El otro enfoque de la psoriasis (parte II)

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Psoriasis – En la primera parte se dieron claves para entender los trastornos relacionados con la piel, hablando de los factores implicados y el origen.

En esta segunda parte se mostrarán recomendaciones básicas para favorecer la curación, aplicables también a otro tipo de trastornos, y se enumerarán los tratamientos médicos existentes.

Recomendaciones

– Sistema Nervioso

Mantener un sistema nervioso equilibrado, pasa por evitar emociones exacerbadas ¿Un jefe estresante y no puede cambiar de trabajo? deberá aprender a no dejarse llevar por el estrés ajeno. Si no es capaz de manejarlo por sí mismo puede acudir a técnicas como el yoga, la meditación, etc., o buscar algún terapeuta o psicólogo que le proporcione herramientas de aplicación en su caso particular. Algunos libros pueden ayudarle, pero tenga en cuenta que todo implica un trabajo personal que nadie puede realizar por usted.

Muchas sustancias tóxicas presentes en el ambiente, en casa y en el trabajo, pueden provocar alteraciones en nuestro Sistema Nervioso. Debemos suprimir todas las que estén a nuestro alcance, se esconden en nuestros productos de limpieza y de aseo diario, en los ambientadores, en los insecticidas y hasta en la ropa.

En el intestino existe un sistema nervioso denominado sistema nervioso entérico, es un tapiz de 100 millones de neuronas (células nerviosas) en forma de red (apodado “segundo cerebro”), la integridad de este sistema es muy importante, ya que influye inevitablemente en los trastornos de la piel y otros órganos.

– Organismo

Conseguir un organismo lo más limpio posible de tóxicos, ambientales y alimenticios, incluyendo intolerancias. Eliminar aditivos, no sólo los de los alimentos; quizás no sea muy consciente de que los aditivos que se encuentran en productos de uso cotidiano, son absorbidos por la piel y acaban en el sistema sanguíneo y linfático, la piel es un órgano permeable. Los productos de aseo que usamos alegremente, contienen multitud de sustancias (algunas muy peligrosas, prohibidas en otros países), pueden producir trastornos de todo tipo, dependiendo de la sensibilidad personal, el tipo de sustancia, la cantidad, el tiempo de exposición y su poder acumulativo. Muchas de esas sustancias están asociadas a trastornos neurológicos, inmunológicos, hormonales, etc., algunas ya han sido identificadas como peligrosas (Parabenos, Ftalatos, Formaldehído, Polietilenglicol –PEG-), pero otras ni siquiera están bajo sospecha; además, no se conoce el efecto cóctel, lo que significa que, una sustancia ha podido ser estudiada y no presentar toxicidad de forma aislada, pero puede producirse interacción entre diferentes sustancias químicas a las que estamos expuestos diariamente, y no existen estudios al respecto.

Como ejercicio, lea los ingredientes de su champú habitual; algunos champús contienen hasta 30 sustancias químicas diferentes, muchas de ellas, difícilmente identificables ¿Su champú contiene Sodium Laureth Sulfate o SLS? pues sepa que es un Polietilenglicol (polyethylenglycol o PEG); es un emulsionante tóxico, su terminación –eth–, indica que ha pasado por un proceso de etoxilación (tratado con Óxido de Etileno), lo que implica, que este compuesto va a contener algunas moléculas de Óxido de Etileno o de 1,4-Dioxano, que es carcinógeno.

Sodium Laureth Sulfate o SLS, es uno de los ingredientes más comunes en jabones, geles y champús (el Colegio Americano de Toxicología indica que se acumula en el corazón, hígado, riñones y cerebro), en productos naturales, no se permiten más de 5 PEGs.

Debemos ser más conscientes de lo que compramos y lo que introducimos en nuestro entorno, y sobre todo, de lo que introducimos en nuestro hogar: lo que ingerimos, lo que ponemos en nuestra piel (incluidos los textiles, y los detergentes y suavizantes que utilizamos), y también lo que vamos a respirar en nuestra casa, en especial, si en casa hay personas con trastornos de cualquier naturaleza (Alzheimer, Psoriasis, Asma, Alergias, Fibromialgia, SII, etc.). Buscar siempre productos ecológicos y/o artesanales (leer las etiquetas para evitar engaños), o fabricarlos nosotros mismos.

No es cuestión de volverse paranoicos, ni excesivamente rígidos, pero hay que ir realizando cambios. Poco a poco, y sin darnos cuenta, habremos conseguido reducir de nuestro entorno gran cantidad de tóxicos.

