Dar para poder recibir

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El dar y el recibir, son energías que van de la mano, debido a las leyes universales regentes en éste planeta. Es por ello, por lo que para poder recibir, antes debemos de haber dado u ofrecido, para poder generar una energía de intercambio y que así se materialice el ciclo de la energía de la vida. En cambio, si no estamos dispuestos a dar, difícilmente en la vida se materializará la energía de recibir. Tanto estamos dispuestos a dar u ofrecer, tanto estamos dispuestos a recibir.

La importancia del dar y el recibir en un ámbito de sanación 

Es frecuente, en el sendero del crecimiento personal y espiritual, que no se comprenda muy bien el motivo de tener que pagar o dar algo a cambio por un conocimiento o una terapia, es por ello por lo que se considera que todo lo relacionado con la espiritualidad o el crecimiento personal deba ser gratuito o sin ánimo de lucro. No obstante esto tiene sus consecuencias, bien para el que enseña y comparte el aprendizaje, como el que lo recibe.

En constelaciones y a través de muchas herramientas más, podemos apreciar perfectamente cómo las personas que no están dispuestas a dar, son las que más quieren recibir. Lo que nos dice su inconsciente realmente es que no están dispuestas a recibir, dado que no son capaces de dar nada a cambio por aquello que esperan. En realidad aquello cuánto estas dispuesto a dar, está estrechamente relacionado con aquello cuanto realmente deseas conseguir. Las personas, adictas al conocimiento gratuito, suelen ser personas incrédulas que buscan que alguien les convenza de algo y esperan algún milagro externo sin ellos tener que hacer nada para conseguirlo o sin estar dispuestos de intercambiar algo por ello.

¿Cuánto estás dispuesto a dar y cuánto estás dispuesto a recibir? 

Esta es una pregunta que muchos terapeutas se hacen cuando los pacientes acuden a consulta, o cuando los alumnos acuden a un taller porque de ello determinará el esfuerzo y la implicación que volcarán en su sanación y/o proceso de crecimiento personal. Sabemos, los profesionales del sector, que muchas personas darían lo que fuese por realizar un curso o una sesión, pero en cambio otros, no están dispuestos a renunciar a otros bienes o placeres para poder costear un curso o sesión. Por lo tanto, es un buen termómetro para medir, el grado de implicación.

dar-para-poder-recibirCuando realmente en alguien surge un deseo de obtener algo, hace todo lo posible por culminar ese deseo. Esto sería tener un grado de implicación elevado y cuando esto mismo surge en terapia o en cursos, ese alumno se llevará todo el conocimiento e integrará la información, calará el mensaje y hará todo lo posible por sacarle el máximo partido.

Un buen ejemplo de no implicación o compromiso, de personas que no están dispuestas a dar para recibir, serían aquellas personas que siempre desean que les toque la lotería, cuando realmente no han comprado una participación o un cupón de lotería. Aquí estaríamos frente a un claro ejemplo de querer recibir mucho sin dar nada y entonces se espera que el universo actúe de salvador que viene a rescatarle de una necesidad. Realmente si las cosas funcionasen así, poco avanzaríamos.

Ley del Universo: dar y Recibir 

Las personas que entregan, son las que más reciben en todos los sentidos. Es la ley del «dar y recibir». Si entregamos al Universo, el Universo nos da todo lo que necesitamos, porque estamos en el círculo de dar y recibir. Para ello tenemos que dar algo a cambio y no siempre tiene por qué ser una remuneración económica, pero siempre tiene que haber un intercambio energético. Estas personas, además harán lo que sea con tal de recibir aquéllo que tanto desean sus corazones.

El intercambio, no obstante si no es económico, debería de ser justo. Es decir, cuando se establecen las normas del trueque deben intercambiarse dos objetos que a ambos les interese. Lo que no puede darse, es una situación en la que a una parte le interesa recibir algo y la otra, que no necesita el servicio ofertado ceda. Esto no sería justo, por lo tanto no debería realizarse.

