Vivir desde nuestro ser interno

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La vida en este momento requiere ser vivida en otra forma, en una manera simple sin valoraciones, sin comparaciones y sin juicios acerca de nosotros mismos y acerca de las cosas tal y como son. Vivir sin continuos reproches a otros y a nosotros. Es vital la importancia de las relaciones porque éstas nos enseñan donde estamos situados en la relación con nosotros mismos.

La comparación, las creencias y las competencias donde nos lleva es a ser desdichados, a no vivir nuestro ahora, nuestro presente. En este momento de la vida, de este transcurrir en la experiencia se hace fundamental vivir en un continuo presente.

El tiempo presente es el mejor tiempo para vivir desde una nueva consciencia, un nuevo despertar, que constituye un despertar hacía nosotros mismos, a nuestra realidad en nuestro interior, hacia un reconocernos en nuestra referencia interna. Reconocernos a nosotros y a nuestra esencia. Reconocer que nos alimentaban una serie de patrones viejos que ya no nos sirven en este nuevo despertar de la consciencia, un despertar hacia nuestra autoconciencia, en conocernos a nosotros mismos, con nuestros errores y amarlos, abrazarlos porque son los que nos han llevado hasta hoy mismo, hasta nuestro crecimiento y el cambio de percepción en la forma de vivir, sin condicionamientos y creencias que nos limiten a ser aquellos que somos en esencia.

Los patrones viejos que nos limitaban no nos sirven en este momento. Dejemos de juzgar y de opinar, de comparar hoy con otros momentos. Las creencias son las que nos han llevado a vivir la vida como una carga, como un sobrevivir. Nos han hecho vernos de otra forma, una forma que no era real, que nos dejaba anclado a una serie de programas limitantes donde no veíamos salidas a nuestra mente, a nuestra forma de enfrentar el mundo porque nos sentíamos separados y amenazados por nuestros propios pensamientos, creencias y condicionamientos limitantes donde nuestro interior nada tenía que decir y donde pensábamos que sólo lo bueno estaba fuera de nosotros mismos. Gracias a estos condicionamientos y pensamientos sobre nosotros mismos, creíamos estar en carencia, necesitados, incompletos.

Estar anclados en nuestro presente es la mejor forma de que las circunstancias sean vivenciadas sin los patrones obsoletos que te dejan atado a vivir en los errores de la supervivencia, la carencia, el sentirnos incompletos dejándonos llevar por los sentimientos y emociones, dando vueltas siempre a lo mismo y a las mismas experiencias.

Los errores de nuestra percepción, son aquellos sentimientos, comparaciones y maneras de ver las cosas por nuestro cerebro que lo único que nos lleva es a un mayor sufrimiento.

Soltar aquello que no somos, liberar nuestros límites y condicionamientos nos llevará a nuestro centro, al centro de nuestro ser interno.

Abrir nuestra mente y vaciarla de prejuicios, de pensamientos repetitivos responde a una actitud mucho más relajada para así cambiar nuestra forma de transitar por esta vida, por estos momentos donde la decisión de posicionarnos en nuestro ser interno y en referencia interna hace que seamos más conscientes de aquello que somos en este momento.

Las circunstancias serán las mismas o cambiarán, no lo sabemos, pero nuestra aptitud hace que las vivamos de otra forma mucho más impersonal, con otra nueva mirada.

Vivir el día a día sin que sea una carga, abre un mundo de infinitas posibilidades donde no nos identificamos con nada de aquello que nos ocurre. Porque realmente somos mucho más que nuestras experiencias, que nuestra mente, que nuestros condicionamientos y sentimientos.

Si logramos estar en cada instante, en cada momento de una forma más neutra sin darle tanta carga ni importancia a aquello que creemos ser, si nos liberamos de nuestras creencias, límites y pensamientos, la vida se nos hará más fácil de llevar si olvidamos aquello que no somos y nos centramos en nuestro fuero interno para esto es vital vivir en el instante presente.

El instante presente

Es en realidad el único instante posible, el único momento donde toda acción y toda decisión es real porque en ese momento nada te puede sacar de tu eje, de tu centro. A cada momento, en cada gota del no tiempo, la vida es maravillosa, es un darse cuenta que todo es completo y simple a la vez. Es un fluir constante, un tiempo casi imperceptible, parece como si fuera pasando minuto a minuto pero realmente todo pasa en ese instante presente, en ese único momento presente y constante. Todo sucede tan rápido que al querer explicarlo con palabras, pierde sentido pues no parece posible que una gota del momento presente abarque un océano completo en el mismo instante único.

