Aceites sagrados de la antigüedad

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Considerados como el eslabón perdido de la medicina moderna, la sabíduria del pasado, el destino del futuro. Los aceites esenciales además de desempeñar un papel fundamental en el equilibrio ecológico de nuestro planeta, desde tiempos remotos, las plantas también han estado íntimamente ligadas al bienestar físico, emocional y espiritual de las personas. Durante muchos siglos los aceites esenciales y otras sustancias aromáticas se utilizaban para rituales religiosos y el tratamiento de enfermedades.

Registros que datan del año 4500 a.C describen el uso de sustancias balsámicas con propiedades aromáticas, narran acerca de cortezas, resinas y especias perfumadas que usaban en rituales, templos, astrología, embalsamiento y la medicina. La evidencia con la que contamos sugiere que ciertos pueblos antiguos tenían un conocimiento superior de los aceites esenciales al que poseemos en la actualidad.

Muchos jeroglíficos de las paredes de los templos egipcios representan el proceso de mezcla de los aceites y reseñan cientos de recetas. Un antiguo papiro que se encontró en el templo de Edfu contiene la fórmula medicinal y las recetas de perfumes que usaban los alquimistas y sumos sacerdotes en la combinación de sustancias aromáticas para rituales.

En 1922, cuando se abrió la tumba de Tutankamón, se encontraron alrededor de 50 tinajas diseñadas para contener 350 litros de aceites esenciales. Saqueadores de tumbas habían robado casi todos los preciados aceites y habían dejado sólo las pesadas vasijas. En algunas de ellas todavía quedaban rastros de aceite. Los ladrones prefirieron llevarse los aceites en lugar del oro del rescate del rey, lo que demuestra cuán valiosos eran para esa antigua civilización.

Los médicos de Ionia, Attia y Creta (antiguas civilizaciones del Mar Mediterráneo) fueron a las ciudades del Nilo para ampliar sus conocimientos. En aquel momento se fundó la escuela de Cos, donde asistió Hipócrates (460-377 a.C) a quien los griegos, con algo de exageración llamaron el «padre de la medicina».

Los romanos purificaban sus templos y edificios políticos esparciendo aceites esenciales. También usaban sustancias aromáticas en sus baños de vapor para revitalizar el cuerpo y protegerlo contra enfermedades.

Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, la Biblia contiene más de 200 referencias a sustancias aromáticas, incienso y ungüentos. Las sustancias aromáticas como el incienso, la mirra, el gálbano, la canela, la casia, el romero, el hisopo y el nardo se utilizaban para ungir y curar a los enfermos.

La reintroducción de los aceites esenciales en la medicina moderna comenzó finales del siglo XIX y comienzos del XX. Durante la Primera Guerra Mundial, el uso de esencias aromáticas en los hospitales civiles y militares se difundió ampliamente. Un médico francés utilizaba muchos aceites esenciales por sus propiedades antibacterianas y cicatrizantes.

El Dr. René-Maurice Gatefossé, químico cosmético francés, es ampliamente reconocido como el padre de la aromaterapia. En su libro de 1937, relató la verdadera historia del uso del aceite esencial de lavanda para curar quemaduras graves.

Los aceites esenciales actuales disponen de múltiples beneficios para la salud, son capaces de aliviar el estrés e incrementar la claridad mental, además de liberar al cuerpo de virus y bacterias, experimentamos un alivio natural del dolor y la reducción de inflamaciones, aumentando el sistema inmune de nuestro organismo, eliminan el insomnio, rejuvenecen la piel, regulan problemas digestivos, mejoran huesos y músculos, y suponen una alternativa segura para limpiar y acondicionar nuestros hogares, entre otras múltiples propiedades.

Aceites Sagrados2Todo esto solamente si se trata de aceites de grado 100% terapéutico es posible obtener los efectos altamente beneficiosos para la salud holística del ser humano. Además contienen una vibración muy superior a cualquier alimento natural, planta seca e incluso fresca.

De entre más de 200 referencias en los productos con aceites esenciales, los 12 aceites de las Sagradas Escrituras, son los que poseen la vibración más alta y contienen a su vez mayor índice de sesquiterpenos, responsables de transportar oxígeno a todas nuestras células, limpiar e incluso reprogramar nuestro ADN. Su deseo es que usted aprecie y goce de estos aceites esenciales preciosos y puros con sus historias hermosas e intrigantes.

  • Aloes/Sandalwood se ha estudiado por sus capacidades de oxigenar el cerebro.
  • El aceite de Casia está entre los aceites esenciales más antisépticos.
  • Cedarwood fue reconocido históricamente por sus características de purificar y clamar.
  • El Ciprés es usado para apoyar el sistema circulatorio.
  • Frankincense fue utilizado antiguamente para todo, igual como para la gota que para una cabeza quebrada.
  • Galbanum se utiliza por sus características antisépticas y da soporte al cuerpo.
  • El Hisopo es conocido por sus propiedades que apoyan el sistema respiratorio.
  • La Mirra fue utilizada por la gente árabe antigua para una variedad de condiciones de la piel.
  • El Mirto se ha estudiado por sus efectos calmantes en el sistema respiratorio.
  • Onycha era conocido tradicionalmente por sus características confortantes y calmantes.
  • Rosa de Sharon/Cistus ha sido estudiada por sus efectos de la regeneración de células.
  • Spikenard (Nardo) ayuda a calmar y alimentar la piel.

«En un cuerpo sano, el alma baila»

Sandra Conde
Instructora y terapeuta
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