Hola, mecánica cuántica

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A muchos de mis colegas, con frecuencia se les “atraviesan” elementos relacionados con la mecánica cuántica, su naturaleza, leyes, etc., y no es para menos, pues la mecánica cuántica y todo su cuerpo teórico son un universo que, después de más de un siglo de intenso estudio y observación, no deja de ser “increíble”, puesto que sus propuestas, con frecuencia, desafían lo que llamamos lógica y nuestras mentes, todavía muy llenas de los conocimientos aristotélicos y newtonianos, no pueden aceptar fácilmente los postulados cuánticos. A propósito de esto, a nuestros/as estudiantes a veces les explicamos el famoso caso de un electrón que puede estar en muchas ubicaciones simultáneamente y ante la dificultad de que su mente comprenda este hecho, les decimos: “simplemente hay que aceptar que hay electrones cuya naturaleza permite que ese mismo electrón, pueda ubicarse simultáneamente en muchos diferentes lugares” y no hay más discusión, así es la naturaleza y “lo tomas o lo dejas”.

El universo comienza a parecerse más a un pensamiento que a una gran máquina
Sir James jean

A finales del siglo XIX, la búsqueda de las leyes básicas de la Naturaleza parecían próximas a su meta. Había una sensación de trabajo cumplido. Los/as físicos/as presentaban un escenario ordenado que encajaba bien con la mentalidad victoriana de la época. Parecía como si ya no quedara nada por descubrir y que, el universo y todo cuanto contiene, estuviera completa y perfectamente descrito, tanto en su composición y comportamiento como en lo referente a las leyes que lo explicaban.

Los objetos, en la tierra y en el cosmos, se ajustaban muy bien a los postulados que explicaban las leyes de Newton. Se presumía que lo mismo hacían los átomos, aunque su naturaleza seguía sin estar del todo comprendida. Por entonces, para la mayoría de quienes se dedicaban a la ciencia, lo que faltaba era describir el universo con los detalles de relleno y acabado de cómo funcionaba “la Gran Maquina”.

El determinismo newtoniano, ¿negaba el “libre albedrío”? Los/as físicos/as dejaban estas borrosas e irritantes cuestiones a la filosofía y a la metafísica. La definición del territorio que desde la física se creía propio, parecía simple. Había pocos motivos para buscar un significado más profundo tras las leyes de la naturaleza (si no lo veo no lo creo). Pero esta visión del mundo intuitivamente sensata, no podía dar cuenta de lo que los/as físicos/as comenzaban a ver en sus laboratorios. Al principio, las discrepancias parecían solo pequeños “detalles”. La física clásica explicaba el mundo bastante bien; son los detalles los que se resisten. La física cuántica, maneja los detalles perfectamente; es el universo lo que no puede explicar.

La física cuántica no reemplaza a la física clásica tal como el sistema heliocéntrico reemplazó aquella visión antigua con la Tierra en el centro del cosmos. Más bien, la física cuántica abarca la física clásica como un caso especial. La física clásica, es una aproximación extremadamente buena para el comportamiento de objetos mucho mayores que los átomos. Pero si se profundiza en cualquier fenómeno natural, ya sea este, físico, químico, biológico o cosmológico se acaba tropezando, ineludiblemente, con la mecánica cuántica.

La teoría cuántica, ha sido sometida a rigurosas pruebas durante ocho décadas. Todas y cada una de sus predicciones se han demostrado acertadas. Dado su significado y transcendencia, es la teoría más comprobada de toda la ciencia. No obstante, si tomamos en consideración sus implicaciones, nos encontramos con un enigma, puesto que la teoría cuántica nos dice que la realidad del mundo físico depende de nuestra observación del mismo… y esto, como bien podréis notar ante esta afirmación, resulta ciertamente difícil de creer por nuestra mente.

Ser difícil de creer nos plantea un problema. Una respuesta probable a una afirmación difícil de aceptar es: “no lo entiendo”. También, está la tendencia a reinterpretarla para hacerla parecer más razonable. La razonabilidad no es un criterio válido de comprensión. Pero he aquí uno: Niels Bohr, uno de los fundadores de la teoría cuántica, dijo que “si la mecánica cuántica no te deja perplejo, es que no la has entendido”. Yo personalmente, sigo perplejo después de casi dos décadas de estudio, investigación y trabajo en el campo cuántico.

Dejamos de pisar suelo firme cuando exploramos la interpretación de la teoría y el encuentro de la física con la conciencia. El significado más profundo de la mecánica cuántica, es objeto de un profundo debate en el que con mucho gusto participamos quienes estudiamos y practicamos la kinesiología cuántica®.