– Alimentación

Los siguientes consejos son muy importantes y se pueden aplicar en otras patologías:

  • Masticación

Masticar suficientemente los alimentos antes de tragarlos, ensalivándolos, ayuda a no agotar las enzimas digestivas y a realizar una digestión eficiente. Los líquidos hay que ensalivarlos igualmente y no tragarlos directamente.

  • Tóxicos

Evitaremos los alimentos que contengan aditivos (conservantes y colorantes) es decir, todos los manufacturados.

  • Exceso de alimentos

Alimentarse por encima de nuestros requerimientos calóricos, supone una sobrecarga que resta recursos para poder enfrentar estados patológicos. Los alimentos con un alto índice glucémico (azúcar, pan blanco, pastas de harinas refinadas, cereales) producen estrés oxidativo, activando la inflamación, además de promover la disbiosis intestinal.

  • Mezclar demasiados alimentos en la misma comida

Pueden crearse interacciones entre aditivos que produzcan una respuesta inflamatoria.

  • Alimentación antiinflamatoria

Dieta antiinflamatoria: Controlar los hidratos de carbono y azúcares que se consumen (el exceso de insulina produce inflamación), el ejercicio físico para quemar los excesos es muy beneficioso, hay que mantener un peso adecuado. Evitar el exceso de carnes rojas (cordero, cerdo, ternera) y la leche de vaca, generadores de ácido araquidónico. Evitar los aceites de coco, palma y las margarinas, sobre todo las grasas trans o parcialmente hidrogenadas. Evitar también las grasas saturadas presentes en mantequilla, carnes grasas, dulces, etc., ya que también son promotores inflamatorios y oxidativos. Aumentar el consumo de pescado azul, nueces, aceite de lino, etc., para compensar el exceso de omega-6 y carencia de omega-3 que la dieta actual conlleva. Tomar, como no, frutas y verduras por su poder antioxidante. Introducir en nuestra dieta hierbas con propiedades antiinflamatorias como el jengibre, ajo, romero, orégano y cúrcuma o curry, entre otras. Se recomienda hacer una dieta, durante un tiempo prudencial, de retiranda de alimentos proinflamatorios y observar los resultados.

  • Cocinado de alimentos

Evitar las temperaturas muy altas al cocinar vegetales (por encima de 60º se destruyen vitaminas y enzimas), las carnes a más de 120 º C generan nitratos y nitrosaminas.

  • Recalentado

No recalentar comida preparada. Se producen sustancias que pueden provocar o agravar síntomas (microorganismos, nitritos, acrilamida).

  • Consumo de alimentos crudos

Ingerir siempre alimento crudo con cada comida cocinada, evita la leucocitosis posprandial.

  • Rotación de los alimentos

No repetir el mismo alimento, al menos en tres días. Se evitan intolerancias alimenticias.

  • Agua

Siempre fuera de las comidas, es necesaria para la eliminación de sustancias indeseables. Cada persona tiene requerimientos diferentes que varían según la edad, alimentación, actividad física, etc. Debe ser de calidad, si toma agua del grifo, lo mejor es filtrarla para eliminar restos de los tratamientos de potabilización.

  • Poca agua o líquidos durante la comida

Dificulta la digestión, produciendo fermentaciones intestinales.

  • Acidificantes

El alcohol, café, azúcar, refrescos, etc., producen acidificación que expulsa el oxígeno de nuestras células y el calcio de los huesos. El alcohol, además, incrementa la permeabilidad intestinal, exacerbando la Psoriasis.

  • Ayuno

El ayuno terapéutico de corta duración es una buena forma de dar un descanso a nuestro sistema digestivo y evitar la acumulación de tóxicos. se puede programar un día a la semana a base de fruta, o tres de licuados o caldos.

Estos factores suele ejercer más peso, en la mejoría de la piel, que el uso de cosméticos.

