Entrevista con Raúl de la Rosa: La Revolución ecológica

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    Pregunta. Al principio del libro que acabas de
    publicar, “La Revolución Ecológica”, hablas de un volver a andar lo ya andado.
    ¿Es esto una invitación a recapitular vivencias o la necesidad de tomar
    conciencia de ellas?
    Respuesta. El bienestar es la meta aparente
    de las políticas occidentales, pero en el fondo es una forma encubierta de
    lucha ideológica contra las posibles corrientes sociales de liberación contra
    el sistema dominante internacionalmente.
    Constantemente se habla de que ya no existen
    ideologías, tratando de controlar al individuo a través del epicureísmo del
    placer, del confort y un supuesto nivel de vida que propugnan determinados
    intereses mercantiles. De esta despolitización del individuo, de
     
    la sociedad y de los propios políticos, surge la
    irresponsabilidad institucionalizada debido, fundamentalmente, a la
    imposibilidad de la persona de encontrar el marco para colaborar en las
    decisiones y acontecimientos de su comunidad y por extrapolación del rumbo de
    la sociedad en general. La ley del libre mercado y la globalización nos aíslan
    a unos de otros impidiendo que se formen opiniones y caminos que surjan
    cambios ante la inoperancia del sistema frente a la injusticia y la
    insolidaridad.
     
    ¿Qué podemos hacer para que esta situación deje
    de darse?
    Hay que tratar de recuperar los movimientos
    sociales, desde los locales hasta los internacionales. Lo principal es detener
    esta dinámica fomentada por el sistema al estatismo social, por otras formas
    de organizarse y de actuar frente a los problemas sociales, bien sean locales
    o planetarios.
    Cambiando los actuales símbolos y modelos basados
    en falsos mitos del progreso y sobre todo mirando el presente y el futuro,
    pero sin olvidar todo aquello que nos ha llevado a la actual situación de
    deterioro medioambiental y humanitario.
     
    ¿Porqué piensas que son los países ricos
    quienes tienen que dar el primer paso que inicie los cambios, cuando son ellos
    los que mayoritariamente contribuyen al desequilibrio de la actual situación?
    Es desde la abundancia desde donde debe partir uno
    de los impulsos fundamentales que permita que la humanidad avance al unísono y
    no bajo las presiones de los intereses mercantiles y de poder. Pues estos
    poderes cambiantes a lo largo del tiempo han llevado a la humanidad a este
    estado de injusticia e insolidaridad, acrecentado hasta cotas inimaginables en
    nuestros días.
     
    ¿Crees que en Occidente somos verdaderamente
    conscientes del grado de deterioro ecológico y del grado de pobreza del mundo?
    Es complicado desde la abundancia percibir lo que
    ocurre en realidad en el planeta, pues difícilmente la información que uno
    recibe es de primera mano y viene a través del tamiz y la manipulación de los
    medios de comunicación que en su mayoría están al servicio de los grandes
    intereses mercantiles.
     
    ¿Qué es la revolución ecológica?
    La revolución ecológica es un nexo común de unión
    entre los seres. Si, me refiero a todos los seres, desde toda criatura de la
    naturaleza hasta los propios seres humanos como causantes de la actual
    situación de deterioro de los ecosistemas y de las desigualdades entre las
    distintas sociedades y entre las propias personas.
    Se trata de una revolución pacífica, pues éste es
    nuestro mejor argumento para lograr un verdadero cambio en el ámbito
    planetario, pues la violencia una y otra vez se muestra inoperante para lograr
    una transformación de la sociedad hacia la justicia y la solidaridad.
    Lo que más teme el sistema es el pacifismo, la no
    violencia le violenta. Por ello trata de boicotear las manifestaciones
    pacifistas, promoviendo la violencia para que actúen en estos encuentros
    reinvindicativos pacifistas.
    Ejemplo claro son las manifestaciones mal llamadas
    antiglobalización, pues al provocar altercados violentos el sistema logra que
    la opinión pública vea estas manifestaciones en contra de la injusticia, la
    pobreza y la insolidaridad, como una pauta común de grupos radicales
    violentos.
     
    ¿Salvo excepciones, la mayor parte de las
    noticias que salen en los medios de comunicación en relación a estos
    constantes movimientos ciudadanos espontáneos, se centran en la escasa y
    dirigida violencia de los grupúsculos radicales, sin siquiera entrar en el
    fondo de las reinvindicaciones de los manifestantes y de su general pacífica
    actitud de protesta? Pero, para el sistema no hay nada más violento que el
    pacifismo reinvindicativo.
    La revolución ecológica es la búsqueda de la
    unidad en la diversidad, es un diálogo multirracial, multicultural, es
    devolver al ser humano su multidimensionalidad, rescatándonos de esta
    unidimensionalidad en la que el sistema ha enterrado las perspectivas del ser
    humano como individuo y como sociedad. Se trata de recuperar una realidad
    singular, puntual, personal y, al mismo tiempo, una realidad transcendente,
    planetaria e íntima. La revolución ecológica que planteo es un cambio social y
    una transformación interior, es un redescubrir, un redescubrirnos a través de
    una renovada filosofía ecológica, humanitaria y personal.
     
