Reiki, energía de las manos, palabra y gesto

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Desde la antigüedad se ha utilizado la energía de las manos, la palabra y el gesto, en el continente africano, específicamente en Nubia las madres manipulaban el abrazo como una forma de tranquilizar a sus hijos con el fin de poder generar de forma intuitiva el amor energético y calmar los dolores que los niños podían presentar. A través de este simple gesto comenzaba la curación; al igual que en Sumeria curaban a los enfermos con diferentes hierbas y calor que generaban sus manos disminuyendo los dolores de los más afligidos.

También estas técnicas fueron estudiadas y aplicadas por los monjes Theytha de la corriente budista tibetana, donde a través de las palabras de poder o comúnmente denominados mantras y los gestos llamados mudras, generaban curación vibracional en sus alumnos. Pero no fue hasta principios del siglo XX, en Japón cuando el Mtro. Mikao Usui, a través de sus enseñanzas, incentivó a activar las energías latentes en la humanidad y la conexión con la fuente, llegando así a la filosofía de vida conocida comúnmente como Reiki. Esta idea denota que hace mucho tiempo el trabajo energético se ha utilizado hasta el día de hoy, consciente o inconsciente por todos los seres vivos formando una sola cadena energética de amor compasivo.

Es por ello que el Reiki ha estado siempre latente en nuestras creencias sin saberlo, en nuestros corazones al desconocerlo, como la sombra al sol. Son estas proyecciones de trabajo simple pero con vibraciones más altas de energía han mejorado el entorno, nuestra energía y nuestro desenvolvimiento con las personas que nos rodean. Como seres vivientes emitimos señales electromagnéticas medibles en el cuerpo humano; por ejemplo los latidos del corazón, la circulación de la sangre por la venas, la conexiones sinápticas a nivel cerebral, con esto se demuestra que las vibraciones están en todo tipo de lenguaje.

Los mantras o Kototamas en japonés, representan un instrumento de comunicación primigenio, un lenguaje arquetipo, generando así un código de comunicación empleado en la práctica de las terapias incluso manuales. Al ir utilizando estas vibraciones de las manos, palabras y gestos, se activan varias zonas del cuerpo y sobretodo del cerebro, al pintar, dibujar, escribir, se van estableciendo patrones de conectividad del campo neuronal que es específico para cada una de las funciones que genera el ser vivo. Cuando empleamos las manos, acogemos, señalamos, generamos un patrón específico de conexiones neuronales que crean un campo de emisión particular, generando una totalidad, cuya energía es portadora de pensamientos, sentimientos e intenciones. Las manos integran así y proyectan el cuarto y quinto centro de la energía (chakra cardiaco y chakra tiroideo), que son representadas en la tradición hindú como las corrientes de inteligencia y amor hasta nuestros días.

El lenguaje verbal y el corporal están íntimamente integrados en el cerebro ya que las cortezas motoras de las manos y de la palabra, convergen y se activan de forma sincrónica y recíproca siendo estas instrumentos mixtos de soporte que nos permiten desde la prehistoria sostenernos, manipular herramientas, crear, liberarnos y protegernos. Ese proceso progresivo de la humanidad culmina en los movimientos de oposición del pulgar y la posibilidad de realizar la pinza con los dedos, que acompaña con la liberación del potencial expresado en el desarrollo del lenguaje así como también de las vibraciones primordiales para que se genere una activación energética en todo el cuerpo de forma separada o conjunta.

Finalmente es importante rescatar que desde el Reiki, de la imposición de manos, de la vibración de la palabra y el gesto simboliza ese salto cuántico que acelera todo el proceso evolutivo, la evolución de ellos ha sido parte de este transcurso progresivo y crecimiento de liberación que constituye la esencia pura de nuestra humanización, nos libera, nos demuestra que podemos expresarnos, generando libertad de expresión y creatividad que hace que cada uno de nosotros podamos ser artistas de nuestra energía, creando una propia vibración, dejando de encasillar al Reiki solo como una técnica de manos, sino también darle la importancia que merece y que todos tenemos intrínsecamente en nuestros corazones que debemos adaptar y aprender a utilizarlos, porque siempre ha estado oculto ahí, y siempre ha estado en los seres vivos. Ya que somos vibración y esa misma vibración nos mueve y nos complementa como seres humanos ya sea a través de las manos, gesto o palabra.

Nicolás Benedetti Ariza
Presidente Federación Iberoamericana de Reiki
Director Sociedad Chilena de Reiki
www.Federacioniberoamericanadereiki.com
www.Sociedadchilenadereiki.com