Al querer ponerle unos prismáticos o un catalejo o microscopio que lo explique, se desvirtúa y ya no es auténtico, original, por esto que en el universo original todo sucede en un instante y un instante sucede tan veloz que parece que quieras congelar dicho momento, simplemente para explicarlo mejor.

¿No les ha pasado por ejemplo viendo una puesta de sol, que al instante siguiente ya no la ven igual que en el segundo minuto, que en el tercero, y así sucesivamente, que quisieran abarcarlo todo en un mismo tiempo?

En este instante imperceptible al ojo humano los tres tiempos ocurren a la misma vez y se rebosa tal paz, tal unicidad que sólo algo externo te puede sacar de ese momento, es como si congeláramos por un minuto una imagen, nada ocurre, suena el teléfono, la limpiadora observa y en unos pasos de la recepción todo ocurre, en plena quietud. Dos personas ven un mismo paisaje una de ellas estudia, la otra coge el teléfono, tú intentas describir dicho instante, algo así a lo anteriormente expuesto pero adentro de sí mismo.

Imaginen una esencia observando a su alrededor un solo instante, es este instante único, suena el pitido del escaneo de un libro, unos pasos, la búsqueda del libro, alguien que escucha, otro que escribe y luego la quietud de todo ello que rodea a este instante (esto es todo lo que rodea a una esencia, y dentro de la esencia misma –una quietud de si misma, una completa paz– un autodescubrirse, como puede ella descubrir ese mismo instante presente pero aún viendo su copia observándose a sí misma como es ella misma dentro de un no ser, dentro de sí misma y de ese momento donde la vida parece que cambia tan rápido pero que en realidad sólo es una suma de muchos momentos donde todo sucede a la vez.

En ese lugar del que muchos hablan nada te falta. Un sitio tan pleno de consciencia que lo único que interesa es infundirte de esa serenidad de la consciencia plena que ya eres, que siempre fuiste, tu esencia.

En esa comprensión de tu esencia, todo es magníficamente expresado y las palabras no son tan importantes como ese estado de sueño profundo donde no se duerme, donde no hay quejas, donde todo es un estado de vacío, de la nada y la nada constituye parte del todo, alcanzable conciencia original y universal dentro de la esencia misma, en la serenidad plena de que nada te puede perturbar, porque todo es parte de ti y tú eres parte del todo y la verdad, tu verdad ya es manifiesta.

Ese lugar lugar de conciencia y de paz profunda. El silencio, la completud del silencio que todo lo abarca.

Ese instante presente, donde tu esencia, la parte más profunda e interna tuya que está en el centro de tu Ser y que está inmersa tan adentro tuyo, un estado donde no tienes nada que hacer, que demostrar, un estado contemplativo donde ya no necesitas ni dependes de herramienta alguna que te autoinduzca a nada ni a llegar a ningún sitio porque estás en el preciso lugar adentro de ti.

Es el alcanzar la nada la que te lleva al todo y que no es un estado místico por inducción de nada, un lugar donde ya lo tienes todo, no es necesario alcanzar niveles ni llegar a ningún sitio, en ese lugar no existe especulación, no existe preocupación y no existe necesidad, un lugar incluso donde en medio de la tormenta todo es posible.

La comprensión profunda en ese instante

Ese estado profundo y maravilloso de la mente que trasciende lo humano, es sencillamente espléndido. Un instante presente unido a infinitud de continuos instantes presentes que constituyen un mundo hermoso, indescriptible que ni siquiera puede ser explicado mediante palabras.

Es un lugar donde uno transita dentro de la paz misma, la paz y comprensión profunda que todo lo abarca y todo lo llena, un lugar alcanzable por todos nosotros y donde es posible traer dicho lugar a la tierra, un lugar donde no es necesario ni preciso morir para sentir esa serenidad y paz mental donde acaba todo parloteo de la mente humana tal y como la conocemos.

El instante presente, es en realidad el único instante posible, el único momento donde toda acción y elección es posible, es real, porque en ese momento nada te puede sacar de tu eje, de tu centro.

A cada momento, a cada gota del no tiempo, la vida es sencillamente maravillosa, simple y a la vez completa. Es un darse cuenta que todo es completo y simple a la vez. Somos la parte y el todo. Un todo completo, un fluir constante, un tiempo casi imperceptible, parece como si todo estuviera pasando minuto a minuto, instante a instante, por lo que plantate en el úncio tiempo posible: el presente, el instante y único tiempo real.