Sanación desde la naturaleza, abrazar un árbol

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Desde que el investigador Matthew Silverstone a través de sus estudios científicos pudo constatar que efectivamente el abrazar un árbol y conectarse con la naturaleza produce mejoría en la concentración, alivia la ansiedad y ayuda a liberarnos de pensamientos negativos. Si bien desde los tiempos ancestrales se le ha asociado a los árboles con el poder de la sanación, sabiduría y fertilidad.

Su valor arquetípico es evidente en las diferentes tradiciones y enseñanzas espirituales de muchas culturas. Los celtas, por ejemplo, le daban a cada árbol un ser espiritual, indicando que podía verse sus rostros en las cortezas de sus troncos y sus voces se escuchaban al mover las hojas con el viento; Budha se iluminó bajo una higuera; Jesús estuvo en el monte de los olivos; a los Cátaros les gustaban las acacias; los Druidas utilizaban el roble como una manifestación de la fuerza masculina para usar su sabiduría y los jóvenes enamorados buscaban el tilo para confiar sus intimidades amorosas porque representaba el vigor de Venus en la antigüedad.

La energía que estos emiten está relacionada con las vibraciones que ellos emanan en nosotros, si bien son imperceptibles, pero el organismo y nuestra aura es quien las capta y nos ayuda equilibrando el cuerpo físico a nivel biológico y energético, esto lo hace a través de la capa energética que envuelve al árbol y es parecida al aura, este genera una conexión con el ser humano, en sí el árbol es un ser completo:

  • La semilla de la que nace es un resonador cósmico ya que esta contiene toda la fuerza que desplegará en su crecimiento.
  • Las raíces están en constante conexión con la tierra, aportando arraigo, estabilidad, nutrición, firmeza y sobretodo transmutación de la energía negativa.
  • Su tronco hará erguirse hacia el cielo y tomar la energía del sol, expandiendo sus brazos con todo su follaje con ramas, hojas y flores.

Es por ello que es recomendando caminar entre ellos y escoger el que más te llame la atención, acercarte a él y observarlo un instante, captar su energía, tocarlo al momento de cerrar los ojos reconociendo su tono vibratorio, su fuerza, sintiendo como este respira con la tierra, también establecer contacto con la energía a través de tu corazón.

Puedes utilizar tus manos para tener una captación más consciente, ya que en la palma existen chakras transpersonales que activan la entrada y salida de la energía, otra forma es utilizar la espalda, apoyándola en el tronco del árbol para absorber la energía que emana; y finalmente, abrazarlo como la técnica oriental de chi-kung que nos alinea la columna vertebral y nos conecta con este para sentirnos bien, solo necesitas cinco minutos al día. Puedes elegir un árbol de acuerdo a tus dolencias:

  • El manzano: simboliza la sanación, el amor, es un excelente eliminador de toxinas proporcionando energías espirituales, transmuta las emociones negativas.
  • El álamo: te ayuda a liberar de una congestión energética para que comiences tu propio proceso de sanación.
  • El cedro: ayuda a eliminar la agitación limpiando el cuerpo físico y traer un soplo de aire fresco a todos los que estén dispuestos al cambio de pensamiento y cambio de vida, clarificando los mensajes del universo y envolviendo en un halo de paz.
  • El castaño: armoniza el flujo de tu energía, ayuda a suavizar la ansiedad causada por las diferencias de opinión entre las personas.
  • El arce: es el árbol del equilibrio, cuando entras en contacto con él te ayuda a que te sientas más seguro de ti mismo y tranquilo.
  • El sauce: ayuda a controlar el destino, liberando el descontento contigo y con los demás.
  • El roble: es considerado desde la antigüedad, como el padre de la raza humana, el rey del bosque, este expande sus raíces en la tierra al igual que sus ramas en el cielo, “como es arriba es abajo”, es el que nos conecta con la energía directa de la madre tierra, energía con el sol, la fuerza de la verdad.
  • El pino: te proporciona energía del sol, reduciendo el estrés, mejorando la respiración del cuerpo.
  • El avellano: ayuda a desarrollar tu creatividad y obtener esa inspiración interna que se ha ido.
  • El bonsái: nos conecta con la energía interior y transmuta la energía negativa del entorno, es ideal para espacios pequeños.

Finalmente lo más importante es poder conectarte con ellos y con la naturaleza, solo debes intentarlo.

Nicolás Benedetti Ariza
Presidente Federación Iberoamericana de Reiki
Director Sociedad Chilena de Reiki
www.Federacioniberoamericanadereiki.com
www.Sociedadchilenadereiki.com