Los comienzos de la práctica meditativa

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Mindfulness es estar atento, «mantener viva la propia conciencia focalizada en la realidad presente» con una actitud de aceptación, curiosidad y ausente de juicio.

Últimamente se está hablando más de mindfulness que de meditación, en un proceso de asimilación por la cultura y la ciencia occidental de esta práctica milenaria. Este término inglés ha sido traducido como atención plena o consciencia plena, parece referirse a una atención ideal. Sin embargo, al comenzar a practicar, nos damos cuenta enseguida de que nuestra atención es limitada, que nuestros contenidos mentales parecen tener vida propia y nos arrastran, que no es fácil observarnos, que surgen distracciones, obstáculos, resistencias.

Meditar o practicar mindfulness vendría a ser entrar en un proceso a largo plazo, en un entrenamiento gradual de la atención, en el que simultáneamente se va realizando un cultivo de nuevas actitudes mentales como la aceptación, la observación sin juicios, la paciencia amable, el no aferrarse a los pensamientos, etc. Necesitamos incorporar estas actitudes con paciencia y humildad, pues lo que suele predominar son resistencias, juicios, comparaciones, apegos, autocrítica, patrones mentales rígidos, emociones reprimidas, etc.

¿Por qué practicar? ¿Para qué molestarse?

La práctica es pues un entrenamiento mental y emocional, que podemos comparar con el entrenamiento físico. Si ejercitas tu cuerpo y tus músculos obtendrás unos resultados al cabo de un tiempo (mayor energía, fuerza muscular, huesos más densos, etc.), aunque al principio pueda haber cierta incomodidad (agujetas, cansancio, desgana, etc.).

Si ejercitas tu mente también obtendrás beneficios como mayor calma, concentración, bienestar, mejor conexión con otros, y otros efectos a nivel de salud física y mental (como refuerzo del sistema inmunológico o disminución de síntomas del estrés), efectos que en la investigación está confirmando. También suelen aparecer ciertos obstáculos o dificultades, sobre todo al principio, (inquietud, sueño, dudas, emociones incómodas, etc.), que debemos manejar adecuadamente.

Podríamos sugerir que lo primero es empezar la práctica gradualmente, si es posible sin prisas, y sin pretensiones; si te descubres impaciente y con ganas de ver resultados, no pasa nada, es normal, se comprensivo contigo mismo, estás aprendiendo a parar y soltar.

Además de entrenar la mente vamos sembrando semillas de consciencia en el camino, de modo que con el tiempo podemos llegar a transformar nuestra vida, a través del proceso de autoconocimiento que aporta la práctica, que nos lleve a ser más auténticos y felices. El hecho de conocernos nos hace darnos cuenta de lo que nos limita y obstaculiza en nuestro desarrollo, uno empieza a descubrir lo que es realmente importante.

Otro efecto señalado de la práctica es el poder afrontar mejor los cambios, los tiempos duros y las emociones difíciles. Se va incorporando una actitud de apertura y aceptación frente a la vida, en lugar de un patrón mental más rígido que reacciona con juicios, autocríticas, resistencias, miedos, etc.

La psicología moderna ha comprobado que mindfulness es una excelente herramienta terapéutica, que se emplea para paliar el sufrimiento que se deriva de no afrontar la realidad dolorosa, de querer huir del malestar, de querer controlar lo incontrolable. Mucho sufrimiento humano se deriva de no aceptar y resistirse a lo inevitable, como es la pérdida, la enfermedad, la frustración, etc. El hecho de cultivar la aceptación, el poder soltar y ser compasivo es un factor decisivo hacia la sanación.

Mindfulness es una herramienta que nos sirve también en situaciones de emergencia, de estrés. Nos da más consciencia y nos abre a disponer de más opciones para actuar, para dar respuestas más beneficiosas que la reacción automática que cada uno pueda tener en la situación estresante.