El riesgo de dar y recibir sin ánimo de lucro

Cuando un terapeuta entrega, sin recibir nada a cambio, se debilitan ambos al generarse un sentimiento de deuda a la persona o personas que se les está entregando. Si es repetitivo y constante además de sentimiento de deuda puede darse una situación en la que se genera un desplazamiento de algún miembro del sistema familiar, padre o madre, ocupando su lugar. Es decir, a niveles inconscientes, esa persona se pone por encima energéticamente de la madre o el padre de esa persona, porque al no recibir nada a cambio, automáticamente desplazaría a uno de los padres. Los padres, son figuras que entregan incondicionalmente, pero solo debe permitirse esa entrega entre padres e hijos.

Cuando esto sucede, poniéndose ese terapeuta o cualquier otra persona, creando o generando un sentimiento de deuda, estaríamos frente a un Gurú, que no es más que alguien al que se admira o idolatra, que está ocupando el lugar de su padre o madre, la mayor parte de las veces de forma inconsciente, debido a una carencia materna o paterna. Las personas que no están dispuestas a dar, tienden a entrar en un rol egoísta y por lo tanto existe una tendencia a querer apoyarse en figuras como esta que aparentemente entregan de forma incondicional y se desviven por los demás. Lo que sucede entonces, además, es que han generado tanto sentimiento de deuda en sus seguidores, que estos harían lo que fuese por sus Gurús, haciendo cosas impensables o entregándoles mucho más de lo que les hubiera correspondido de haber hecho un intercambio justo, gracias al sentimiento de deuda.

Por lo tanto podemos apreciar que el Gurú, en cambio está dispuesto a dar, con la diferencia de que no se siente merecedor de recibir nada, o culpable por hacerlo, sintiéndose por encima del resto con la responsabilidad ficticia e irreal de que es su deber responsabilizarse de los demás, pensando que es imprescindible y desgraciadamente alimentando así su ego espiritual, una gran trampa. Pero en cambio, si lo que reciben de sus seguidores es gratuito, entonces si se tiende a tomar, creando un tremendo desajuste.

Sentimiento de debilidad vs sentimiento de fuerza 

El Gurú crea un sentimiento, normalmente inconsciente, de que jamás vamos a alcanzar su conocimiento, sus percepciones paranormales, en definitiva, de que es inalcanzable, por lo que se coloca automáticamente en una situación de superioridad. Al generarse dicha descompensación energética, la tendencia natural es apoyarse en alguien al que admiras, que consideras que te puede ayudar y que además te va a entregar de forma incondicional, creando una ilusión.

Por eso son grandes líderes con muchos seguidores, como agua para alguien sediento, generándose así una falta de poder para la persona sedienta y dependiente del agua. La persona es incapaz de hacer, sentir o pensar por sí mismo, eclipsado por el Gurú y su poder.

En una situación así, lo que sucede es que se está entregando la fuerza y el poder personal a esa persona que se ha colocado en una situación superior. Muchas Gurús no saben el desajuste emocional ni sistémico que están generando, dado que su intención consciente es buena, pero inconscientemente se genera un desajuste sistémico considerable. En cambio, piensan que están siendo muy generosos por entregar sin recibir nada.

No obstante, no es del todo real, dado que al estar en una posición de Gurú o de superioridad y haber recibido el poder de los demás, sus egos y su energía van creciendo con cada seguidor que captan. Hay veces que esto es consciente y otras que son inconscientes, siendo inconsciente estaríamos hablando de Gurú, siendo consciente, estaríamos hablando de una secta, de tipo destructivo.

En éste tipo de relaciones, donde hay un salvador al que le necesitan, sienten que si no están en ese rol, esas personas no podrán salir del bucle por si mismas. En cambio, sus seguidores sienten que no podrán salir del bucle sin su seguidor. Entran, por lo tanto, ambos en un bucle de necesidad mutua, de dependencia, donde uno no puede vivir sin el otro. Lo que el Gurú no suele saber, es que él y la persona que le sigue, tienen el mismo desequilibrio, en polos opuestos, pero al fin y al cabo la misma irregularidad a niveles inconscientes. Como la ley de la atracción dice, uno atrae a su vida una proyección lo que tiene dentro.

