Malandanza: el vídeo que nadie quiere ver

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Enlace al vídeo: https://youtu.be/z_0bXY-su48

Una noche de otoño, después de una agradable cena con amigos, decidimos dar un paseo por el centro de Madrid. La compañía, la temperatura y el entorno acompañaban. Sin prisa y con animada charla entramos en la plaza Mayor. No había mucho ambiente y nos pareció extraño. Un hombre con la cabeza agachada pasó a nuestro lado. Cargaba con una maleta atada con cuerdas y un puñado de cartones. Se dirigía a los soportales, donde pudimos ver a muchas personas que trataban de acomodarse entre mantas y cartonajes, para pasar la noche.

Dejamos de hablar, miré al suelo acelerando el paso. Al salir de la plaza, las buenas sensaciones de la velada, habían desaparecido. Sentí vergüenza, vergüenza de mí mismo por mi vergüenza y por mi egoísmo. A partir de ese momento, me hice muchas preguntas, sobre esas personas, sobre mi reacción y sobre el comportamiento de la sociedad en general con respecto a la gente que no tiene hogar. Decidí que algo tenía que hacer.

Toda mi vida profesional ha transcurrido entre cámaras y mesas de montaje. Disponía del conocimiento y de los medios para intentar contar esa otra realidad que comparte nuestras calles. Comencé a informarme, solicité reuniones, me ocupé personalmente y realicé numerosas entrevistas para que la gente que forma parte de la lucha contra este problema, me dedicara unos minutos.

En algunos casos fue un hándicap no ir de la mano de alguna cadena de televisión. Presentarme sin padrino o una empresa potente detrás, no abre muchas puertas. En general, lo que me contaron me sobrepasó. Era un absoluto ignorante cargado de prejuicios por decisión propia.

Después de 3 meses empecé a grabar. Primero una entrevista, luego planos de recursos, otra entrevista, madrugones y noches en vela, hasta que poco a poco el proyecto se hizo realidad.

Siete meses de trabajo en soledad, con mis propios y únicos recursos pero con la imprescindible y generosa participación de entidades dedicadas a combatir el sinhogarismo, los testimonios de expertos, del responsable del Samur Social de Madrid y de la Unidad de Gestión de la Diversidad de la Policía Municipal de Madrid, y lo más importante, seis personas en exclusión social me contaron ante la cámara sus experiencias. Fueron muy generosos y valientes, sin ellos no habría logrado nada.

El objetivo que me marqué al comienzo, era mostrar las diferentes realidades de las personas que viven en la calle. Derribar mitos y creencias erróneas que todos tenemos sobre ellos. Pretendía que después de ver el documental nadie más tuviera la tentación de mirar a otro lado, que esas personas invisibles dejasen de serlo, que la gente entendiera, comprendiera y descubriera que hay infinidad de realidades distintas y muchas maneras diferentes de llegar a la calle.

Quería demostrar que cualquiera de nosotros puede terminar en esa situación

Por otra parte, significaba una herramienta muy importante y necesaria, además de gratis, para todas las entidades, organizaciones y ONGs que luchan para que todo el mundo tenga un hogar digno.

La primera fase y, en apariencia la más difícil, estaba terminada. Se lo mostré a todas las partes implicadas buscando su aprobación, una vez conseguida solo quedaba darle visibilidad.

Se lo ofrecí a fundaciones de grandes corporaciones, a agencias de publicidad para que alguna marca realizara campañas de contenido social, a alguna cadena de televisión gratuita, etc.

En ese momento comenzó lo realmente complicado. Compartí el enlace con amigos para que me dieran su opinión. No lo vieron, todos tenían alguna excusa.

Algunas entidades que participaron en la realización, no llegaron ni siquiera a compartirlo en sus redes sociales. Detrás había un problema de protagonismo mal entendido. Solo promocionaban y daban repercusión a las cosas que hacían ellos solos o que no intervenía determinada “competencia del sector”. En este sentido me equivoqué. Pensé que el protagonista absoluto era la persona sin hogar.

Otras organizaciones o entidades con más medios y recursos, se negaron a darle repercusión porque no aparecen en el documental. Se les invitó repetidas veces, incluso en persona y no respondieron.

He llegado a la conclusión de que a nadie le interesa el tema. Demasiado incómodo. Al menos, he conseguido tener la conciencia tranquila y poder mirar a los ojos a todo el mundo, especialmente a esos vecinos que no han tenido la fortuna necesaria para llevar una forma de vida digna.

José F. Rodríguez
produccion@alquimiavisual.es

Enlace al vídeo: https://youtu.be/z_0bXY-su48