Los primeros pasos

La práctica inicial consistiría en prestar atención a nuestras percepciones en el aquí y el ahora. Empezamos entrenando nuestra atención, usando un objeto de referencia que habitualmente va a ser la respiración, o bien los sonidos, las sensaciones corporales, etc. Nos damos cuenta de cómo nuestra mente tiende a vagar, a saltar de un tema a otro (recuerdos, juicios, preocupaciones, etc.). La instrucción básica es simplemente observar estos automatismos mentales cuando surgen y volver una y otra vez al objeto de atención, que es frecuentemente la respiración.

los-comienzos-practica-meditativa-2Este entrenamiento de la atención en un objeto es un proceso que implica un tiempo. Poco a poco iremos incorporando a la práctica una consciencia más global y receptiva, en la que se observan todas las sensaciones físicas, percepciones y contenidos mentales, pensamientos, sentimientos, etc. Se va desarrollando un autoconocimiento o visión más clara.

La Práctica tendría un componente mental más evidente que es la atención sostenida –o concentración–, y además un componente afectivo, que es una actitud de paciencia amable (volver una y otra vez), de aceptación, sin juicios de lo que ocurre en la mente. Podríamos llamar a este componente «Consciencia compasiva»: nos observamos y practicamos con paciencia, «Aceptación», cariño, sin autocrítica. Por eso algunos maestros usan la metáfora de entrenar al cachorro; el cachorro es inocente y juguetón, se distrae una y otra vez, (como la mente que salta de una cosa a otra) pero uno vuelve una y otra vez a su educación. Como una madre amorosa que trata de enseñar a un niño a caminar por una senda, cuando el niño se desvía no le castiga, sino que dulcemente, y con constancia, le vuelve a llevar al camino.

Resumiendo, tenemos tres componentes de la práctica que se complementan y potencian unos a otros: la concentración, la consciencia receptiva o atención plena –mindfulness–, y la compasión o consciencia compasiva. Si usamos la metáfora de la luz, la atención sostenida o concentración sería como el haz de luz de un foco o linterna que ilumina solo un objeto. La luz indirecta ambiental que ilumina todo el espacio alrededor sería como la consciencia receptiva que atiende a todas las sensaciones y contenidos mentales. Y si esa luz es cálida y suave sería como la compasión.

Hacer un buen comienzo

Algunos consideramos prioritario practicar la atención plena en el mundo de hoy, en el que vivimos cambios tan rápidos, crisis sucesivas, en el que apenas se empieza a entrenar la mente y las emociones, en el que la tecnología nos ofrece mayor posibilidad de evasión y comunicación aparente, pero a la vez disminuye la conexión profunda con nosotros mismos y con otros seres humanos. Realmente precisamos con urgencia mayor consciencia y equilibrio, y en este sentido la atención plena tiene una función social importante. Esto nos motiva a difundirla y puede ser otra motivación más para decidirte a practicar.

Cuando se empieza a practicar muchos se dan cuenta de los obstáculos y dificultades que surgen al hacer algo aparentemente tan simple como mantener la atención en un objeto y observar la mente. Muchas veces cuesta encontrar tiempo y espacio para ello. Muchos no entienden bien las pautas nuevas que se les propone adoptar, son extrañas todavía, y es lógico que exista una tendencia a repetir las antiguas pautas.

Por ello es básico para gran parte de los principiantes la figura de un instructor, participar en un curso de iniciación, y buscar un grupo de prácticas que refuerce la práctica en casa, hasta que tengamos el hábito bien establecido.

Dado el gran porcentaje de abandonos de practicantes, es útil ser realista, crear una buena motivación, ir gradualmente haciendo espacio en tu vida para esta actividad sanadora.

Alguna vez escuché que la mejor motivación para meditar es simplemente porque somos «Seres» humanos. Nos identificamos tanto con lo que hacemos, nos medimos generalmente por lo que tenemos, que nos hemos olvidado de que en esencia simplemente «Somos». Por ello empecemos a recordar lo que somos, a poner presencia (Pre-Esencia, previo para llegar a la Esencia), es decir meditar.

Agustín Prieta
Psicólogo, instructor de yoga y mindfulness
https://agustinprieta.wordpress.com