Los 9 ámbitos de lo real

153

La ineludible reformulación de la teoría de los 7 chakras

La teoría de los Chakras (“rueda” en sánscrito) establece 7 centros energéticos, situados a lo largo de la columna vertebral del organismo humano, los cuales poseen un grado de vibración diferente en función de la actividad de los diversos órganos, glándulas o centros nerviosos asociados a ellos. Estos centro energéticos gobiernan determinados modelos de acción, percepción o conocimiento.

Esta teoría procede de la filosofía tradicional hindú y fueron mencionados por primera vez en las Upanishad, textos sagrados escritos en el siglo II de nuestra era. En ellos se definen 6 chakras:

  1. Muladhara o chakra raíz, situado en la base de la columna.
  2. Svadhisthana, en los órganos reproductivos.
  3. Manipura, o “plexo solar”, por debajo de la boca del estómago.
  4. Anahata, a la altura del corazón.
  5. Visuddha, en la garganta.
  6. Ajnao “tercer ojo”, en el entrecejo.

El séptimo chakra, o “rueda de los mil rayos”, fue añadido por la Teosofía (enseñanzas difundidas por la escritora y ocultista rusa Helena Blavatsky) a finales del siglo XIX. El objetivo de la teosofía es el “conocimiento de la verdadera realidad”, a través del acceso a la dimensión espiritual tradicionalmente relegada al ámbito religioso.

En los comienzos del siglo XXI y a juicio de esta autora, es posible y necesario revisar y ampliar de nuevo esta teoría, para añadir dos centros energéticos o vibracionales y establecer una teoría de 9 chakras que permita el desarrollo de un sistema terapéutico plenamente integral.

La adición de dos nuevos chakras remite, desde la teoría que a continuación se expone, a la necesidad, por un lado, de incluir la energía ancestral contenida en la Madre Tierra; y, por otro, de integrar la dualidad, a la que estamos acostumbrados desde la revolución científica del siglo XV, entre lo material o natural y lo espiritual y divino. Esto convierte a la teoría de los nueve chakras en una perspectiva circular y no lineal del ser humano y del universo que nos rodea.

En efecto, es importante destacar desde ahora que esta teoría de 9 chakras va más allá del análisis del ser humano y que, en realidad, refiere a diferentes niveles o ámbitos ontológicos (del ser o de todo lo que es). Es decir, también es posible clasificar diferentes aspectos del universo o la realidad en función de su vibración.

De este modo, el ser humano está conectado a cada uno de los ámbitos de la realidad a través de una zona concreta su organismo, ya que ambos poseen la misma vibración.

Tras la clasificación de los 9 chakras o también niveles de lo real (visión estructural) se explicitará la forma en que se interrelacionan (visión dinámica) desde una perspectiva racional contemporánea. Esta visión resulta indispensable para conectar una teoría que nace en el ámbito espiritual-religioso, con los avances de la ciencia moderna y los conceptos de la racionalidad contemporánea.

Si bien, estamos ante una teoría filosófica, las aplicaciones en el ámbito terapéutico son innumerables.

Los 9 chakras – visión estructural

Nivel 1- Biológico-Ancestral – MATERIA

Es el lugar de la materia, en todas sus dimensiones y formas, desde las partículas subatómicas hasta el universo astronómico. Incluye también a todos los organismos vivos, incluidos el planeta Tierra y todo lo que contiene; así como a las leyes naturales y el saber ancestral. La conexión con este nivel se produce, en el cuerpo humano, a través de pies, piernas, rodillas, muslos, y, en general, el sistema óseo. Son los órganos que sostienen la columna vertebral y permiten el desplazamiento, sostenerse y descansar. Asimismo, conectan al individuo con su origen natural y ancestral, de donde emerge, erguido, como ser humano. Provee de la fuerza y el conocimiento contenidos en la naturaleza.

Conceptos clave: estirpe, clan, familia (de origen), vida, madre, tierra.


