Fuerza personal en la voz o empoderamiento

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Las definiciones para el término “empoderamiento” se expresan así: “poner los medios para aumentar tus propias opciones y recursos”, “derechos y capacidades”, “ser eficaz al tomar decisiones”, “ser eficaz en la influencia que puedes ejercer”. ¿Qué hacemos con todo esto?

Es necesario enmarcar el tipo de sociedad en el que se está transformando todo el planeta. Hemos vivido un modelo patriarcal, más recientemente, mientras que en siglos anteriores se tiene noticia de que la sociedad se ha volcado más hacia un matriarcado, un modelo matriarcal de convivencia. Es fácil reconocerlo. Los valores han sido, por lo general autoritarismo (en lugar de autoridad), miedo (en lugar de descubrimientos) aceptación de normas (en lugar de convivencia de creencias individualizadas). La tarea de cambiar la mentalidad conlleva siempre, según la perspectiva de la historia, mucho tiempo. A veces, siglos enteros. 

La pauta nueva tendría que ver con una forma de liderazgo personal. Autoconocimiento, respeto y evolución, serían los “ingredientes” necesarios para esta nueva actitud. Libres, según podemos ir añadiendo mayor intención positiva. Y es a partir del buen uso de las palabras, de la selección de parámetros vitales, conceptos intelectuales que aporten energía positiva y valores. 

A mayor nivel de conciencia, los sonidos emitidos adquieren una mayor capacidad de comunicación y de interacción. En los animales, por ejemplo en los delfines, se conoce bien que poseen un “vocabulario” muy especializado, además de una vibración que corresponde a un nombre personal de cada delfinato. El lenguaje en el ser humano a llegado a niveles de mayor profundidad significativa, comunicativa y vibracional.

Con todo esto, vemos que en realidad, la fuerza personal se construye. El término “poder” o “empoderarse” habla siempre de una dualidad “el que tiene el poder” contra “el que no lo tiene”. Hay muchos términos que se han “desgastado” o que han perdido la esencia primordial. “Progresía”, “obediencia”, “religioso”, “colectivo”, “igualdad”, “inconformista”, etc., y la expresión tan desgastada ya de “poder” o “empoderarse” también ha sufrido una degradación. Como si fueran palabras de plástico, un tejido desechable.

Las interrelaciones de la mente, con la expresión de conceptos y con el “mundo de creencias” interactúan entre sí constantemente. Por lo tanto, las vibraciones de pensamiento, voluntad y expresión a través de nuestro lenguaje, son vitales para articular una arquitectura luminosa que marque la actitud vital que decidimos tener en cada etapa. 

Podemos analizarlo de la siguiente manera:

  • Vibraciones internas: en los conceptos. 
  • Vibraciones de impulso en la acción: se movilizan en el sistema nervioso. 
  • Vibraciones energéticas: en la manifestación verbal que emitimos hacia afuera y que debe estar conectada con nuestra ética personal, nuestra orientación según la escala personal que define nuestros valores. 

La fuerza personal se construye como una estructura de luz, es la arquitectura que realizamos para crecer. Cada vez que se consolida una geometría luminosa, y no volvemos atrás, sólo hay camino hacia adelante. ¡Vibrando, constantemente! Merece la pena no ser “fotocopia” de otra persona o imitar un formato de expresión verbal encorsetado, impuesto.

La voz humana y el sonido de las palabras, están pensados para llegar a ser creativos, de una forma positiva. En el lenguaje, tenemos que analizar y consensuar, por ejemplo. Pero utilizar el poder del sonido puede tener el valor extraordinario de perfilar nuestra identidad y organizar nuestras vibraciones internas con las vibraciones externas, con lo que emitimos al exterior.

Estas vibraciones de las que estamos hablando, se van como trenzando, organizando, consolidando y es ahí donde sentimos la fuerza personal, de identidad. Es una presencia que da seguridad a la persona y tranquilidad a quien está enfrente, porque no se siente ni disminuido ni infravalorado. Es más difícil que perdamos nuestra fuerza, desde ahí.

Si construimos desde los miedos internos, o creencias “heredadas” –a veces, ya indefendibles–, nos vemos en la necesidad de crear una frontera cada vez más ancha frente a los demás, porque el nivel de miedo sube. Hacer crecer la seguridad desde la resistencia del ego, que hay que detectar, impide el avance, generando solo estancamiento. “A mayor ego menor es la capacidad de expresividad sonora multidimensional”, encontramos en “The Living Voice – La voz Viviente”. Nos alejamos de nosotros mismos, hasta sentirnos desorientados, como si fuéramos “fotocopias de otros”, por decirlo así.

Por eso es mejor hablar de fuerza personal en vez de empoderamiento, porque en la fuerza convivimos todos, cada uno presenta su fuerza en sus valores. Y en lo de tener más “Poder” –sobre otros– nos afianzamos en falso, en nuestros propios miedos. Y el ego se agranda, campa a sus anchas, con sus estrategias tan conocidas: manipulación, ocultamiento, infravaloración, ignorar al otro, etc. Ciertas palabras nos “atrapan” hacia lugares adonde no queremos ir. Y rectificar necesita, verdaderamente de mucha fuerza personal. Sólo así reconducimos las vibraciones hacia lo que llamamos “paz interior”, en donde lo que pienso, lo que hago y lo que expreso están enlazados en su naturaleza vibracional, ondulando en lo auténtico de la vida.

Proponemos, de forma práctica, volver la mirada y la respiración hacia nosotros mismos y vamos a poner “lo que se de mí” en valor y en acción: “siempre soy valiente”, “he demostrado mi constancia”, “tengo capacidad y la estoy poniendo en marcha”, “expreso lo positivo que hay en mí y que conozco perfectamente”, “estoy en disposición de cambiar”. Y llevamos la mano, físicamente, justo en la zona del corazón y dejamos que esa nueva frase entre como una brisa suave, como una nueva energía transparente. La mano colocada encima de la zona del corazón y esa nueva fuerza queda en nosotros.

Afirmación especial: “Mi fuerza me construye a mi mismo/a (y decir varias veces el nombre personal). Me conecto con mi fuerza personal”.

Nuestra capacidad de pensamiento y el uso adecuado de las fuerzas psicológicas, nos lleva a tener la capacidad de transformar las piezas del lenguaje en aspectos creativos de mayor nivel, de mayor alcance. La fuerza personal, entonces, aparece como la verdadera motivación para vivir en la propia piel.

Lo más inteligente es manifestar lo que uno es, unificar nuestras cualidades y presentarnos como realmente somos ante los demás. Este aspecto positivo es el que nos distingue. “Así es como podemos ver que la cumbre de la expresividad a través del sonido sólo se le ha concedido al ser humano”.

En la Fonoteca Evolutiva, dentro del libro THE LIVING VOICE LA VOZ VIVIENTE, encontramos unos temas musicales, desde la perspectiva de una nueva musicoterapia contemporánea. Son propuestas actuales cercanas a nuestra sensibilidad, sobre este tema tan especial, para dar vigor y energía a la fuerza personal en la voz. 

  • Mejorar la vitalidad: “Sea Sand and Sun”, the Arnica Montana
  • Acentuar la autoestima: “Olsen Olsen”, de Sigur Ros
  • Centro solar personal: ”A love song”, de Stars of the Lid

Macarena Miletich
Especialista en Técnicas Vocales y Consultora Vocal. Instructora de Arquetipos. Cursos y Talleres de Sonido y Sensibilidad del Ser®Autora del libro THE LIVING VOICE LA VOZ VIVIENTE (Natural Ediciones).
macarenamiletich@gmail.com