Demencias vasculares

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La demencia vascular es la segunda causa más frecuente de demencia en las personas de edad avanzada, después de la Enfermedad de Alzheimer. Representa el 10-20% de los casos de demencia.

Esta enfermedad se define como un deterioro cognitivo que es secundario a lesiones cerebrales causadas por enfermedad cerebrovascular (ECV), debido a la interrupción del aporte de oxígeno y nutrientes al cerebro debido a trombosis, embolias, hemorragias y otras lesiones cerebrales.

Hay una serie de condiciones que pueden causar o incrementar el daño en el sistema vascular. Entre ellas se incluyen: edad avanzada, hipertensión arterial, enfermedad cardiaca, colesterol elevado, diabetes, tabaquismo, accidentes cerebro-vasculares previos.

Demencias vasculares desde el método TRCD

El Método TRCD trabaja con la parte emocional y energética para aumentar la oxigenación cerebral y así conseguir una mejoría de los síntomas, o que la enfermedad avance más lentamente, según el estadio de la enfermedad y las características de la persona que la padece.

Causas emocionales de la enfermedad

La causa emocional más importante es que el esternón*, foco de interrelación con la vida, tiene fugas energéticas en dos de sus vértebras:

  • La vértebra 3 de color rojo, corresponde a la información padres y pareja. El símbolo que le corresponde es el triángulo.
  • La vértebra 9 de color rojo, corresponde a la información apegos emocionales y pérdida de dinero. Su símbolo es la doble espiral.

*El hueso del esternón en el embrión está segmentado y a estos segmentos óseos es a lo que en el Método TRCD llamamos vértebras. Cada vértebra tiene un color que corresponde a una frecuencia energética y una información emocional relacionada con los vínculos fundamentales del ser humano en la etapa adulta. Para saber más se puede acudir al libro de Mª Gemma Sáenz: Bases y Metodología de la TRCD, editada en Mandala, Madrid.

Vértebra de interrelación 3

Nos remite a una vinculación no correcta con nuestros padres porque han asumido roles que no les correspondían y no hemos podido integrar al padre y a la madre adecuadamente. En la edad adulta, esas carencias las hemos transferido a nuestras parejas, queriendo que la pareja haga de padre o de madre.

La consecuencia de esta situación emocional es que hay un retroceso mental que disminuye el oxígeno cerebral y una disfunción cognitiva que aparece de forma intermitente, a la que también llamamos laguna.

Estas lagunas se manifiestan en que a la persona afectada le cuesta reconocer alguna conexión afectiva con algún miembro de su familia actual: hijos, hermanos, amigos, etc. En un principio solo se da en momentos puntuales, agravándose a medida que la enfermedad progresa.

Otra forma de presentación es que la persona se centra más en el pasado que en el momento en el que vive, porque no le gusta lo que ve y lo que está viviendo.

Respecto a lo corporal, son personas con el esternón hundido y el cuello corto, metido hacia adentro.

Vértebra de interrelación 9

La demencia vascular va ligada también a la información emocional contenida en esta vértebra y está conectada con una pérdida de dinero o de poder, en la atapa adulta del individuo. Esto conduce a tener la mente activada constantemente, lo que disminuye el oxígeno cerebral.

La consecuencia es que la persona afectada por esta situación no avanza en su día a día y siempre usa como referencia el pasado como eje y motor de vida: lo que tenía la persona en un momento, lo registra como que lo tiene o tendría que tenerlo en la actualidad.

Corporalmente, sus pies no se aploman en el suelo.

El resumen que podemos hacer después de todo lo expuesto, es que la causa emocional más importante en estas demencias es el anclaje en el pasado, con una dificultad extrema para poder estar en el momento implicándose en la vida, es decir, viviendo todo lo que ofrece la vida y sacando provecho de ello.

Nuestra salud cerebral depende de que estemos en continuo movimiento, dejando el pasado y avanzando día a día. Eso crea continuas conexiones cerebrales que mantienen a nuestro cerebro, y a nuestro cuerpo, jóvenes y vitales.

¿Cómo vamos a trabajarlo?

Mediante técnicas que el Método TRCD ha diseñado para el tratamiento emocional de esta enfermedad.

  • Ejercicios físicos con activación emocional.
  • Pintura de las figuras en el esternón.
  • Alimentación emocional: basada en la repercusión celular del color y del contenido e emocional de los alimentos.
  • Masajes y auto masajes de reconducción energética y reequilibrio emocional.
  • Ejercicios para mejorar la atención y la memoria basados en colores, números, palabras, etc.

Flor Melguizo
flmelguizo@hotmail.com

Mª Gemma Sáenz
Creadora del Método TRCD