Cosmética ecológica una buena alternativa de consumo

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Tantos años de crisis han ido haciendo mella en la población española. A duras penas hemos conseguido sobrevivir y a fecha de hoy se puede decir que hemos aprendido la lección, el ser humano aprende a base de tropiezos en la misma piedra, pero así va evolucionando.

Por el camino hemos perdido muchas cosas, muchos derechos, muchas pertenencias y a veces hasta la dignidad, pero también hemos aprendido mucho y hemos evolucionado hacia una consciencia social mayor y mas responsable…, hemos desarrollado sentimientos más fraternos, más solidarios hacia aquellos vecinos, amigos, hermanos que lo estaban pasando peor y hemos experimentado una vuelta al contacto con la naturaleza, con la tradición y costumbres perdidas y ahogadas por un consumismo exacerbado. Hablamos de economía colaborativa, sociedad del bien común, cooperativas de desarrollo, mercados de trueque, ecología, autoconsumo, consumo responsable, banco de horas, etc.

También nuestros hábitos de consumo están cambiando, el consumo de productos ecológicos en nuestra alimentación ha crecido en los últimos años a razón del 25% (según fuentes del sector) y nos preocupamos por quien nos suministra el alimento y de donde viene, cuestionando los intereses de las grandes multinacionales que deciden que vamos a comer, de donde vendrá y el estado nutricional de lo que servimos en nuestras mesas. Preferimos que un agricultor de la zona cultive nuestros alimentos siguiendo las técnicas tradicionales donde se asegure una mayor concentración de nutrientes y un mayor sabor porque estén plantados, cultivados y recolectados en su momento óptimo y no cuando los vaivenes de la economía decidan. Y sobre todo que no estén contaminados con todos esos pesticidas, plaguicidas, insecticidas y demás “cidas” que alegremente se fumigan sobre nuestros alimentos. Que nuestro dinero se quede en la zona alimentando a familias iguales a las nuestras y que no vaya a grandes multinacionales que poco o nada aportan al desarrollo local.

Gratamente descubro como el gusto por lo saludable se extiende a otros sectores como el cosmético, no es de extrañar. La piel es otra vía de entrada al organismo al igual que la boca o la nariz. Si demandamos alimentos “eco” es obvio que demandemos cosméticos eco, sobre todo cuando empiezas a conocer cuál es la composición de los cosméticos convencionales. También este sector ha experimentado ascensos del 10% en los últimos años. Motivados por el cuidado de la salud tras el alarmante aumento de casos de cáncer entre la población, ya no impera el todo vale de las grandes marcas. Ahora exigimos que nuestros cosméticos estén formulados con ingredientes naturales, a ser posible de agricultura ecológica. Aceites esenciales, lavanda, tomillo, aceite de oliva, esencia de romero, manteca, aguas florales eran los ingredientes con que nuestras abuelas cuidaban su piel. Sin embargo esta cultura en la que prima los grandes márgenes y ganancias frente a la calidad y seguridad, ha llevado a cambiar estos activos naturales por derivados del petróleo, vaselinas, siliconas, aceites minerales, nuevas moléculas químicas cuya seguridad todavía no estará estudiada cuando salgan al mercado y que nosotros testaremos a modo de conejillos de indias.

Afortunadamente cada vez somos más las empresas españolas que estamos apostando por este tipo de cosmética, la ecológica y que a pesar de las trabas pero con vuestra ayuda ofrecemos alternativas de consumo, para que tengáis suficiente información y decidáis que productos llenan vuestro baño…, y vuestra despensa.

Ha sido necesario que pasáramos una crisis tan gorda para que tocáramos fondo y nos diéramos cuenta de que ha llegado el momento en el que paremos nuestros frenéticos ritmos y pensemos: ¿hacia dónde vamos? Es el momento en el que colaboremos en el cambio hacia un mundo más consciente, un mundo mejor.

Adela Perez Pardo
Farmaceutica, experta en cosmética
www.serapiabiocosmetica.com