Encontrar el verdadero sendero

Un buen guía, o una buena ayuda, pasa por empoderar a la persona, para que así encuentre su propio camino, entonces no se hacen seguidores de nadie, simplemente piden orientación en el sendero del camino personal, pero sin dependencias, sin hacer que nadie siga el suyo solo por haberlo caminado él mismo. Dar consejos como si fuera la única verdad es realmente muy peligroso. Una buena ayuda acompaña y guía hasta que por los propios medios surge en ti la maestría convirtiéndote en tu propio Maestro. Es importante entonces entender, que todos somos maestros y aprendices, dado que de todos podemos aprender, de los demás, de la misma forma que hay muchas personas que aprenderán de nuestro ejemplo.

Alguien que se conoce a sí mismo, que abraza su sombra y reconoce su luz, que se valora por lo que es y se respeta a sí mismo no acaba siendo seguidor de nadie, pues se convierte en su propio maestro, sintiéndo lo que es correcto y lo que no lo es, en definitiva siendo libre. Pero todo ello, normalmente pasa por haber realizado un proceso personal, sanar las heridas del pasado, para así poder seguir hacia delante y crecer espiritualmente. El camino solo lo andará cada uno de nosotros, nadie puede hacerlo en nuestro lugar, el que crea que si puede andar el camino por otros está en el rol del «salvador».

El buen guía, por lo tanto, es quien en lugar de hacerte sentirte débil, te empodera, y te hace sentir que puedes recorrer el camino solo ofreciéndote la fuerza que necesitas y la orientación oportuna para el momento en el que estás y lo necesitas, sin crear dependencias ni ataduras y por supuesto no genera sentimiento de deuda, sino libertad. Y esa libertad pasa por haber tenido un intercambio justo, donde no hay deudas pendientes.

Al final todos iremos al mismo sitio, dejemos que cada uno vaya hacia donde su ser ha elegido y no intentemos cambiar a nadie. No pensemos que sabemos más ni tampoco menos que nadie. Desde este punto es importante compartir las experiencias y decir lo que sientes, no para dar consejos, hazlo para inspirar al mundo con tu luz y tu resplandor. Dado que todo lo que nos rodea, todo lo que nos envuelve, todos nosotros, sin excepción, venimos y somos lo mismo, la Fuente, la energía del Todo.

En consulta vemos diariamente las repercusiones que tiene todo lo mencionado. Estamos acostumbrados a ver como los pacientes o alumnos, mencionan a todos los aparentemente maestros que ven en internet y de los cuales se han hecho fieles seguidores, siguiendo fervientemente sus consejos y enseñanzas, sin sentir lo que les dicen su corazones, que es lo que realmente importa. Es la verdad de cada uno lo más preciado. Por lo que se recomienda no entregar la fuerza personal a nadie, ni idolatrar al prójimo, pues todos somos iguales.

Si no hay una experimentación propia, de nada sirve lo que los demás digan acerca de algo, dado que solamente nos sirve para desajustarnos y perdernos más en el camino. No le demos tanta fuerza a nadie, los demás también pueden equivocarse, de hecho lo hacen al igual que todos lo hacemos. Hay muchos caminos para llegar a las mismas conclusiones y lugares, todos son igual de maravillosos y perfectos. Recorrer el camino que te dicta tu corazón, es el sendero más armonioso y adecuado para ti, dado que tu corazón sabe en todo momento lo que más le conviene en cada situación.

Los guías del camino, pueden ser un apoyo puntual, pueden ayudar a confirmar cosas, pueden inspirarnos a experimentar el propio camino. Al seguirlos fervientemente sin saber realmente lo que decimos ni lo que hacemos, nos estamos siendo infieles a nosotros mismos. ¿Cuando vamos a comprometernos para amarnos por encima de todo?

Alguien que se ama a sí mismo, está en condiciones óptimas de amar al prójimo. Jesús dijo, ama al prójimo como a ti mismo. El resultado de amarnos tan poco, es bien conocido por todos. Es más que necesario que antes, que nos amemos infinitamente a nosotros mismos, dado que solamente así podremos entregar incondicional y amorosamente a todo lo que nos rodea, sea cual sea su forma de vida.

Antonio José Grau Mayans
Terapeuta de Integración Holística. Terapeuta de Crecimiento Personal y Espiritual
www.centroflordelis.com