Espagiria. La medicina tradicional de occidente

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En el caso de la terapéutica, un médico espagírico se ocupa personalmente de la realización en su laboratorio personal del remedio que su paciente necesita; o en todo caso un médico que utiliza la espagiria usa remedios realizados por un espagírico al que conoce personalmente y con el que colabora estrechamente

La espagiria es el conjunto de procesos de laboratorio que los alquimistas emplean para realizar lo que se denomina en Alquimia vías particulares. Las vías particulares son operaciones que tienen como objetivo la consecución de un preparado, en muchas ocasiones medicinal, pero que no conducen a la culminación del proceso alquímico: la consecución de la Piedra Filosofal o Elixir de Larga Vida.

Su nombre fue usado por vez primera por Paracelso para diferenciarla de la Alquimia o Gran Obra, para lo que unió dos palabras griegas, «Spao»: separar o disgregar y «Gerios»: juntar o unir inspirado sin duda en el axioma alquímico «Solve et coagula». Podemos definir por tanto la espagiria o yatroquímica como la forma de procesar los elementos que constituyen una planta, un mineral o un animal usados como materia prima, purificarlos para eliminar lo superfluo y volverlas a reunir ya libres de toda toxicidad haciéndolos aptos para actuar como medicina. Es esto lo que ha hecho que muchos autores modernos afirmen que la Alquimia es la madre de la química moderna, aunque lo cierto es que ese dudoso honor le corresponde realmente a la espagiria aunque con algunos importantes matices.

Aunque hubo a lo largo de la historia muchas vías particulares que impulsaron grandemente el desarrollo de muchas áreas del conocimiento científico moderno, fue en el campo de la medicina, donde los procedimientos espagíricos brillaron con luz propia. No en vano, como Ciencia Hermética, la espagiria entronca con las tradiciones más antiguas probablemente nacidas en las civilizaciones matriarcales. Origen común que comparte con la tradición Sankya, origen del Tantra y del Ayurveda, los antiguos cultos a Isis y la sabiduría egipcia cuya culminación en la Escuela de Alejandría fue motor de todo el conocimiento difundido en el Mediterráneo griego y romano, la filosofía taoista, madre de la medicina tradicional china, así como probablemente el conocimiento del que poco sabemos pero intuímos que dio origen a la cosmogonía maya y azteca y a las ricas tradiciones de los ¿primitivos? pueblos polinesios. Al respecto de la conexión Ayurveda-Espagiria es cuanto menos curiosa la similitud entre la espagiria mineral y los remedios ayurvédicos hechos a partir de metales (basmas) y de gemas.

En la espagiria se observan dos tendencias principales: una basada en el uso de sustancia vegetales, la espagiria vegetal, más entroncada con las tradiciones matriarcales, y otra basada en el uso de minerales, gemas o metales, la espagiria mineral, que entronca más con las tradiciones patriarcales y con los gremios de metalúrgicos. Aunque ambas son igual de importantes en cuanto a efectividad terapéutica, podemos considerar la espagiria vegetal como más suave en sus efectos y más fácil de fabricar y la espagiria mineral más rápida y penetrante y más compleja en su elaboración.

Diferencia entre espagiria y química

Para la espagiria el respeto a los ritmos de la naturaleza, la importancia de la influencia la las energías sutiles y el uso de la astrología tanto para la operatoria como para la terapéutica son herramientas indispensables en cualquier procedimiento. Otra diferencia importante radica en el énfasis que pone el espagírico a la hora de cuidar el origen de las materias primas así como los disolventes empleados en su trabajo en el laboratorio.

Para un químico, la efectividad de una planta medicinal se mide solo en relación a la concentración de determinados principios activos. Para un espagírico, la efectividad de una planta está relacionada con la suma de una serie de factores: en el ciclo lunar en el que se recoge la planta, el momento astrológico y la disposición de la planta a entregar su potencia curadora. Más aún, para un espagírico solo sirven como menstruos o disolventes el agua de lluvia, el rocío recogido en el tiempo adecuado, y el espíritu de vino o alcohol destilado por él mismo a partir de vinos de buena calidad y convenientemente rectificado y purificado. Para un químico, el agua es agua, venga de donde venga y el alcohol etílico es igual provenga de la remolacha, la uva o la patata. Para el espagírico su trabajo es un acto de amor; para el químico es un proceso tecnológico. Por último, para un químico o un farmacéutico, una vez aislado el principio activo que se supone realiza la acción terapéutica, lo replica y lo sintetiza de cualquier sitio; pongo por ejemplo la aspirina, sal espagírica en su origen y que se extraía de la Ulmaria o del Sauce y que en la actualidad es sintetizada del petróleo, todo vale en aras de la «santa economía». Para un espagírico eso es inaceptable.

La diferencia no se detiene ahí. En el caso de la espagiria mineral, el espagírico diferenciará un mineral o un metal vivo de otro muerto y el menstruo usado será un espíritu de vinagre canónico o en su caso, un Alkaest o disolvente universal para el caso de algunos metales o gemas. Un químico o un farmacéutico aducirá que el espíritu de vinagre al fin y al cabo no es más que un ácido acético que la industria fabrica de forma muy barata.

En el caso de la terapéutica, un médico espagírico se ocupa personalmente de la realización en su laboratorio personal del remedio que su paciente necesita; o en todo caso un médico que utiliza la espagiria usa remedios realizados por un espagírico al que conoce personalmente y con el que colabora estrechamente. Por tanto no es espagírico el que usa la espagiria, sino el que es capaz de realizar remedios espagíricos para aliviar el sufrimiento humano. Es más, dentro de todo espagírico se mantiene la esperanza de que algún día con la ayuda de Dios y la perseverancia del trabajo en el laboratorio se produzca el milagro de la consecución del Elixir de Larga Vida, piedra de transmutación capaz de liberar al ser humano del sufrimiento y de la enfermedad. Pero ¿que multinacional farmaceútica se atrevería a comercializar semejante medicamento?