Telómeros. Biología antienvejecimiento

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Biología antienvejecimiento

La longevidad depende de la información que suministramos a los billones de células que componen nuestro cuerpo. Estos datos deben ser guardados en un lugar seguro que hasta ahora parecía inaccesible para nosotros: los telómeros.

La medicina nos ha explicado que existe un límite biológico de la vida, pero que puede ser ampliado mediante la mejora de las condiciones de vida y los progresos en las ciencias de la salud. Estos cuidados producirían unos cambios muy valiosos, que son acumulados en nuestro ADN (ácido desoxirribonucleico), y así conseguir mejorar los condicionantes genéticos, como si de un aprendizaje evolutivo se tratase. La longevidad no dependería entonces tanto de la calidad de vida, como de la información que suministrásemos a los billones de células que componen nuestro cuerpo. Estos datos deben ser guardados en un lugar seguro que hasta ahora parecía inaccesible para nosotros: los telómeros, esa parte distal de los cromosomas en los cuales parece radicar el secreto de la inmortalidad y la eterna juventud, y a los cuales dedicamos este libro.

La palabra telómero procede del griego telos (final) y meros (parte), y se refiere a los extremos de los cromosomas que se encuentran en el núcleo de las células. Allí, en el ADN, están los genes, la información vital del cuerpo humano. Los telómeros están constituidos por otras unidades más cortas denominadas nucleótidos, con gran contenido en timina (T) y guanina (G), ambas imprescindibles para el ADN y el código genético.

Los telómeros se comportan como relojes o temporizadores de la célula, al definir el número de divisiones celulares y, posiblemente, determinar el momento de su muerte, esto es, su longevidad. La muerte celular se produce porque el ADN contenido en los telómeros no se replica en su totalidad durante la duplicación, ya que hay una enzima, la ADN-polimerasa, que no tiene capacidad para copiar todos los genes contenidos en los cromosomas, perdiéndose en cada mitosis una información vital de supervivencia a causa del acortamiento paulatino de los telómeros. Cuanto más cortos, menos información albergan, y sin información muchos de los procesos de restauración corporal no se pueden realizar. Es como si nuestras células perdieran parte de su memoria.

Realmente los telómeros protegen los extremos de los cromosomas, impidiendo así que se alteren los genes que están situados en las retorcidas moléculas de doble hélice de ADN que les albergan. Cuando están en su total longitud y estabilidad, nuestros datos genéticos están protegidos y hacen posible que las células se dividan, manteniendo la información para evitar el envejecimiento y la malignización de las células que pudiera llevar al cáncer.

En su aspecto los telómeros se han comparado con las puntas de plástico de los cordones de los zapatos, ya que impiden que los extremos de los cromosomas se deshilachen y se peguen entre sí, que mezclen su información genética y ocasionen el cáncer, además de muchas enfermedades degenerativas y, finalmente, la muerte. Sin embargo, cada vez que una célula se divide, los telómeros se acortan y, cuando llegan a ser demasiado cortos, la célula ya no puede dividirse y se vuelve inactiva o envejecida, e incluso muere a causa de la pérdida de información. No obstante, los telómeros no se acortan con la edad en tejidos tales como el músculo del corazón, ni en las células que no se dividen continuamente.

En la concepción, nuestros telómeros empiezan con 15.000 pares de bases, pero al nacer, el embrión se divide tantas veces que el telómero puede acabar con unos 10.000 pares de bases. Durante el resto de nuestras vidas perdemos otros 5.000 pares de bases, y cuando bajan a 3.000-5.000 la mayoría de nosotros ya estamos muertos. Cuando los telómeros se vuelven muy cortos, críticamente cortos, las células no pueden dividirse más y se vuelven senescentes y mueren.

Se ha demostrado que el estrés acorta los telómeros. También los radicales libres los acortan, y, por tanto, disminuyen la longevidad celular. Los pacientes con telómeros más cortos en sus células inmunológicas tienen el doble de riesgo de morir de enfermedad cardiovascular que los pacientes con telómeros más largos. Las personas de 100 años con buen estado de salud tienen telómeros significativamente más largos que aquellas que tienen problemas de salud.

Los leucocitos tienen cierta preferencia por los telómeros largos, por lo que han sido considerados como un marcador del envejecimiento biológico.

La longitud de los telómeros está determinada de forma predominantemente genética (los telómeros son más largos en las personas de padres longevos), pero existen otros determinantes conocidos: la edad (los telómeros son más cortos en las personas mayores) y el sexo (son más cortos en los hombres, probablemente debido a que los telómeros se desgastan más rápidamente en los hombres que en las mujeres). Otras pruebas sugieren que unos niveles elevados de estrés oxidativo y las inflamaciones, aumentan aún más el acortamiento.

Algunas especies de larga vida, como los seres humanos, tienen los telómeros mucho más cortos que especies como los ratones, que viven sólo unos pocos años. Nadie sabe aún por qué, pero es evidente que los telómeros por sí solos no determinan la supervivencia global.