    ¿Crees que el movimiento ecologista ha
    equivocado su rumbo?
    No pienso que como movimiento se haya elegido un
    camino equivocado, sino que el sistema trata por todos los medios de absorber
    todo intento de cambio y que por lo tanto hasta la fecha al no haber una
    adherencia entre los distintos grupos y movimientos, y sobre todo como no ha
    habido una filosofía profunda de base, sino simplemente unos deseos comunes,
    el movimiento ecologista ha sido muy vulnerable a los embites del sistema y al
    deterioro de sus miembros más sobresalientes.
    Has creado un nuevo concepto que va más allá de
    la sostenibilidad al que denominas evolutividad. ¿Puedes explicarnos su
    significado?
    La sostenibilidad es un paso importante hacia la
    igualdad entre las distintas sociedades, aunque en los últimos tiempos haya
    perdido gran parte de su contenido debido al mal uso que se le ha dado al
    entrar a formar parte del vocabulario político. El llamado desarrollo
    sostenible no es más que un nuevo baluarte del crecimiento indiscriminado como
    política económica. Es al fin y al cabo un argumento más para mantener al
    sistema depredador con una careta nueva, con las mismas pautas que han llevado
    al actual estado de desastre ecológico y humanitario. Pero la evolutividad es
    un paso más allá en donde se integra no sólo a la sociedad sino al propio ser
    humano como parte de la eugenesia de la vida.
    El primer paso es cambiar el término desarrollo
    por el de colaboración, transformando el desarrollo sostenible por la
    colaboración sostenible.
    El desarrollo sostenible trata de mantener a un
    sistema insostenible, al tratar de satisfacer al mercado presente buscando
    además nuevos mercados de los que pueden consumir, despreciando a los que no
    pueden y aparentando no poner en peligro las posibilidades de futuras
    generaciones.
     
    ¿Cómo puede ayudarnos la evolutividad en el
    momento actual?
    Hemos de dejar atrás el desarrollo sostenible pues
    es evidente su inutilidad para solventar los problemas pues éstos van
    aumentando progresivamente y, es más, no nos queda tiempo para ningún tipo de
    desarrollo, sea cual sea el apellido que queramos ponerle. Si aún nos queda un
    futuro el camino es a través de la evolutividad, es decir permitir la
    evolución natural de los sistemas ecológicos minimizando al máximo la
    intervención humana salvo para fomentar sus procesos. En realidad es bien
    sencillo, la evolutividad que planteo no es más que la lógica de la
    naturaleza. Y más cuando es innecesaria la destrucción como modelo económico
    para solventar los problemas de escasez. Debemos ir justamente en el camino
    opuesto, es decir fomentar una política económica dirigida hacia la
    evolutividad de la naturaleza, de la sociedad y del individuo.
     
    ¿Aún crees que es posible que se implante esta
    evolutividad como modelo social y económico?
    Esperemos que el planeta no esté tan enfadado con
    el ser humano y que nos de una nueva oportunidad. Quizá aún sea posible un
    nuevo pacto de cooperación con un fin universal: el florecimiento de la vida
    en todos sus aspectos.
    Si la sostenibilidad trata de gestionar los
    recursos naturales para que el presente y el futuro sean mejores, la
    evolutividad es un concepto más avanzado al fomentar la capacidad de
    regeneración de la naturaleza degradada, mediante una constante regeneración y
    la eugenesia.
    La evolutividad es sencillamente promover
    cualquier cambio que conduzca hacia una situación mejor.
     
    En tus anteriores libros hablas de filosofía
    desde un punto de vistapráctico ¿por qué este cambio hacia una filosofía
    ecológica?
    Tal como digo en el prólogo ha sido como pagar una
    vieja deuda, un compromiso con la justicia y con los menos favorecidos, una
    deuda conmigo mismo. Es una especie de recomposición de uno mismo a través del
    análisis de una cruda realidad que muchas veces permanece oculta tras nuestras
    falsas creencias de la realidad. Aunque también pienso que se trata de un
    libro práctico, pues ¿qué hay más práctico que comprender las causas del
    actual deterioro medioambiental y humanitario y comprobar que depende de cada
    cual el comenzar a aportar soluciones?
     