– Nutrición

La nutrición correcta es un arma potente para afrontar las agresiones que nuestro organismo tiene que soportar día a día, nuestra alimentación debe ser lo más natural y variada posible: primar el consumo de frutas y verduras ecológicas, no abusar de carnes ni de sus grasas (sobre todo si no son ecológicas), consumir pescados de verdad (no de piscifactorías), sobretodo los azules de pequeño tamaño, consumir legumbres (eliminando siempre el primer agua de la cocción –o desespumando bien- para evitar los fitatos y saponinas que son antinutrientes), consumir frutos secos (en especial nueces), aceites de primera presión en frío y sal marina. Con respecto a las carnes, se han dejado de consumir partes del animal que contienen nutrientes muy beneficiosos para la piel, como los cartílagos y vísceras; la oreja y los callos contienen nutrientes importantes (entre ellos Sulfato de Condroitina y Glucosamina), también los caldos de huesos, aportan en su gelatina aminoácidos y minerales necesarios para la reparación de la piel y mucosas, lo ideal es que sean de origen ecológico.

– Abuso de sustancias

Los pacientes con Psoriasis tienen altos los niveles de homocisteína, esto puede ser debido al consumo de fármacos o tóxicos. El abuso de café, alcohol y tabaco, puede aumentar la homocisteína en plasma y aumentar las necesidades de Ácido Fólico, vitamina B6 y vitamina B12.

– Deporte

El ejercicio físico es fundamental para mantener nuestros órganos oxigenados y nutridos, ayuda a movilizar las sustancias indeseables y colabora en la recuperación de los tejidos dañados. El cuerpo humano está diseñado para estar en movimiento, un cuerpo en estado estático se atrofia y pierde sus funciones. Los trabajos sedentarios ralentizan y retienen la circulación sanguínea y linfática, ocasionando pobre oxigenación, ineficiente reparto de nutrientes y lenta eliminación de toxinas. El ejercicio es aún más necesario en procesos de enfermedad (no en el momento agudo, evidentemente), basta con andar a paso rápido, bailar, jugar a la pelota, etc. Los excesos son contraproducentes, aceleran el desgaste y el envejecimiento.

Los últimos estudios indican, que el índice de morbi-mortalidad, es mayor en aquellos individuos que no hacen deporte, que en los obesos o mal nutridos.

– Otros factores que afectan la salud de la piel

  • Insomnio (promueve la inflamación crónica).
  • Falta de vitamina D (15 minutos de sol al día ayuda a reducir la inflamación).
  • Tabaco (puede disparar la respuesta inmunológica).
  • Exceso de higiene (elimina la capa protectora de la piel).
  • Estrés, tabaco y emociones exacerbadas (activan la cascada de histamina por las glándulas suprarrenales).
  • Cambios bruscos y extremos de temperatura (en pieles sensibles).
  • Agua de las piscinas, incluidas las de sal (el agua de mar sí es beneficiosa).
  • Infecciones bacterianas, sobre todo las causadas por estreptococos (están asociadas a la Psoriasis Guttata).
  • Integridad intestinal. El 95 por ciento de la serotonina está en el intestino, además, tiene el mismo tipo de neurotransmisores que el cerebro. La permeabilidad y la alteración de la flora intestinal (disbiosis) son precipitadores y perpetuadores de trastornos. Las fugas tóxicas que se producen, disminuyen la capacidad depurativa del hígado que trabaja con sobrecarga, disminuyendo su tolerancia a otras sustancias químicas, bacterias y virus habituales, mermando las defensas.
  • Intolerancias alimentarias y celiaquía, alteran la integridad del intestino.
  • Medicamentos como antiinflamatorios, cortisona, omeprazol, antibióticos, etc.

psoriasis

– Tratamientos médicos

  • Internos: Antiinflamatorios, depresores del sistema inmunitario, medicamentos biológicos etc., funcionan durante un tiempo, después, no sólo no proporcionan alivio sino que empeoran la situación por efecto rebote. Pueden ocasionar efectos secundarios indeseables (los biológicos deprimen el sistema inmunológico, facilitando infecciones y otras enfermedades y son tratamientos de por vida).
  • Externos: Los tratamientos tópicos suelen llevar corticoides u otras sustancias poco deseables, funcionan sólo durante un tiempo. La fototerapia con luz ultravioleta (UVA), consigue una mejoría visible porque acelera el metabolismo de la piel; no conviene abusar, además es sólo paliativo.

En general, cualquiera de los tratamientos médicos existentes, son atenuantes, pueden aliviar durante un tiempo, y no sin efectos secundarios indeseables. No se ha encontrado ningún tratamiento médico que cure definitivamente el trastorno.

En la tercera parte se hablará sobre la suplementación adecuada. Se presentará el proceso curativo, bajo una visión naturopática, de un caso real de psoriasis, y su seguimiento documentado cronológicamente (incluyendo documentos gráficos).

Rosa Madueño
Naturópata