En un estudio se encontró que al separar a las personas en dos grupos en función de la longitud del telómero, los que poseen telómeros más largos viven 5 años más que aquéllos con telómeros más cortos. Esto sugiere que se podría aumentar la vida útil y la supervivencia global mediante el aumento de la longitud de los telómeros. El problema es que incluso las personas con telómeros más largos siguen experimentando acortamiento de los telómeros con la edad. ¿Cuántos años pueden ser agregados a nuestra vida si seguimos manteniendo la longitud de los telómeros? Los investigadores creen que 10 años y tal vez 30 años más de la edad media. Si a este efecto sumamos una vida saludable, se calcula que al menos se podría prolongar la vida hasta 50 años de promedio.

Una vez que una persona es mayor de 60 años, el riesgo de muerte se duplica con cada 8 años de edad. Así, a los 68 años de edad, tiene el doble de probabilidad de morir dentro de un año, en comparación con alguien de 60 años de edad. No obstante, aunque las personas mayores tienen un mayor riesgo de muerte, sólo un 6% de dicho riesgo se debe únicamente a la edad cronológica. La longitud del telómero, además de la calidad de vida y los factores psicológicos, constituyen los factores principales.

Tratamiento natural

Para evitar este acortamiento, el cuerpo elabora una enzima llamada telomerasa, que añade bases a los extremos de los telómeros. En las células jóvenes, la telomerasa mantiene los telómeros a salvo de un desgaste prematuro; pero, a medida que las células se van dividiendo sucesivamente, va faltando telomerasa, de modo que los telómeros se acortan y comienza el envejecimiento de las células.

La telomerasa se mantiene activa en el esperma y los ovarios, y se transmite de una generación a la siguiente. Si las células reproductivas no tuvieran la telomerasa para mantener la longitud de sus telómeros, cualquier organismo con estas células pronto se extinguiría. Las células normales de la epidermis humana también presentan actividad telomerasa.

He aquí uno de los diversos remedios naturales para detener y en ocasiones revertir, el acortamiento de los telómeros:

Astrágalo

Astragalus (Astragalus membranaceus) Otros nombres: Huang Qi, Bei Qi, Hwanggi, Milk Vetch.

El astrágalo es una planta originaria de Asia cuyo nombre significa «líder amarillo», ya que la raíz es de color amarillo, siendo considerada como una de las hierbas más importantes de la medicina tradicional china, combinada a menudo con otras para fortalecer el cuerpo contra las enfermedades.

Botánica

El astrágalo es una planta perenne, de unos 16 a 36 centímetros de alto, nativa de las regiones del norte y del este de China, así como Mongolia y Corea. Tiene tallos vellosos, con hojas compuestas de 12 a 18 pares de foliolos. La raíz es la parte medicinal, y se adquiere de 4 años de edad.

Partes utilizadas: La raíz seca.

Composición: Astragalósido IV y cicloastragenol. Azúcares simples, polisacáridos, saponinas, flavonoides, 21 aminoácidos (entre ellos asparragina, alanina, prolina, arginina, ácido aspártico), vitaminas (riboflavina, ácido fólico, rutina), ácidos orgánicos, cumarina, sitosterol, daucosterol, colina y betaína. También isoflavonas y minerales (hierro, manganeso, cinc, rubidio y selenio).

Usos medicinales: La investigación reciente en China sugiere que, dado que el astrágalo es un antioxidante, puede ayudar a las personas con formas graves de enfermedad cardiaca, aliviar los síntomas y mejorar la función del corazón.

También puede ser un diurético suave y se comporta como un adaptógeno, una sustancia que ayuda a proteger el cuerpo contra varios tipos de estrés, incluyendo físicos, mentales, patógenos o ambientales.

Contiene antioxidantes, que protegen a las células contra el daño causado por los radicales libres (subproductos de la energía celular), ayudando a proteger el cuerpo contra enfermedades como el cáncer y la diabetes.

Se utiliza para estimular y apoyar el sistema inmunológico, para la prevención de los resfriados e infecciones respiratorias, reducir la presión arterial, y para proteger el hígado.

Tiene propiedades antibacterianas y antiinflamatorias y también de forma tópica en la piel de las heridas. Además, los estudios han demostrado que tiene propiedades antivirales.

telometros-biologia-antienvejecimiento2En los Estados Unidos, los investigadores han analizado el astrágalo como un posible tratamiento para las personas cuyo sistema inmunitario se encuentra debilitado por la quimioterapia o la radiación. En estos estudios, los suplementos de astrágalo parece ayudar a las personas a recuperarse más rápido y vivir más tiempo. La investigación sobre el uso de astrágalo para las personas con SIDA ha tenido resultados mixtos.

El extracto de astrágalo se considera como un activador de la telomerasa al convertirse en el gen hTERT que activa la enzima que puede alargar los telómeros. Uno de sus componentes, el cicloastragenol, presente en la raíz, parece ser uno de los más activos.

Adolfo Pérez Agustí
Naturópata