Masaje geotermal

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Durante milenios, seres humanos de prácticamente todas las culturas han usado una combinación del tacto, el calor (termoterapia) y piedras como herramientas terapéuticas.

– SumeriaUno de los casos más antiguos documentados es el de la cultura sumeria. Como práctica curativa habitual se realizaban masajes; la sesión incluía el uso de aceites y los masajes se realizaban desde el torso hacia las extremidades. Los sacerdotes/masajistas colocaban amuletos en las muñecas y los tobillos de la persona, para impedir que las dolencias y los demonios que las causaban entraran de nuevo en el cuerpo.

– En el Antiguo Egipto se realizaban fricciones con las manos sobre los cuerpos de los heridos en la guerra para aliviar el dolor. Los egipcios ya utilizaban la terapia de calor y las piedras calientes para tratar una variedad de enfermedades. Entre otras, en un procedimiento para mejorar la respiración.

Ya en esa época, el masaje terapéutico coexiste con el masaje estético: fricciones tonificantes, aceites y ungüentos aplicados con un masaje incipiente, maniobras para embellecer y adelgazar. La cultura egipcia fue en gran medida la responsable de extender la práctica del masaje a las culturas griega, romana y persa.

Cleopatra es recordada por haber utilizado arcillas para conservar su tez. Los propios médicos de los faraones registraron haber utilizado el material como agentes anti-inflamatorios y antisépticos.

– Aquí, en Europa, algunas culturas utilizaron piedras (y rocas) calientes para calentar sus saunas y baños. A su vez, hicieron uso de las piedras calientes para ser aplicadas a los músculos cansados y doloridos aliviando así la tensión y molestias musculares.

En Grecia se utilizaba el masaje como medio para tratar a los atletas y recuperarlos tras los grandes esfuerzos que eran sometidos. Homero dejó por escrito en sus textos la importancia del masaje en su época. Era muy común su uso en los Gimnasios junto a otras técnicas dentro del agua. Existen evidencias de que el mundo griego recibiera y conociera conceptos ayurvédicos a través de escritos del propio Pitágoras y su supuesto viaje a la India donde estudió las enseñanzas médicas.

De Roma tenemos sus baños termales y las aplicaciones terapéuticas que en ellos se realizaban, entre ellas de forma muy extendida los masajes en todas sus posibilidades: masajes relajantes, estimulantes y terapéuticos.

En el norte de Europa, las piedras pudieron utilizarse como radiadores de calor, calentadores de camas, para ayudar a calmar espasmos y en saunas.

– Los árabes, en tanto que depositarios del saber clásico en muchos casos, continuaron con la práctica del masaje; tradujeron del griego muchas obras de medicina a las que añadieron los conocimientos de tierras conquistadas chinas e hindúes, además de las propias aportaciones.

Avicena o Ibn Sina (980-1037) fue un médico, filósofo y científico persa. Escribió alrededor de 450 libros de diversas materias, fundamentalmente de filosofía y medicina; sus libros más famosos fueron El libro de la curación y El Canon de medicina (conocido como Canon de Avicena). Es considerado como uno de los más grandes médicos de todos los tiempos. Escribió un tratado sobre los baños, los masajes, el valor curativo de la música, el sueño y el reposo.

– Los americanos nativos originarios hicieron uso de las piedras calientes en sus ceremonias tradicionales y en el Tipi (la casa de campo del sudor). Las piedras grandes fueron utilizadas calentar el Tipi, mientras que las piedras calientes más pequeñas fueron utilizadas para masajear y manipular sobre las zonas de tensión.

Algunos ancianos indios tribales americanos consideran que las piedras tienen alma y se refieren a ellas como “gente de piedra.”

Los pueblos originarios de América del Norte, así como los Dakota, Mexicas y Mayas usaban las piedras calentadas por el sol a las orillas de los ríos para tratar molestias musculares en la espalda. También se utilizan hasta hoy para diferentes ceremonias de agradecimiento a la madre tierra como el temazcal o casa del sudor.

– En la medicina de Ayurvédica hindú, las piedras calientes fueron utilizadas conjuntamente con el conocimiento de los puntos de Marma.

