El poder curativo de los sueños

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Poder curativo de los sueños

De entre las numerosas bondades que el estudio de los sueños nos puede deparar, el estado de salud de nuestro vehículo físico es uno de los temas preferidos por nuestro subconsciente. Poniendo por hipótesis que estamos hechos de cuerpo, mente y espíritu, el cuerpo es el hogar que alberga al resto de nosotros mismos.

Y ésa es precisamente la analogía más frecuentada en nuestros sueños cuando se trata de salud. En estado de vigilia, estamos bastante poco acostumbrados a percibir las necesidades reales de nuestro cuerpo. Nuestro estilo de vida en general invasivo para él, y al que a menudo embotamos de comida, bebida y excesivos “vicios”, merma la capacidad de percepción de las señales que nos envía sobre su estado.

En general, sólo cuando un dolor se instala de forma contundente, ponemos remedio con alguna sustancia que tapa el agujero pero no nos preocupamos de qué lo produjo. Lo ideal sería que mantuviéramos el cuerpo en tal estado de pulcritud, que fuéramos capaces de sentir el más mínimo aviso de peligro y actuar más de forma preventiva y menos curativa.

La “suciedad” a que estamos sometidos se instala en los tres niveles, no sólo influimos en el cuerpo sino también en la mente y el espíritu con pensamientos y emociones negativas y nocivas. El hacernos conscientes de cómo influimos en nosotros mismos, es un trabajo para toda la vida, es un continuo estar alerta y prestos a corregir cualquier alteración antes de que invada nuestros sistemas.

En estado de vigilia, la mente generalmente es la encargada de impedirnos la comunicación con nuestro ser interno, él sabe cuándo, cómo y por qué actuamos en contra de nuestros propios intereses, y qué debemos hacer para trabajar a favor de nuestra evolución. Pero ella, la mente, está tan ocupada llenando nuestra vida, que sólo mediante técnicas de meditación y silencio interior, podemos crear el espacio suficiente para que nuestro yo verdadero se manifieste y comunique con nosotros.

Al irnos a dormir, la mente desconecta su influencia y el subconsciente es libre para escenificar a través de los sueños, las circunstancias que le llevaron a crear una enfermedad Volviendo a las analogías, a nivel físico, un edificio o la propia casa es el símbolo que el subconsciente utiliza como escenario de este tipo de sueños. Así la cocina simboliza nuestra forma de alimentarnos, las tuberías los sistemas fluidicos del cuerpo (sangre y linfa), la parte de arriba de la casa la cabeza, la de abajo las piernas, la fachada que nos protege del exterior es la piel, y las paredes interiores la estructura ósea, el dormitorio nuestra sexualidad, el baño como eliminamos las toxinas del cuerpo, la despensa y la nevera nuestras reservas, los armarios los conocimientos con que contamos, la electricidad el sistema nervioso, las ventanas las influencias que nos afectan del exterior y suelen representar la vista.

Y seguimos, el calor denota inflamación, el frío corte de energía en esa zona, el orden y el desorden en ciertas partes de la casa hablan de nuestros hábitos, la luz es la claridad con que vemos los problemas, lo viejo lo que debemos renovar, lo nuevo a lo que ya hemos puesto remedio. Por poner un ejemplo, un día soñé que en mi casa me había dejado las ventanas abiertas de par en par con un frío fuera de 0º. Encima, mi casa era mucho más alta de lo que es en realidad quedando las ventanas fuera de mi alcance y sin posibilidad de cerrarlas a pesar de que el agua de fuera estaba mojándolo todo invadiendo de humedad toda la casa. Pasé mi mano a través de las paredes y podía traspasarlas porque eran de agua. Al despertar tenía una gripe intestinal en toda regla con todos los síntomas de diarrea y vómitos y 39º de fiebre.

En otra ocasión tuve un sueño en la terraza de mi casa. Al lado de una chimenea que cae justo en un lado y que es de aireación del parking , había un agujero que dejaba ver el sistema de ventilación del edificio. Me asomé y vi miles de tubos que se entrecruzan completamente negros y llenos de hollín. Yo no hacía otra cosa que pensar en el sueño el trabajo de limpieza que tenía que hacer, porque había tanto polvo negro que no se veía el material de los tubos. Me impresionó tanto la visión de este sueño que dejé de fumar la semana siguiente. Por supuesto, el sistema de ventilación eran mis pulmones, que están llenos de tuberías negras del humo de 16 años de fumar como un carretero.

Símbolos

Los símbolos en los sueños pueden representar tanto a realidades físicas como psíquicas. Tomando de nuevo el ejemplo de la casa, además de representar dónde habitamos físicamente, nuestro cuerpo, también simboliza dónde habitamos psíquicamente, nuestra personalidad.
Todas las estancias de la casa. Así la cocina simboliza nuestra forma de alimentar nuestra mente, las tuberías cómo discurren nuestras emociones simbolizadas por el agua, la parte de arriba de la casa es la mente consciente, la de abajo el subconsciente, la fachada que nos protege del exterior son nuestras defensas, las paredes interiores la estructura mental, el dormitorio nuestras relaciones íntimas, el baño cómo eliminamos viejas actitudes obsoletas, la despensa nuestras reservas psíquicas… Y así hasta que queramos relacionar símbolos, porque además del significado que cada elemento tenga por sí mismo, cada persona añade de su cosecha más acepciones personales.

Y me preguntaréis cómo se sabe a que se refiere el sueño?, pues a los dos. Todo desarreglo físico tiene su contrapartida psíquica y espiritual. Me refiero a que cuando hay mala circulación en el cuerpo también las emociones andan estancadas, la obesidad es la necesidad de defenderse del exterior, una miopía la negativa a ver lo que realmente pasa a nuestro alrededor porque nos haría daño, una indigestión no poder integrar un suceso a nuestra vida, una fiebre alta el descanso perfecto para eliminar todo lo negativo que se ha ido acumulando.

Claro que el medioambiente ahora juega una baza importante en eso de caer enfermos, pero es que no sólo somos responsables de nuestro cuerpo, cómo lo tratemos, alimentemos y cuidemos, también lo somos del planeta. De la misma forma que nuestros actos, pensamientos, y costumbres influyen en nuestro cuerpo, lo que hacemos a nivel colectivo repercute al planeta, y sus consecuencias ya no son individuales sino colectivas.

Así que aparte de coleccionar lecciones para nuestro aprovechamiento individual, andamos en la universidad planetaria aprendiendo las otras lecciones que deberemos aprender como humanidad. Con respecto a los sueños, la diagnosis no es la única vertiente temática que trata sobre salud. También puede dar soluciones a problemas o provocar que nos las transmitan a través de una “incubación de sueños”.

En la antigüedad se utilizaba este sistema con asiduidad y daba resultados asombrosos, aunque la respuesta se suponía venía de los dioses no de nuestro ser interior. La incubación es el método sencillo de repetir hasta dormirnos la pregunta que queramos resolver, y dar la orden a nuestro cerebro de despertarnos cuando nos proporcione la respuesta. Previamente es preferible haber acabado la digestión de la cena, hacer una relajación profunda, y vaciar de la mente todo pensamiento que no sea la pregunta en cuestión.

En ese momento mágico previo al sueño, nuestro subconsciente es una pizarra en el que podemos escribir lo que queramos quedando perfectamente grabado

La conclusión es que somos un todo, un todo de cuerpo, de mente, de espíritu y de humanidad y como tal debemos tratarnos. Andar unidos en el aprendizaje es la única forma, como organismo vivo, de crecer y evolucionar.