El hábito de la felicidad

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Todo desarrollo personal y todo avance profesional depende de tus hábitos. Tus hábitos son la clave para que los cambios que buscas sean duraderos y se conviertan en tu nueva realidad. Cada hábito que implementas para acercarte a tu objetivo te permite concentrar tus energías nuevamente en las decisiones importantes, confiando en que has creado las bases necesarias para construir tu excelencia.

Todo desarrollo personal y todo avance profesional depende de tus hábitos. Tus hábitos son la clave para que los cambios que buscas sean duraderos y se conviertan en tu nueva realidad. Cada hábito que implementas para acercarte a tu objetivo te permite concentrar tus el día la noche anterior te ahorra la confusión de tener que decidir cuando aún estás cansado. El hábito de revisar tu email únicamente dos veces por día, te permite dedicar tiempo de calidad a actividades más importantes.

Cabe resaltar que implementar un nuevo hábito no necesariamente es un placer, y tampoco es fácil. El cerebro se resiste a los cambios. La fuerza de voluntad sirve de poco a las 6 de la mañana. Por lo tanto es imprescindible que estés consciente de tu motivación (por qué lo quieres hacer) y que creas las condiciones necesarias para facilitar en lo máximo posible la implementación del hábito. No te fíes de que «mañana ya lo harás»: deja todo preparado para que no cumplir sea casi tan complicado como cumplirlo.

La motivación: visualizando el resultado

Crear un nuevo hábito implica necesariamente el cambio de una rutina establecida para crear una nueva rutina. Además, este cambio por lo general no es ni fácil ni automático (ya lo habrías hecho si fuera así). Muchas veces, el hábito en sí tampoco no te apetece por si mismo, sino por la sensación que tienes al haberlo concluido. Después del gimnasio te sientes invencible, a pesar de que casi no fuiste por el frío. Poder cerrar el ordenador a las seis de la tarde para dedicarte a tu familia no tiene precio, aunque te haya costado ignorar las redes sociales en varias ocasiones durante el día.

No implementes un hábito porque te han dicho que es beneficioso. Dedica tu energía a aquellos hábitos y cambios cuyo resultado te importa. Saber exactamente lo que quieres conseguir y cómo este nuevo hábito te ayudará a conseguirlo es la base para cualquier cambio. No me levanto temprano porque me gusta en sentido literal. Me levanto temprano porque esta hora adicional por las mañanas me permite dedicarme a mis propios proyectos, reduciendo significativamente el estrés que puedo sentir a lo largo del día. Sé por qué lo hago, y es esta consciencia que me impulsa de hacerle caso al despertador.

El método: no improvises en horarios desfavorables

Por supuesto que el hecho de levantarme temprano sólo me hace sentir bien si realmente aprovecho este tiempo adicional que yo mismo/a he creado. Si no he podido avanzar en mis objetivos, suelo tener sensación de haber desperdiciado una oportunidad. Pasarme dos horas por la mañana leyendo correos y navegando por Facebook, en definitiva no es una alternativa digna para disfrutar de una mañana lenta. La razón de ser de este hábito define lo que haré en este horario.

Para que valga la pena madrugar, tengo que sacarle provecho a estas horas matutinas: tengo que tener claro de antemano qué haré cuando me levante. Esa decisión no es una decisión que puedo improvisar, ni tampoco la puedo tomar a las seis de la mañana, cuando mi fuerza de voluntad se esconde debajo de la almohada. Para realmente aprovechar mis mañanas, necesito definir la noche anterior los pasos que seguiré: me levanto, preparo un té, medito y me siento a escribir. A día de hoy, los primeros tres pasos ya están casi automatizados. Lo que me doy cuenta es que mi hora de escribir cunde mucho más cuando he definido el tema la noche anterior. Caso contrario las musas se me esconden (estarán dormidas).

Tu norte: encajar el hábito en tu planificación

Para que un nuevo hábito encaje contigo, tiene que encajar con tus objetivos y tus planes. Es difícil que consigas implantar cualquier cambio, si tu única motivación es que lo has leído en una revista de desarrollo personal o en un libro de productividad. Si no estás convencido de que el hábito que intentas implantar resolverá un problema en concreto, seguramente que utilizarás más energía en crear excusas para no cumplir hoy que para realizarlo.

Así que antes de proclamar a los cuatro vientos de que a partir de mañana madrugarás, toma consciencia de cómo utilizarás este tiempo y cuál es el resultado que quieres conseguir. Cuando te hayas levantado a las 6 de la madrugada, ¿cómo utilizarás este tiempo adicional? Esta pregunta tan inocua definirá si perderás tu tiempo en Facebook o si te dedicarás a tu arte. Si existe la más mínima alternativa de duda, tu cerebro se asegurará de que te irás por el camino de menos resistencia, y este camino raramente contribuye a que avances como persona o como profesional.

Cuando no defines exactamente lo que quieres hacer, acabarás dándole vueltas al tema sin resultados concretos. La clave está en definir los resultados concretos que buscas cuando tienes claro lo que quieres conseguir. ¿Para qué madrugarás mañana? ¿Para seguir con tu libro? ¿Para ir a correr o practicar yoga? ¿Para preparar el tupper e independizarte de la cantina del trabajo?

Los hábitos son pasos necesarios que te pueden acercar a tu objetivo. Te ayudan a avanzar, ya que una vez implementados te ahorran un montón de energía. Una vez que tienes un hábito arraigado, se desarrolla casi sin esfuerzo, lo que te permite concentrarte en las decisiones más importantes del día a día. Este automatismo es la razón por la que vale la pena planificar cada hábito nuevo, y de revisar los hábitos existentes de vez en cuando, para asegurarte de que encaje con tus objetivos, con tu forma de entender la vida, con tus anhelos y deseos.

habito-felicidad-1Los hábitos se pueden crear y se pueden cambiar. Cómo cualquier cambio requiere su tiempo y su planificación. Las ramificaciones sin embargo son mucho más amplias de lo que parece: el hábito de levantarte solo media hora más temprano añade 178 horas a tu año, horas que puedes utilizar para lo que te apetece. El hábito de escribir 400 palabras al día puede resultar en una novela al cabo de una año. El hábito de preparar la comida por las mañanas puede mejorar tu alimentación en general.

Este año, no vivas a la deriva: Define tu objetivo, define los hábitos necesarios para acercarte a el y actúa.

Valentina Thörner
Mentora de felicidad
www.valentinathorner.com