunos adultos índigo, y serían así como la punta de lanza de esta nueva humanidad. Muchos de estos se caracterizarían por una constante falta de adaptación a lo largo de sus vidas, empezando en la etapa escolar, y luego entre sus círculos de relaciones, cambiando constantemente de trabajo, de amistades, no encontrando la estabilidad sentimental, y no identificándose con ninguna corriente filosófica, espiritual o política, estando siempre en una constante búsqueda. Por eso ya en muchos países existen plataformas que agrupan tanto a los adultos como a los padres de los aún niños, que en un principio buscaban respuestas a los problemas de sus hijos y a través de esas plataformas han podido, junto a otros padres, psicólogos y educadores, establecer parámetros en la educación y formas de actuar con ellos.

    Hay que matizar que su aparición no es característica de un determinado segmento social, religioso, racial o étnico, sino que se extiende progresivamente por todos los niveles y su presencia es cada vez más notable, así como su influencia en diversos ámbitos de la vida, que se irá notando con el paso del tiempo y comiencen a relevar a las viejas generaciones que hasta el momento han ostentado el mando de nuestras sociedades. De hecho existen varios tipos de índigos. Primero tendríamos el índigo humanista, de temperamento sociable y capacidad de líder, su campo de acción es la política, abogacía, comercio, trabajo social y todo lo relacionado con las masas. Le sigue el artista, posee una inclinación al campo de la estética, la belleza, pero también la investigación, los proyectos científicos, y allí donde la imaginación juegue un papel importante. Luego estaría el conceptual, con una sólida personalidad, su área de acción sería el diseño, la arquitectura, la ingeniería, la aeronáutica, incluso lo relacionado con el campo militar. Por último tenemos el tipo interdimensional, son individuos muy seguros de sí mismos, con ideas propias muy concretas y su campo de acción sería el mundo del pensamiento, la filosofía, la psicología, el mundo de las creencias y las religiones. Todos ellos tienen como misión cambiar, desde cada uno de sus campos de acción, los valores y principios caducos de esta sociedad, sustituyéndolos por otros más evolucionados, más útiles, cimentando así un nuevo mundo.

    Muchos investigadores del fenómeno índigo afirman que algunos de estos seres pertenecen a otras dimensiones e incluso a otros planetas y que sería la primera vez que se encarnan en nuestro mundo, colaborando así con el plan cósmico de evolución. Otros serían almas evolucionadas de otras eras y civilizaciones como la atlante, egipcia, azteca, maya, etc., que esperaban estos momentos de cambio para encarnar. En ambos casos estos seres vibrarían en torno a la frecuencia índigo, y algunas técnicas energéticas como el Reiki, Body Harmony, masajes energéticos, terapia de sonido, etc., les ayudarían a sintonizar mejor con esa frecuencia y eliminar posibles bloqueos producidos por el nivel de vibración de nuestro planeta aún más denso que el de ellos y que les dificulta su desarrollo y manifestación. Incluso en el caso de los adultos índigo también estas técnicas les ayudarían a ubicarse y encontrar su camino.

    Como comentaba más arriba, los índigo aparecen en cualquier familia, sin distinción de raza, cultura, etc., pero muchas veces aparecen en los hogares en los que se necesita de su ayuda, sirviendo de maestros a sus padres y familiares, ayudándoles a comprender y evolucionar como individuos. También los índigo nacen entre parejas vinculadas al trabajo espiritual, especialmente las que están en sintonía con los principios de la nueva era, y que tienen en cuenta el poder de las energías relacionadas con la concepción, que viven el embarazo de manera consciente y en comunicación con el bebé en gestación. También los que alumbran a sus hijos mediante un parto natural y consciente, destacando los niños nacidos en el agua, y aquellos vinculados desde sus primeros meses a la delfinoterapia, ya que de esta manera se ayuda a que su vibración sintonice mejor en nuestro mundo.

    Sin embargo ya se está hablando de otro fenómeno más profundo aún, el de los niños cristal, estos serían de mayor tasa vibratoria aún. Calificados por algunos como los hijos de los índigos, representarían otra etapa del plan cósmico, y aunque ya los hay entre nosotros no empezarán a aparecer en forma intensiva hasta que los índigo no constituyan un mínimo de representatividad e influencia en nuestro mundo, ya que estos son los que preparan el terreno a los cristal.

    No hay que olvidar que los índigo o los cristal no dejan de ser simples niños que demandan lo que cualquier otro, ganas de jugar, divertirse con otros chicos, pasarlo bien, amar y estar con sus padres, etc. Por lo que es importante no educarlos en una urna de cristal como si de criaturas especiales o fuera de lo normal se tratara. Más bien hay que intentar que se sientan normales e integrados, y que a su debido tiempo manifiesten las características de su frecuencia y estar allí en esos momentos para ayudarles a comprender su naturaleza, pero más con el ejemplo que con el sermón, ellos entienden mejor las cosas por asimilación y comprensión. Por otro lado, el fenómeno índigo tampoco se puede convertir en una excusa para justificar el comportamiento anómalo de un niño, ya que el que se manifiesten algunos de los síntomas típicos índigo no implica necesariamente que lo sean, pues todos los niños no son índigo y no todos los índigo se manifestaran de igual modo.

    Quizá usted al leer esto se identifique de algún modo con los índigo, de ser así no dude en intentar saber más sobre ellos, e incluso ponerse en contacto con los varios foros que existen en Internet. En el ámbito hispano se ha creado el club de los niños índigo de fácil búsqueda en la red electrónica. Pero es posible que, tanto si lo es como si no, en el transcurso de su existencia pueda colaborar con el mejoramiento de la vida en nuestro planeta en cualquiera de sus manifestaciones y eso, junto a su trabajo interior, le ayudará a evolucionar como ser humano y a construir un mundo más equilibrado.