    ¿Crees que es posible realmente frenar el
    proceso de deterioro ecológico y humanitario?
    No se si lo lograremos, pero si tengo la
    convicción de que es posible y más aún creo que es probable, pues cada vez hay
    más gentes que se suman a la idea de que este mundo que hemos creado es
    injusto y sobre todo que puede ser de otra manera. No hay más que ver los
    movimientos cada vez más generalizados de personas que individualmente se
    manifiestan en contra de lo que piensan que es injusto y que plantean
    alternativas más justas y más humanitarias.
    El crecimiento, crea empobrecimiento, cada vez
    somos un planeta más pobre, y aunque en los países más desarrollados se piensa
    que la economía crece, sin embargo, incluso en estos países, puesta la balanza
    de la calidad de vida, cada día la pobreza es mayor.
    Si cuantificamos la calidad de los aires, de las
    aguas, de la tierra, del sonido, de la vista, de la belleza, de la
    alimentación, de las relaciones humanas, realmente no somos sólo cada vez más
    pobres, sino paupérrimos. Pero visto todo esto con la visión de los deseos
    fomentados por los intereses creados, difícilmente tendremos una perspectiva
    real de este empobrecimiento, no ya sólo físico sino así mismo interior, pues
    cada vez el ser humano se encuentra más vacío.
    Pero la esperanza se fundamenta en la capacidad
    del ser humano de sobreponerse a las circunstancias más adversas, a pesar de
    ser tan especialmente embaucadoras como las actuales, sobretodo para los
    occidentales que son quienes deben respaldar los cambios en el ámbito
    planetario.
     
    ¿Crees que el cambio puede venir desde los
    colegios, institutos y universidades?
    Los cambios deben comenzar desde cualquier lugar y
    desde uno mismo, ahora bien a través de la educación si que es posible
    favorecer determinadas actitudes que posteriormente pueden pasar a formar
    parte de los valores del individuo. Aunque hay que matizar que el actual
    momento educativo en nuestro país y en general en todos los países
    occidentales u occidentalizados es nefasto. No hay más que ver que los centros
    educativos y las universidades no son vehículo de conocimiento sino de
    acumulación de datos. Todas las enseñanzas se dirigen a formar individuos para
    satisfacer las necesidades del sistema, nunca a ser capaces de crear sus
    propias opiniones y a propiciar un debate social abierto sino bien dirigido.
    Es especialmente evidente este deterioro en las facultades en donde debería
    fomentarse la libre expresión del pensamiento, tal como son las de filosofía,
    en donde el mecanicismo educativo explica, y se explica, y fomenta al sistema
    actual.
    Es bien fácil advertir que el nivel cultural de la
    gente es cada día más bajo debido a la implantación de una cultura monoclónica
    y es precisamente esta menor educación la que provoca que la capacidad de
    función social del individuo se reduzca progresivamente, como argumento en el
    libro La Revolución Ecológica: a menor cultura, más pasividad social. La
    ideología homogeneizante del sistema se implanta en todos los rincones del
    planeta gracias a los medios de comunicación, desalentando muchas de las
    posibilidades de modificar la situación sociopolítica y cultural. Cuanta más
    cultura y libertad tiene el individuo más dinámico se vuelve en sus
    reivindicaciones medioambientales y en relación a los derechos humanos.
     
    ¿Qué podemos hacer?
    Lo fundamental es proyectar nuevos modelos de vida
    que contrasten con los que plantea el sistema, que están agotados, aunque
    estas alternativas en realidad parten del conocimiento tradicional, pues el
    ejemplo de la agricultura biológica como receptor de toda una tradición
    secular de cómo, cuándo y dónde trabajar la tierra. Además de ser una
    alternativa más sana y ecológica es más rentable para la sociedad en
    contraposición con los elevados costes de la agricultura agresiva.
     
    ¿Es posible lo que propone la Revolución
    Ecológica?
    Si te refieres a que podemos lograr un cambio en
    la forma de vivir y que es posible transformar la sociedad y la actual
    tendencia destructiva mediante una revolución pacífica pienso que sí, pues por
    una parte la realidad cada día nos muestra más claramente las contradicciones
    del sistema.
     
    ¿Existe la posibilidad de que se cree un
    movimiento ecologista mundial?, Qué puedes decirnos de tus reuniones con
    Vandana Shiva y otros destacados personajes en la lucha contra la pobreza y la
    injusticia.
    Conocí a Vandana Shiva en Mallorca, en un
    encuentro gestado por mi buen amigo Guillermo Ferrer, y fue gratificante
    comprobar que en cualquier punto del mundo existen personas que dedican su
    vida a mejorar la de los demás.
    Vandana es una luchadora forjada en la calle de
    las injusticias y, precisamente, la India es uno de los países en donde es
    bien fácil comprobar los impactos de la depredación de los países ricos y de
    las empresas multinacionales, y personas como Vandana realizan una gran labor
    demostrando con realidades que es posible plantear alternativas más eficaces y
    beneficiosas para la gente que la globalización y el libre mercado.
    Así que, viendo estos ejemplos de una labor
    altruista y especialmente eficaz en muchos lugares y con tantas personas
    implicadas, creo que es posible crear el marco adecuado que englobe todos
    estos esfuerzos repartidos por todo el planeta y que permita que el ejemplo de
    unos sirva para otros y, de esta manera, entendiendo desde la practicidad y la
    realidad de que son posibles otros modelos distintos a los que ahora se abogan
    como ineludibles, el mundo pueda ser un lugar mejor para la humanidad y para
    la naturaleza.