Nuestras creencias

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Las creencias, esas gafas de colores que todos llevamos puestas.

Todos llevamos una mochila a nuestras espaldas de la que somos más o menos conscientes. Una mochila llena de ideas preconcebidas, ideas políticas o religiosas, nuestras propias ideas de lo que debe ser el mundo, ideas de quienes somos, o en quienes se han de convertir nuestros hijos, ideas sobre nuestra pareja, o sobre nuestros amigos.

Todas estas ideas son creencias.

Una creencia es una idea más el sentimiento de certeza sobre algo. La diferencia entre idea y creencia es la cantidad de certeza que tienes en la misma. Ese plus de certeza nos da seguridad en la vida, no nos permite dudar. En función de esa certeza y la intensidad emocional las podemos llamar Ideas, Creencias o Dogmas.

Las creencias le dan forma a todo lo que nos llega. Son unos filtros, unas gafas que llevamos en todo momento. La realidad no existe porque todos llevamos nuestros filtros que nos distorsionan la realidad en función de nuestras creencias.

2.- ¿Como se forman las creencias?

Nuestras creencias son generalizaciones acerca de lo que nos ha sucedido en la vida, son generalizaciones sobre nuestra experiencia. Un gran porcentaje de las cosas que hacemos se realiza en base a las creencias que tenemos.

Una creencia es una asociación que se creó en tu infancia, aproximadamente en los primeros 6 años de vida. Eres el resultado de las creencias que otros instauraron en tu mente. La mayoría de nuestras creencias, son generalizaciones sobre nuestro pasado, basadas en una interpretación de experiencias dolorosas y experiencias placenteras. La mayoría de nosotros no decidimos conscientemente en que vamos a creer. Nuestras creencias se basan en una interpretación propia o ajena de experiencias pasadas.

Lo que ocurre es que una vez que adoptamos una creencia, olvidamos que se trata de una interpretación. Un gran porcentaje de las cosas que hacemos se realiza en base a creencias que tenemos. Consideramos a nuestras creencias como si se trataran de realidades, y no nos damos cuenta que son una interpretación. De hecho rara vez, si es que lo hacemos cuestionamos nuestras creencias mantenidas desde hace largo tiempo.

Las generalizaciones pueden ser útiles, sabes que una puerta se abre con una manilla y si ves una manilla que no has visto hasta ahora, tienes la certeza que vas a abrir la puerta si haces girar la manilla.

Desgraciadamente las generalizaciones en situaciones más complejas de la vida, puede llevar a simplificar en exceso y producir creencias limitadoras.

3.- ¿Para qué están nuestras creencias?

Son la fuerza guía que consideramos nos conducirá al placer y nos alejará del dolor. Hagamos lo que hagamos en la vida depende de nuestras creencias conscientes o inconscientes, de la certeza de que eso nos acercará al placer, o nos alejara del dolor.

La única razón por la que tenemos una creencia sobre algo, es porque vinculamos un fuerte dolor emocional a no creerlo así.

En el momento en que empezamos a modificar nuestras creencias, empezamos a perder nuestra sensación de certeza absoluta sobre algo.

Tenemos creencias sobre todos los aspectos de nuestra vida, no tenéis más que pararos un momento a pensar. Igual que invitamos a los participantes en nuestros cursos, animaros a que cojáis una hoja y dediques unos minutos a pensar que creencias tienes sobre varios aspectos de tu vida. Para que puedas así reflexionar sobre cómo estas creencias están condicionando determinados aspectos de tu vida.

Creencias sobre la vida/ Creencias sobre el trabajo / Creencias sobre el dinero/Creencias sobre la pareja/ Creencias sobre la propia belleza.

Lo impactante de cuando se revisan las creencias bajo una nueva luz, la luz de no tener 6 años cuando se estaba formando esa creencia, sino la de ser un adulto y por otro lado se confrontan con la visión de los otros participantes, es que lo primero que ocurre es que las participantes de nuestros cursos se ponen a la defensiva cuando se les confrontan con otras realidades, “no eso que dices no es así” o “ yo tengo razón” incluso con cierta violencia, porque ahí está la fuerza y la certeza de la creencia, uno no quiere dudar de su creencia porque sino entra en una zona de inestabilidad y disconfort.

Pero si somos capaces de atravesar ese espacio de incertidumbre y plantas semillas de nuevas creencias estaremos ayudándonos a ponernos unas gafas de colores que nos van a poder acompañar en nuestra vida haciéndonosla más exitosa, saludable y placentera.

En un experimento desarrollado en los años se les daba a 100 estudiantes, a la mitad un tranquilizante, y a la otra mitad un activador, pero se les indico lo contrario, la mitad de los estudiantes desarrollaron síntomas físicos en consonancia con lo que creían que habían tomado no con lo que en realidad habían tomado. Si nuestras creencias tienen este impacto en nuestro cuerpo que poder pueden tener para determinar nuestra vida.

Como dice la famosa frase de Henry Ford

TANTO SI CREES QUE PUEDES, COMO SI CREES QUE NO PUEDES… TIENES RAZÓN.

Sonia Gómez Martínez
Psicóloga sanitaria acreditada por la Comunidad de Madrid
Directora del Instituto 2ihd