Érase una vez el ser humano

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El ser humano

No es casualidad que busquemos nuestros orígenes, como tampoco lo es, que estemos volviendo a ellos. Por si no nos hemos dado cuenta, tampoco es casual que existamos y si además, indagamos sobre el «para qué existimos», puede que hasta lleguemos a ver.
Los cambios que se anunciaban se van cumpliendo, el hombre no se siente en soledad, sabe que cada vez somos más los que pensamos que «hay que tener un motivo para morir», –como decía Juan Matus–. Algunos decidimos que no hay aún un motivo para ello, y la razón es la experiencia, es nuestro propio aprendizaje, porque hasta entonces, se trataba de creencias y valores.

El hecho es que estamos viviendo un momento desconocido por muchos, en la que pasamos de un estado de bienestar, a un estado de precariedad en algunos casos. Sin embargo, lo más importante es como cada uno de nosotros lo estamos asimilando; con apegos, inseguridades, miedos, adaptándose a la nueva situación, etc.

Pero, ¿Podríamos trabajar en como salir de ese estado que nos produce el hecho? Podría ser que nos diéramos cuenta que nosotros podemos cambiar, que un cambio es un salto al vacío, que si esto no funciona, tenemos que buscar otras fórmulas que nos funcionen. Porque la vida ha cambiado y nosotros debemos de hacerlo también.
Nos enseñaron a creer y no a ver, oír o sentir y la mayor de las facturas que pagamos es no habernos conocido, ya que ahí está la respuesta.

¿Cuántas realidades hay? ¿La mía? ¿La tuya? Quizás la realidad sea la que cada uno creamos con el pensamiento. Si la mente es la que nos domina, será ella la que domine nuestro pensamiento. Juzgamos, nos quejamos y ni si quiera entendemos que juzgar es «no aceptar» y quejarse impide escuchar.

Nos paraliza el miedo, sin embargo, si volvemos la vista atrás, muchos hemos vivido en muchas ocasiones momentos difíciles, hemos seguido hacia adelante porque así lo decidimos, aunque fuera inconsciente, esa decisión fue nuestra. Creemos que esta vez es igual que las anteriores, no podemos dejar que nos venza el miedo, aunque a lo mejor sea lo que pretenden los que manejan el hilo de nuestra historia.

Alguien dijo «Carpe Diem», pues toma el día; aprovecha para escuchar las voces que van en un mismo sentido. No nacimos esclavos del sistema y si fue así, podemos cambiarlo. No es necesario vivir dependientes de nuestros deseos producidos por quienes tienen el «poder». La manipulación es grande y puede hasta que para ellos sobremos unos cuantos millones de habitantes en el planeta tierra, ¿Hay superpoblación? O, ¿es más fácil manejar a pocos que a muchos?

A todas las personas que pueden padecer sufrimiento, láncense al vacío, cambien. No importa lo que se era, ni cuanto se tenía, este es nuestro presente y es como es, aprovechemos todas las herramientas que nos ofrezca la vida para ayudarnos a nosotros mismos; podemos acompañar al cambio, si lo que antes valía ya no, aprendamos a vivir con lo que ahora vale, con objetivos, con optimismo y paciencia.

A todos aquellos que ya no están esperamos que hayan tenido una vida repleta de experiencias.