Nivel 2 – Físico – RAÍZ

Se refiere a lo que comúnmente definimos como “cuerpo”, es decir, la parte orgánica del ser humano: células, tejidos, fascias, líquidos intracorporales, membranas, músculos, huesos, sistemas nervioso y circulatorio, etc. Corresponde a todo lo relacionado con los instintos de sobrevivir y reproducirse: la obtención de placer físico, la necesidad de seguridad económica, la competitividad y el poder (lucha por la supervivencia). Es el nivel de la materia desde la perspectiva de lo humano y, por tanto, de la necesidad humana de lo material y/o corporal. Los órganos principales asociados a este nivel son los genitales, la vejiga urinaria y el recto. Además, es el lugar por donde la energía ancestral conecta con la columna vertebral, por lo que se denomina chakra raíz en la medicina tradicional china.

Conceptos clave: instinto, sexualidad, seguridad, placer, dinero, poder. 


Nivel 3 – Energético – FEMENINO

Referido a la energía subatómica, responsable de contener y dar forma a la materia. Incluye la energía intracorporal del cuerpo humano, la de cualquier objeto material y la energía sin cuerpo visible. En el ser humano corresponde a la receptividad, el gusto por la vida, y la capacidad de procrear y generar abundancia. Los órganos asociados son los del sistema reproductivo (útero, próstata, testículos y ovarios) y los intestinos. De este modo, está relacionado con la función de generar, contener y sostener la vida (asimilación de alimentos), lo cual lo convierte en el nivel de la generación desde lo femenino, opuesto al nivel siguiente de generación masculina.

Conceptos clave: receptividad, entrega, abundancia, femenino, pareja, hijos. 


Nivel 4 – Vibracional o Anímico – MASCULINO

Nivel de la pulsación de la vida o biocampos y de los ciclos de la naturaleza. Incluye tanto aquellas vibraciones que influyen en el organismo humano -vibración del universo, ciclos astrológicos y planetarios, ondas electromagnéticas del planeta Tierra- como los que le son propios -pulso sanguíneo, impulsos nerviosos, latidos del corazón, etc.-. En conjunto definen el estado vibracional y anímico. Se focaliza en los órganos superiores del sistema digestivo (estómago, bazo, hígado, páncreas), suprarrenales (sistema endocrino) y riñones, así como en el sistema linfático, vegetativo y el diafragma. Sus funciones principales tienen que ver con la acción y la defensa del organismo, por tanto, posee una energía asociada a lo masculino.

Conceptos clave: movimiento, acción, fuerza, voluntad, éxito, masculino.


Nivel 5 – Emocional – HUMANO

Incluye las emociones (risa, llanto, enfado, etc.), los sentimientos (amor, alegría, tristeza, melancolía, etc.) y los metasentimientos (fraternidad, compasión, agradecimiento). Se trata del primer nivel exclusivamente humano, si bien en su vibración más baja (emociones) conecta con los niveles anteriores; mientras que en las más altas (metasentimientos) se vincula con los niveles superiores. Funciona, por tanto, como puente o punto de equilibrio entre nuestro ser instintivo o animal, y nuestro ser cognitivo y espiritual. Define el sentir propiamente humano y los valores éticos. Los órganos asociados son el timo, el corazón, el sistema circulatorio, los pulmones y bronquios, y los brazos.

Conceptos clave: amor, bondad, empatía, aceptación, arte, ser humano.


Nivel 6 – Relacional – SOCIAL

Alude tanto a la individualidad como a la relación con otros individuos, principalmente, en cuanto a la comunicación, la expresión o la palabra, pero también en lo que concierne a la retribución justa o compensación. Afecta a los órganos superiores del sistema respiratorio (laringe, faringe) y a garganta, boca, lengua, oído, nariz y tiroides. Conecta con el sí mismo, la propia identidad, y con el ámbito de lo social; ya que es la sede del logos (palabra) y del gnomos (norma), así como de toda forma de comunicación, tanto oral como escrita. En las relaciones personales gobierna la facultad de manifestar el propio yo, pero también de callar y “tragar” situaciones consideradas negativas y que no se pueden evitar. Asimismo, se vincula con la facultad de pedir y, en este sentido, con la necesidad inherente al ser humano de los otros.

Conceptos clave: individualidad, libertad, sinceridad, comunicación, justicia, comunidad.


