El aire y la danza

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Todo está en movimiento. Aportar belleza a ese movimiento significa conectar con la base creativa del Universo.

Lo decimos en el sentido de que ese movimiento crea formas. Y las primeras formas que están manifestadas en todo lo que conocemos, desde los inicios, son la esfera y la espiral. Y en la danza, estas dos figuras son fundamentales.

Una, como presentación, por ejemplo; la otra forma se desarrolla en un sólo punto o en desplazamiento. La esfera y la espiral.

En las tradiciones antiguas se cuenta que los movimientos de los planetas con sus longitudes y sus ritmos concretos, era significativos para organizar movimientos espaciales.

Esto fue muy conocido sobre todo en el arte de la esgrima, por ejemplo. En el origen, cada posición de ataque o de defensa, respondía a una línea de conexión con un planeta.

Así que podría decirse que la lucha de los esgrimistas tenía, en el fondo, un tinte de “lucha cósmica”, en donde las fuerzas planetarias se expresan, se pulsas y dirimen “sus diferencias “energéticas a través de los contrincantes, esgrimistas, que mueven en el aire sus floretes o espadas, con un código que casi parece un movimiento de piezas de ajedrez en el aire.

En el siglo XX, ya en tiempos más cercanos, tenemos la euritmia, un modelo de movimiento expresivo de la Antroposofía, que muestra una nueva forma de conectar con este tipo de actuaciones de los movimientos celestes, los movimientos del cuerpo con posiciones que se conecta a las fuerzas interiores que los planetas en su parte externa, representan.

Descrita como “Palabra visible” o “Canto visible”, el valor del movimiento tiene como objetivo encontrar la armonía dentro de la persona, promoviendo su creatividad, proporcionando un estado anímico de mucha mayor armonía.

La danza, el baile tradicional, el claqué, el flamenco, lo que conocemos como bollywood, el folklore, todo tipo de maniofestación que está vinculado con el movimiento con energía en el espacio, y tienen en común el aire. Por una parte la respiración del artista, danzante o bailarín y el aire exterior en donde se desarrollan las volutas y ondulaciones de los intérpretes que son capaces de articular para el gran disfrute del público o de la persona que lo contempla.

La perfección, en definitiva, estaría en conseguir el enlace de la respiración con la energía de vida en la interior de la persona, para que la Vida encuentre cauce de expresión. Dentro del acontecimiento de la danza.

El centro para conseguirlo está en el área que la medicina tradicional china denomina “tan tien”, centro motor del movimiento físico.

Es un condensador que focaliza la energía de la respiración y desde ahí es capaz de irradiar la coordinación de movimientos desde la agilidad de una energía vital aumentada y proyectada.

Se conoce el tan tien en esta zona, como tan tien inferior, y dice: es la mente atenta. Es un aspecto de la persona que recoge sensaciones y su atención en la zona del bajo vientre. Y de ahí, los datos sensoriales de los ojos, los oídos, la nariz, de la boca, no se encuentran directamente. Esta mente, que esta ubicada en esa zona denominada tan tien, que también se llama caldero, porque al tener respiración y energía es como que calienta para poder articular ese movimiento.

Esa mente desarrolla una conciencia que es el resultado de las sensaciones sentidas hacia ese interior.

Es muy interesante, porque al poner esto en marcha, es como que las otras partes de la conciencia, como podrían ser el ritmo, la parte mental de diseño se ponen al servicio de esta energía de este calor aumentado para realizar la gran belleza de la danza, en cualquiera de las formas que hemos descrito y otras mas que podemos reconocer. Aquí en este sentido, para que nos podamos dar cuenta, me gustaría mencionar algunos artistas. Hay muchos, muchos mas. Voy a traer una pequeña muestra. Personalidades destacadas de nuestra actualidad o memoria reciente.

Uno de ellos sería Nurgueyev, que precisamente presenta una forma de moverse conectada con la energía de la Vida. Solo hay que ver los videos que tenemos de sus actuaciones. Realmente hay algo especial.

En otro aspecto, encontramos a Fred Astaire, por ejemplo. Realmente, podemos decir que parece bailar en el aire a partir del movimiento rítmico de la suela de sus zapatos.

Y en nuestros días tenemos un campeón jovencísimo como es Javier Fernández, campeón mundial de patinaje artístico, que también nos muestra un aspecto diferente de cómo casi bailar en el aire.

Captar el movimiento y la belleza de la danza y del baile como si el danzante se liberara del suelo, es lo que solemos comentar como: ”Parecía volar por el escenario”. “Iba con alas, sobre la pista del hielo”.

Son frases frecuentes que escuchamos en los grades momentos que nos regalan los artistas excepcionales, desde su arte, experiencia y sensibilidad.

La capacidad de la respiración se ve magnificada en la armonía, en la descripción, danzando en perfecta coordinación, ritmo y exquisita delicadeza. Cada estilo, cada país, cada forma de bailar muestra un aspecto de esta sensibilidad, con resultados diferentes.

Respirar en el aire de la danza, significa formar parte de la oscilación matemática de las proporciones, que están como “flotando” en la propia naturaleza de los movimientos de la persona que nos ofrece la danza y el baile.

Podríamos visualizar la imagen de que el taconeo flamenco se describiría como que describe una llama de fuego, que la brisa del aire estaría descrita en el tutú del ballet clásico. La movilidad espacial del claqué agilizado por el sonido rítmico de las suelas de los zapatos.

Las danzas sagradas de la India, por ejemplo, parecen juncos, flores o plantas cimbreando dentro de una brisa muy suave. Lo que fluye en la danza, cuando el aire de la respiración y del movimiento se combinan en ritmos y calidad energética, promueve una especie de aleteo invisible.

Es una energía vital sublimada hacia un nivel superior, que nuestros sentidos corporales son capaces de captar, aunque aparentemente sea imperceptible.

La propia dinámica de esta calidad de movimiento aporta todo el tiempo una coordinación perfecta de ritmo, melodía y armonía de movimientos. Así que sostenido en la estructura invisible de una energía vital que parece llevarnos a mundos de armonía translucidos y reales, es nuestra sensibilidad la que disfruta, porque reconoce las armonías que vienen de otros estados de conciencia.

Un tema que encontramos en LA FONOTECA EVOLUTIVA, dentro del libro THE LIVING VOICE LA VOZ VIVIENTE, capaz de expresar estas sensaciones del aire en la danza, es PERHAPS LOVE, de John Denver.

Sugiero que lo escuchéis dejando que la imaginación muestre en nuestro interior un gran espacio de hielo en donde los danzantes se mueven, maravillosamente, con sus patines volando entre las notas de esta música. Así es el aire en la danza.

Macarena Miletich
Especialista en Técnicas Vocales y Consultora Vocal. Instructora de Arquetipos. Cursos y Talleres de Sonido y Sensibilidad del Ser®Autora del libro THE LIVING VOICE LA VOZ VIVIENTE (Natural Ediciones).
macarenamiletich@gmail.com