El Charaka Samhita, el más antiguo documento de la doctrina médica registrada, que data de 7.000 años, indicaba que las piedras se habían de calentar en aceites aromáticos en una ceremonia ritual de curación y se aplicarían en el cuerpo con hierbas medicinales de varias condiciones.

– La historia China refleja su uso desde hace más de 4.000 años y durante la dinastía de Shang también demuestra el uso de piedras calientes de tratar y aliviar la tensión y el dolor.

En tiempos anteriores a la acupuntura, las piedras eran utilizadas para estimular los puntos y canales energéticos con la finalidad de favorecer el restablecimiento y el equilibrio del organismo Este puede ser el primer precursor de la práctica moderna de utilizar las piedras calientes en terapias basadas en los meridianos.

En medicina oriental las piedras calientes se utilizan conjuntamente con los canales- meridianos para promover un flujo mejor de la energía en todo el organismo.

– En Japón, las técnicas de masaje con piedras calientes japonesas crean efectos similares a la Moxibustión, en que el calor penetra y estimula el tsubo y acupuntos.

Las piedras calientes se depositan alrededor de la cintura, para calentar la parte central como una ayuda en la digestión.

– En Hawai también utilizaron piedras de la lava en su Lomi-Lomi. Las piedras ásperas fueron utilizadas como exfoliante natural para después del masaje, mientras que las piedras más lisas de lava fueron utilizadas para realizar su famoso masaje con éstos elementos basálticos.

En nuestro momento actual, el uso de las piedras, es una cosa cada vez más habitual y desde los años noventa se viene observando una recuperación del saber acumulado durante cientos de siglos por el ser humano y, que ahora, nos viene a ayudar en estos tiempos de veloces cambios y exigentes jornadas.

Método de trabajo

El masaje geotermal es un método de trabajo cuya finalidad es alcanzar el equilibrio entre la energía del organismo y los elementos que la naturaleza nos ofrece, en este caso las piedras.

Si tenemos en cuenta que los sentidos son responsables de la relación del ser humano con sus congéneres y con el entorno, la Terapia Geotermal consigue actuar de forma natural sobre cada uno de ellos aportando el equilibrio perfecto y por tanto el bienestar personal con uno mismo y con todo aquello que nos envuelve.

El elemento fundamental de la Terapia Geotermal lo constituye la aplicación de piedras calientes que actuarán a dos niveles:

  • De forma estática, ejerciendo presiones en puntos concretos.
  • De forma dinámica, realizando maniobras de masaje bien definidas.

Con ello se consiguen importantes beneficios emocionales y psicológicos, pero también observaremos los siguientes efectos fisiológicos:

  • Las piedras calientes incrementan la circulación sanguínea y el metabolismo celular en las zonas tratadas, a la vez que proporcionan efectos de relajación muscular, calman el dolor y los procesos inflamatorios crónicos.

La combinación de calor en diferentes zonas corporales y con diferentes técnicas de aplicación, permite obtener de forma simultánea los beneficios de ambas técnicas en una misma persona y en diferentes zonas corporales.

Al primer contacto con las piedras se percibe inmediatamente una agradable sensación. Si estás nervioso o angustiado aún se notan más sus beneficios. La armonización del cuerpo con aceites esenciales (aromaterapia), la aplicación del color (cromoterapia) durante la sesión y la musicoterapia, convierten cada sesión de la Terapia Geotermal en un festival para todos los sentidos.

La Terapia Geotermal está especialmente indicada para todas aquellas personas con estrés, nerviosidad, insomnio y ansiedad, pero también para todas aquellas personas que deseen “desconectar” durante los 75 minutos que dura la sesión(su cuerpo y su espíritu se lo agradecerán).

