Pólvora en las palabras

270

Nos encontramos en un ambiente sonoro desnaturalizado. Escuchamos conceptos, ahora llenos de pólvora mortal, que “entran” en el vocabulario interior guardado, desde todas las redes sociales y todos los fenómenos de comunicación.

Se trata de una alteración profunda de ese vocabulario que ha creado hasta ahora nuestro criterio, nuestra escala de valores y la ruta para tomar acción y actitud.

El equivalente de esta pólvora mortal en las palabras lo encontramos en los conservantes de la comida, en los elementos sintéticos que se incluyen en las medicinas, los micro plásticos que están por todas partes, tres puntos que alteran y “perjudican seriamente la salud”. 

No podemos digerir pólvora, vibracionalmente hablando. Su efecto es devastador. En la vibración sonora hace explotar la vibración de la onda sonora por dentro, en el cauce de nuestra comunicación en palabras; impregna nuestra escucha de su ceniza y altera en negativo nuestro mundo emocional. 

Se derrumban las estructuras que conectan pensamiento, sentimiento, acción

Afecta directamente al campo sináptico, donde creamos conexiones neuronales. En este sentido, la neurociencia es el aspecto científico que nos confirma esta situación. Está en nuestro día a día en la situación que ha planteado el uso de pantallas y su afectación, sobre todo en los más jóvenes, en nuestros hijos, nietos, alumnos, etc.

Esa pólvora en las palabras explota y destruye las rutas sinápticas, actividad en donde se conectan conceptos, se arraigan contextos de actitud y comportamiento. Se desvía o explota la electricidad sináptica y deja devastado el campo mental de pensamiento, como un desierto creciente. Se sobrecarga la red eléctrica de la mente y más bien parece una operación de invasión en el aspecto vibracional importantísimo, como es el pensamiento humano. 

Nuestra sonoesfera global

Lo cierto es que estamos inmersos en una especie de “burbuja”, de una energía que nos envuelve a toda la Humanidad. Se le denomina la “sonoesfera”. Es ahí donde se condensan precisamente, por franjas de vibración, oleadas de pensamientos, energías intencionales y emociones precisas que se aglutinan como una masa o bien se “superponen” unas a otras, creando una especie de conglomerado espeso.

Todo ello crea una especie de “frontera virtual”, pero que se compone de energía estancada consistente, densificada, donde parecen rebotar fórmulas de pensamiento, filosofías, creencias, actitudes defensivas que hacen a esa frontera crecer como un muro casi imposible de traspasar.

Se condensan también las emociones más bajas, al igual que se condensan las gotas de agua en un cristal. Si la temperatura es muy fría, se crea algo similar a las capas de hielo, que pueden llegar a ser muy gruesas.

¿Como recuperar la capacidad pensante, propia, positiva en esta situación?

La extensión de las informaciones, que alcanzan lo que llamamos “globalidad”, el alcance de esa necesidad de “inmediatez” que vivimos y la aceptación de miles de datos o situaciones sin contrastar, nos aglutina a todos a una situación similar a la de siglos pasados, solo que con carácter “digital”. Promediados en generalidades o modas impuestas. Es como una especie de sumisión casi instantánea, que nos arrastra a una corriente de ideas o ideologías que se repiten constantemente, como el tiempo de la publicidad en los medios de comunicación.

Podemos entrenar con nuestra propia voluntad un escáner en la escucha: una radiografía sonora del contexto, del concepto, de la intención. Podemos escoger nuestra opción saludable, tanto física como emocional, en nuestro pensamiento, actitud y decisión. En definitiva, desde nuestra propia conciencia.

La nutrición vibracional es un aspecto candente en estos momentos. Yo diría que se nos presenta como con gran urgencia. Si la nutrición a través de los alimentos ya se considera un valor importantísimo para la salud física, la nutrición vibracional resulta ser imprescindible en la situación actual, no solo para la supervivencia sociológica sino para reencauzar la orientación de las palabras, las acciones, las actitudes, los proyectos y sus resultados. Extraer toda esa energía de “pólvora” tan dañina, para que las vibraciones vuelvan a crecer en su propio caldo de cultivo, con el agua limpia y tersa de nuestra propia vibración en positivo.

Oportunidad actual

La oportunidad presente es la de sumar desde lo individual esta nueva actitud, para generar un contexto que destierre enseguida y que llegue a invalidar el uso de esta pólvora y negatividad destructiva en nuestro lenguaje y comunicación humana.

Si todo lo malo y perverso que vibra en las intenciones malignas y depravadas, destructivas, explotan dentro de las palabras buenas y verdaderas, las que reflejan valores y elementos positivos de la vida, esas que manejamos todos los días, en los conceptos que hemos acuñados como positivos, se produce una perversión de la polaridad energética de la onda sonora, creamos confusión y la desorientación global campa por todas partes. Es como plantar una semilla al revés, lo que hace su crecimiento inviable.

El descubrimiento importante aquí es que la onda sonora es susceptible de modificar su esencia, si se contamina con vibraciones diferentes a las de su propósito inicial, a su diseño original

Es como si añadiéramos demasiado agua al vino. O excesivos edulcorantes a un postre. La onda sonora se ve adulterada de su composición vibracional. Y se pervierte la función comunicadora. Otro ejemplo lo podríamos encontrar en un voltaje eléctrico al que se obliga a funcionar con otros parámetros, lo más probable es que el aparato en cuestión no podría sostenerlo y se produciría una explosión, se destruiría.

Considero que sucede lo mismo con el tejido sináptico cerebral, con el movimiento eléctrico que recoge la información de la onda sonora, en nuestras palabras, en lo que conversamos, en las noticias, en la comunicación.

¿Construir un relato? Inventar un cuerpo de conocimiento o una retórica, organizar un proyecto de desviación en contra de las propias necesidades, de lo que la vida solicita de forma natural. Hemos comprobado a través de toda la historia de la humanidad, que no es válido, porque, en definitiva, se aleja de la intención verdadera, construye desde una intención oculta y en lugar de organizar su propia viabilidad, nos encontramos con una contradicción que no se puede resolver. La mejor imagen sería la de dos trenes que se encuentran rodando en direcciones contrarias y chocan en la misma vía. Un concepto y su contrario, no tienen vitalidad conjuntamente. 

Aplicar la intención, la actitud y los valores que vibran y viven en nosotros para generar confianza, es la solución

Sólo así podrán desarrollarse nuevas etapas de convivencia y desarrollo personal por entre toda la amalgama de culturas y sociedades en las que nos toca vivir. Generar nueva energía sonora para rehabilitar la función del lenguaje y la comunicación en autenticidad, desde la materia prima, que es la vibración cordial y saludable. Permitiendo que fluya toda la información dentro de la onda sonora. Este es el reto al que podemos sumarnos todos, aportando nuestra vibración vocal, que puede ser de alta gama, con plena consciencia de lo que sentimos y de lo que queremos transmitir.

Es un reto al que invito a todos, conectando la verdadera vibración positiva de cada uno con la manifestación expresiva a través de nuestras palabras. 

Macarena Miletich
Terapeuta Evolución Consciente. Especialista en Técnicas Vocales, Comunicación y Oratoria Contemporánea. Autora del libro THE LIVING VOICE. LA VOZ VIVIENTE (Natural Ediciones, 2019).