Nivel 7 – Psíquico – FORMA

Estructuras de pensamiento consciente (juicios, conceptos, ideas, imágenes mentales) e inconsciente (creencias, programaciones, patrones, arquetipos), incluyendo cualquier sistema de información y la capacidad de codificarla y decodificarla. También es el lugar del saber (filosófico, científico, tecnológico, etc) y, por tanto, de las teorías, los modelos, las tradiciones… e igualmente del inconsciente colectivo o la Gran Mente, es decir, de todo el espectro de posibilidades infinitas que ha generado y puede generar la mente humana. Es el lugar de la forma, la idea, lo que permite que lo material se nos presente como figura perceptiva. Los órganos asociados son los ojos, el cerebro, parte del sistema hormonal, nervioso y linfático.

Conceptos clave: teoría, información, razón, imaginación, conocimiento, civilización.


Nivel 8 – Metafísico o Espiritual – ESPÍRITU

Es el nivel de la espiritualidad; el lugar del reconocimiento de lo incognoscible, el noúmeno o el gran misterio, es decir, de la existencia de algo que está más allá del conocimiento racional. En las religiones es la conexión con dios, el creador de todo lo existente o el director de orquesta de un universo intencional. En las corrientes espirituales no religiosas, el acceso a la consciencia o la trascendencia, es decir, a la observación de todo lo que acontece. A nivel físico se corresponde con las glándulas pineal, pituitaria, el cerebelo y la coronilla, como puerta de acceso a un nivel que va más allá de la corporeidad humana. Es también el lugar de la armonía, la quietud o el vacío, la ausencia del movimiento propio de la materia.

Conceptos clave: absoluto, infinito, eterno, consciencia, padre, cielo.


Nivel 9 – Creativo – UNIDAD

En él se conectan los niveles 1 y 8 (materia-espíritu, tierra-cielo, padre-madre). Es el lugar de la autorrealización, el desarrollo de las potencialidades innatas y la creatividad. Supone también el encuentro de sí mismo en armonía con lo natural y el instante presente. Es el lugar de la fluidez, del soltar y de la presencia. Puede llamarse también nivel co-creativo, dado que es en la vivencia del momento presente donde se da la conexión con el transcurrir de los ciclos naturales. En él se desarrolla lo que cada ser humano es en su propia esencia, a partir de la confianza en que todo tiene su momento y su lugar. Está conectado con el sistema tegumentario (piel, pelo, uñas y glándulas sudoríparas y cebáceas).

Conceptos clave: unidad, creatividad, espontaneidad, altruismo, armonía, belleza.


Los 9 chakras – Visión dinámica

La clasificación antedicha posee un orden lógico basado en dos criterios.

El primero es el criterio de densidad: el primer nivel es el más denso o concreto (la materia) y el octavo, el más sutil o expandido (el espíritu). En el ser humano, esto significa que, alrededor del cuerpo físico, se van situando los llamados “cuerpos sutiles” o campos de vibración energética. Dichos campos son cada vez mayores pues, a menor densidad, mayor es la onda vibratoria. A su vez, todos ellos se hallan unidos por la acción gravitatoria.

La segunda forma de ordenación se basa en el criterio evolutivo, que permite establecer una división entre niveles propiamente orgánicos, regidos por las ciencias naturales, niveles específicamente humanos, de los que dan cuenta las ciencias sociales y de la salud, y otros trascendentes, que van más allá de la división clásica.

Niveles naturales

Son los cuatro primeros aspectos antedichos (biológico, físico, energético y vibracional o anímico), los cuales pueden ser observados desde dos perspectivas diferentes:

  1. En términos de la física moderna, el primer nivel corresponde al (1) lugar o espacio ocupado por un cuerpo. Mientras que los niveles segundo, tercero y cuarto constituyen el cuerpo propiamente dicho: (2) la materia o masa, (3) la energíay (4) el movimiento velocidad.

Siguiendo la teoría relativista de Einstein, todo cuerpo posee la misma cantidad de masa que de energía, aunque se encuentre en estado de reposo. En este caso se habla de energía estática frente al estado de dinamismo o movimiento que se denomina energía cinética.

Esto significa que, aún en estado de reposo, existe un movimiento latente en el organismo, el cual se traduce en ciclos de vibración constante.

  1. Desde una perspectiva biológica, el nivel 1 está asociado a la información genética de cada individuo, devenida de la herencia familiar y la historia de la especie y de todos los organismos vivos.