Recomendaciones importantes antes de iniciar la sesión

La temperatura de la sala deberá ser cálida para evitar que el cliente pueda sentir en algún momento frío. Además, la aromatizaremos con incienso, aguas de colonia, etc, para que se respire un ambiente especial desde que entra el cliente. La sala deberá estar acondicionada y preparada para que una vez el cliente entre por la puerta, esté todo listo para el comienzo de la sesión.
Las piedras volcánicas deben estar precalentadas unos 20 minutos antes del inicio del masaje, y 5 minutos antes controlaremos que tengan la temperatura adecuada para trabajar con ellas. Durante la sesión, tendremos que dar 2 ó 3 “calentones” de unos minutos para que mantengan los grados óptimos. En caso que nos excedamos y estén demasiado calientes, podremos dejarlas unos minutos sobre una toalla, de esa forma enseguida conseguiremos trabajar con ellas. Para evitar sorpresas desagradables, preguntaremos al cliente si la temperatura es de su agrado y puede soportarla bien (deberá sentir calor intenso pero sin llegar a la sensación de quemazón en ningún momento).
Es importante que una vez concluya éste masaje, se limpien y desinfecten bien todas las piedras, así como el calentador.

Protocolo

  1. Decúbito prono, colocamos 10 piedras en espalda (4 grandes a cada lado de la columna vertebral, 1 grande en sacro y una mediana en base del cráneo, zona cervical). Colocamos 1 piedra mediana en cada manos del cliente. Tapamos espalda y brazos con una toalla grande.
  2. Colocamos dos piedras grandes en zona isquios, dos medianas en gemelo y una en planta del pie. Tapamos la totalidad de la pierna y pie.
  3. Iniciamos el masaje en la pierna que nos queda libre. Primero echamos aceite en la pierna con unos pases suaves y a continuación, cogemos dos piedras grandes y masajeamos en movimientos lentos y ascendentes, con cierto grado de presión. Evitaremos siempre pasar por zonas óseas (rodillas, tobillos, etc). Cuando notemos que las piedras han perdido calor, masajeamos sin ellas. Al finalizar, colocamos dos piedras grandes en isquios, dos en gemelos medianas y una en planta del pie. Tapamos y pasamos a la otra pierna. Tiempo total 7 min.
  4. Repetimos acción durante 7 minutos.
  5. Espalda, quitamos las piedras y las echamos de nuevo al calentador, ya que las volveremos a utilizar. Aceitamos la espalda con pases suaves y masajeamos con piedras (una a cada mano). Al igual que en piernas, si vemos que pierden temperatura las iremos cambiando por otras bien calientes. Trabajaremos también la espalda unos minutos sin ellas antes de finalizar esta zona, y aprovecharemos para tocar brazos y manos. Tiempo total en espalda 20 min.
  6. Quitamos todas las piedras y vamos a invitar al cliente que se de la vuelta, (posición decúbito supino). Colocaremos toalla mediana bajo la cabeza y toallas grandes enrolladas bajo las rodillas. Taparemos piernas y zona superior del cuerpo con toallas grandes.
  7. Colocamos 4 piedras pequeñas en cara con una gotita de aceite esencial, lavanda por ejemplo o geranio, en zona de tercer ojo, pómulos y mentón.
  8. Colocamos piedras medianas en manos, bajo vientre, zona superior ombligo, estómago, esternón y zona hombros. Tapamos.
  9. Colocamos 4 piedras pequeñas entre los dedos de los pies, y 2 piedras grandes o medianas en cuádriceps. Tapamos pierna.
  10. Comenzamos a trabajar pierna libre, aceitamos y con dos piedras masajesamos en movimientos lentos y ascendentes. Al finalizar, colocamos 4 piedras pequeñas entre los dedos, 2 grandes en cuádriceps y tapamos. Tiempo 7 min.
  11. Repetimos operación en la otra pierna y tapamos.
  12. Quitamos piedras zona superior del cuerpo (excepto facial), y trabajamos abdomen, brazos y manos. Colocamos de nuevo las piedras como estaban y tapamos. Tiempo 7 min.
  13. Facial, quitamos las piedras y masajeamos cara y cráneo (sin piedras), al finalizar, repetimos colocación de piedras. Tiempo 7 minutos.
  14. Dejamos al cliente 3 minutos más de relax, tranquilo en la camilla bien tapado.
  15. Le invitamos a un zumo de naranja natural, te o infusión.
NOTA: No interrumpir este masaje en ningún momento
Ricardo Albert
www.masajesalbert.es
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