Acercarnos a nuestro inconsciente mediante el color

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En el siguiente artículo queremos hablar de una técnica de diagnóstico de creación propia que resulta muy útil a la hora de poder localizar la autoidentificación de una persona con elementos de su inconsciente no revelados.

La cromodetección es una técnica que se diferencia de la arteterapia, en primer lugar, en que no hay ningún tipo de pretensión estética en lo que se espera del consultante que pinta, dado que tanto lo que pinte como lo que no pinte nos están dando una información valiosísima (de la no información se saca mucha información). Simplemente, se espera que la persona, ante unos rotuladores, pinte aquello que le pasa por la cabeza y que lo haga como quiera.

La cromodetección contempla un horizonte temporal y no se limita al presente del consultante. La técnica en sí es sumamente sencilla, pues consiste en utilizar cuatro cuadrículas, cuyo dibujo está realizado según la proporción áurea, en la que la persona tiene que pintar de izquierda a derecha y de arriba a abajo, significando cada espacio un área de su vida en sentido cronológico (infancia, juventud, actualidad y lo que proyectamos de nuestro futuo); para ello, tendrá la posibilidad de utilizar rotuladores de distintos colores y con ello pintará.

En la cromodetección, pues, hay cuatro elementos a valorar:

  1. Los colores que se utilizan. Aunque existen convenciones culturales y, por lo tanto, no hay un significado universal y válido para todos los casos de cada color, lo habitual en Occidente es que, por ejemplo, una persona que pinte con colores claros tenderá a expresar una idea más positiva de su existencia que alguien que pinte de negro. Cada color nos marcará unos determinados valores, que pueden ser los siguientes:
  • Blanco: pureza, inocencia, virginidad, limpieza.
  • Negro: luto, tristeza, tinieblas, elegancia.
  • Rojo: actividad, pasión, agresividad, vida, peligro.
  • Verde: naturaleza, esperanza, sedación, artificiosidad, reptiles, falta de madurez.
  • Azul: planeta tierra, cielo, personalidad.
  • Marrón: añejo, tradicional, excremento, tierra.
  • Amarillo: vida, dinero, alerta, irritable, llamar la atención.
  • Naranja: actitivdad, juventud, dirección, frescura.
  • Violeta: magia, religión, espiritualidad, exclusividad.
  • Gris: equilibrio, contaminación, neutralidad, indiferencia.
  • Rosa: amor, dulzura, feminidad.

Como podemos comprobar, incluso en un mismo color encontramos significados positivos y negativos, con lo que existe una cierta ambivalencia y tendrá que ser el contexto junto con el resto de elementos que se contemplan los que nos den la clave de cada color en cada caso concreto.

  1. El trazo utilizado también nos da una información valiosa, pues pintar con líneas más marcadas y gruesas puede indicar mayor seguridad y confianza en sí mismo (querer estar en el mundo) que aquél que lo hace con un trazo fino o casi imperceptible (pasar de puntillas). De hecho, suele ser curioso ver cómo la persona entre dos rotuladores del mismo color elige entre el de punta gruesa o de punta fina, porque luego repite la misma acción en todos los demás, independientemente del color.
  1. Los dibujos, pues en este caso, podríamos hacer un artículo solo sobre esta área, pero podemos decir que la secuencia de lo que se pinta o dibuja representa la idea que tiene el paciente en su insconsciente de su vida; una persona que se represente dentro de una celda en la actualidad nos estará transmitiendo que hay una situación vital en la que se siente aprisionada y sin perspectivas de salir; de la misma manera, alguien que represente un pájaro volando en un cielo claro referido a su futuro nos estará hablando de su anhelo de libertad y autoexpresión.

Un tema importante a añadir en este punto es que, incluso si el paciente no dibuja algo y se limita a pintar rayas de colores, ya nos está dando información. De hecho, es relativamente común que nos encontremos círculos, triángulos o simplemente cruces, y eso no supone una dificultad a la hora de analizar a la persona.

  1. La secuencia temporal, dado que una persona que describa un pasado con elementos tristes nos dará claves de los problemas de su presente; de la misma manera, un dibujo de futuro bonito nos hablará de su optimismo o utilizar gamas de colores más claros y vivos a medida que se avanza en la secuencia temporal de la cuadrícula. Este punto es fundamental, pues para avanzar en el proceso terapéutico es muy importante localizar cómo se sintió la persona en un determinado momento de su vida.

El psicoanálisis o la psicología tienden, en general, a establecer que hasta los siete años se forma el “yo” de la persona y que, fundamentalmente, es ahí donde tenemos que poner el foco. Nosotros consideramos que, siendo importante, hay que establecer un marco de análisis más amplio y que, en este caso, también corresponde analizar la etapa de adolescencia-juventud con la misma importancia que la infancia. Utilizamos la cromodetección dentro de Emocodificación contando con que, aparte de esto, está la lectura del árbol genealógico y el estudio del orden sistémico familiar, así como la utilización del programa EYSG Visual Geometric Codes.

Importante es también saber cómo se sitúa la persona en su presente, porque eso da la clave de lo que desea y de aquellas carencias que considera tener; de la misma manera, conocer cómo ve ella su futuro nos puede dar una idea, no solo del problema, sino de su capacidad de resiliencia (elemento fundamental para regeneración emocional).

Al fin y al cabo, y más allá de los traumas del pasado, lo importante es que con esta técnica seamos capaces de ayudar a un ser humano que sufre. La cromodetección es un sistema que sirve como apoyo y ayuda y en el que, como acompañantes, tenemos que escuchar y entender a la persona, no solo interpretar lo que veamos porque se puede dar el caso de que nosotros interpretemos un dibujo o pintura de una determinada manera y que la nuestro paciente lo vea de otra forma.

Por lo tanto, esta es una técnica que, aplicada en solitario o combinada con otras, es una herramienta que, bien utilizada, puede contribuir al proceso de sanación emocional del ser humano.

María Jesús Araújo y Manuel Boj
Terapeutas holísticos y creadores de Emocodificación y Sanación Genética
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