Los niveles 2, 3 y 4 corresponden a los reinos mineral, vegetal y animal.

Los minerales (2) poseen la estructura material más densa, sin apenas movimiento. Las plantas (3) poseen una serie de mecanismos básicos en su organismo destinados a la nutrición, el crecimiento y la reproducción. Los animales (4) se caracterizan por principalmente por poseer la capacidad de desplazarse de un lugar a otro.

En relación a los estímulos del entorno, los minerales cambian su estructura química o cristalina, los vegetales ven alteradas sus funciones vitales, y en los animales se involucran los sistemas nervioso y endocrino, provocando estados anímicos. Dichos estados poseen una forma dual: activación, alerta o estrés, por un lado, y relajación, calma o descanso, por otro.

Niveles sociales

Los estados anímicos se relacionan estrechamente con la base de los estados emocionales: el placer y el dolor. La palabra “ánima” viene del griego anemos, viento o alma, es decir, lo que está dotado de vida. Y la palabra “emoción” proviene del griego emotio, que significa movimiento o impulso.

De este modo, no es posible establecer una diferencia tajante entre el reino animal y reino humano. En los animales más desarrollados, como puedan ser los canes, los primates o incluso algunas aves o mamíferos marinos, es difícil distinguir entre las sensaciones de placer y dolor, las emociones de alegría y tristeza, o, incluso, los sentimientos de amor y odio.

Aún así, a partir del quinto nivel se puede decir que comienza el reino de lo humano. Y ello porque este es el único que, con claridad, puede tomar decisiones que van más allá de su programación biológica en base a sus sentimientos. Conductas como el altruismo (la capacidad de abandonar el interés por la propia supervivencia en favor de otro ser) se consideran propiamente humanas.

Los niveles del quinto al séptimo, comprenden la dimensión social. Su ordenación tiene que ver con la capacidad de expansión más allá de un individuo en particular. El amor (5) crea los vínculos de la familia, la relación interpersonal (6) se desarrolla dentro de la comunidad, y la redes de información (7) permiten el desarrollo de la civilización.

Niveles trascendentes

La amplitud vibratoria del octavo nivel, espiritual,va más allá de los límites de la civilización y de lo que puede ser conocido por la mente humana. Dado que no posee una forma material visible, no ha sido tenido en cuenta por las ciencias naturales o sociales. Para conectar con su vibración el ser humano tiene que trascender su propia corporeidad y los vínculos con el entorno.

El noveno nivel es la capacidad creativa de nuestra especie, la posibilidad de materializar de nuevo las más amplias vibraciones llevándolas a diferentes niveles de concreción (natural o social). Desde un punto de vista racionalista o empirista, se trata de transformar la energía de la mente en objetos o acciones cuantificables. Desde un punto de vista más amplio, filosófico o espiritual, se trata de concretar la energía del espíritu.

Esta diferencia de actuación da como resultado dos tipos de creación: la creación reproductiva, aquella que procede de la mente y el mundo de las formas; y la creación productiva, aquella que es original y procede de la vibración más amplia del espíritu. En algunas teorías filósoficas de la mente se ha definido esta vibración como intuición, insight, o “fenómeno eureka”.

La diferencia entre ambos tipos de creación establece, a su vez, dos modos de relacionarse con el entorno natural y social. El primero es desequilibrado, provoca el desgaste de los recursos de la tierra, la desigualdad entre hombres y mujeres; y el segundo es armónico, encuentra fórmulas de equilibrio medioambiental y relaciones pacíficas, desde la libertad y la igualdad.

Esto es así por el segundo modo encuentra su fuente en la más amplia vibración existente, utilizando la mente exclusivamente para darle forma.

Esta nueva teoría de chakras o ámbitos energéticos de lo real, incluido el ser humano, permite, como se ha indicado al principio de este artículo, realizar una intervención terapéutica mucho más concreta y profunda, aunando visiones que tradicionalmente se han visto como contrapuestas, tales como ciencia y espiritualidad. Y, además, eleva a aquella como un punto de inicio para desarrollar una sociedad más humana y armónica.

Soledad González Silgo
Filósofa, Sanadora y Creadora de la Terapia Integrativa XANEYÁ
www.xaneya.com