A nuestros colegas y estudiantes les interesará mucho saber que “no se requiere una alta formación técnica para ir hasta la frontera donde la física toca cuestiones que parecen más allá de su dominio, y que los físicos no pueden reclamar esto como de su exclusiva competencia”.

¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”
Einstein

La información cuántica

Después de años trabajando e investigando con la kinesiología cuántica, que es nuestra hipótesis de trabajo, tengo que reiterar que, desde el comienzo del descubrimiento y la investigación sobre la información cuántica, ha sido y sigue siendo inapropiado decir que esta es cuántica, pues, en sentido estricto no lo es, ya que la información cuántica, carece de masa y de energía y en ella no se dan fenómenos vinculados a lo subatómico, no hay en ella partículas ni átomos ni nada tangible o con masa.

La información cuántica, que es la fenomenología de base de lo que he denominado kinesiología cuántica, no se sustenta sobre fenómenos puramente físicos pues en su ámbito nunca aparecen elementos como átomos o partículas subatómicas que es sobre lo que se sustentan los sucesos descritos por la física cuántica.

La información cuántica existe y es con lo que las personas que ejercemos profesionalmente la kinesiología cuántica realizamos trabajos tan sorprendentes pero eficaces como las copias y la programación de remedios, o los propios testajes cuánticos. Pero para que estos procesos tengan vigencia, nunca, que sepamos, se producen transferencia de partículas de ningún tipo, ni atómicas ni subatómicas, …

La información, con la que trabajamos, se denomina cuántica por que han sido los/as investigadores/as cuánticos/as quienes inicialmente la describieron y por qué se comenzó a conocer y describir en el medio de la física cuántica, pero como he dicho anteriormente, en sus procesos no intervienen partículas, ni energía ni objeto alguno con masa y por consiguiente, la información cuántica es algo diferente. A nuestro juicio, la información cuántica, es lo que conforma todo el universo creando un enorme campo dentro del cual se dan todos los demás fenómenos y sucesos como la energía, la masa, la vida, el tiempo, etc.

Cuando Maxwell, el físico británico de la teoría electromagnética, aceptó la idea de Descartes de un éter que todo lo llena, estaba, sin saberlo, aceptando la idea del campo cuántico universal y dando un paso de gigante en la dirección de aceptar esta concepción básica del universo y su conformación.

A diario se escriben y dicen innumerables tonterías acerca de lo cuántico y de sus supuestos efectos maravillosos y sanadores. Desde hace unas décadas, se puso de moda y no parece que esto esté aminorando. Hay un montón de sanitarios y terapeutas que se apuntan a lo cuántico porque “mola”, suena bien o da prestigio y dictan conferencias o escriben acerca de los supuestos poderes “mágicos” y espirituales mezclando lo cuántico con lo divino… (hay espacio para todo el mundo).

A propósito del termino información cuántica, deseo decir que cada vez somos más las personas que investigamos en este campo y que vemos como el apelativo “cuántica” es inadecuado pero no tenemos otro mejor y esperamos que no tardando mucho la información cuántica se desligue del campo de estudio, investigación y aplicación de lo cuántico.

Por otro lado, el término “información”, tampoco es muy cómodo y a veces lleva a la confusión con el de información aplicada al intercambio y conocimiento de datos, sucesos, noticias, etc., o al campo puramente de la informática.

El universo cuántico

En el universo, al parecer hay tres grandes tipos de estados:

  • La energía: las ondas y los campos energéticos.
  • La materia: compuesta por todo lo que tiene masa, por consiguiente es, de alguna manera, sólido y que está conformado por átomos, moléculas etc.
  • La información cuántica: que al parecer ordena y estructura todo el universo. La información cuántica, genera un tipo de orden que se genera a sí mismo y es estable.

La información cuántica, puede cambiar los estados y las conductas de los seres vivos e inducir estados tendentes a la sanación y el equilibrio. No posee energía ni masa, por consiguiente, carece de moléculas y de átomos, pero existe, es real. Es muy fácilmente manejable y almacenable. Para su manejo usamos la intención y con ella podemos copiar la información desde “matrices” a otros medios como: agua, cristales, cuarzos, carbonos, el alcohol, cualquier célula, tejido, órgano o estructura corporal y cada vez usamos más las copias sin soporte que se copian en el propio universo.

Pero disfrutar de las ideas, conceptos y aplicaciones cuánticas no debería ser un patrimonio exclusivo de los físicos teóricos. Aunque la plena articulación de la teoría requiere recurrir a un sofisticado andamiaje matemático, muchos de sus conceptos básicos son accesibles para cualquiera con interés en la historia de estos notables descubrimientos.

Fernando Bernal
www.centrovidasana.com