Las doce sales de Schüssler

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Son numerosos los terapeutas que emplean sales de Schüssler en sus consultas, aunque siguen siendo unas grandes desconocidas en España. Por el contrario, en Centroeuropa y especialmente en Alemania son empleadas con muchísima frecuencia estando su uso muy extendido también entre la población general para tratar síntomas y dolencias sencillas formando parte de los botiquines caseros, ofreciendo unos resultados para quienes las conocemos, realmente espectaculares.

El empleo de sustancias minerales en la terapéutica ha sido una práctica habitual a lo largo de la historia de la humanidad, pues se han encontrado referencias a las virtudes de determinados minerales y en numerosos documentos que nos han llegado de la antigüedad, donde se reconoce el efecto del alumbre en enfermedades del pulmón y del intestino grueso, la hematites como tónico sanguíneo, la arcilla roja en diarreas y disentería, etc.

El ser humano ávido de saber, ha intentado explicar la acción de estos minerales con diversas teorías como la que relaciona el color o forma de minerales o plantas con el órgano sobre el que desarrollan su acción o con los astros o con elementos de la medicina china. Paracelso estimula a médicos y alquimistas a emplear minerales para preparar medicamentos de forma sistemática, y de hecho describe numerosas enfermedades como la sífilis y el bocio que trata con azufre y mercurio.

Basado en esta tradición y tras leer las obras de Stëiner y Liebig en los que se concede una importancia relevante al terreno más o menos alcalino o ácido para que se desarrollen y crezcan las plantas mediante la adicción de determinados minerales y la de Moleschöt que cita en su libro «No existe hueso sin calcárea, ni sangre sin hierro, ni cartílago sin sílice, ni saliva sin cloruro de potasio», surge la figura de Schüssler que publica su obra «Guía para el tratamiento bioquímico de las enfermedades», basada en el empleo de 12 sales minerales distintas, que son las sustancias inorgánicas que en la época se detectan como presentes en el ser humano, y cuya concentración en los tejidos corporales era de 10-6, límite máximo que se podía detectar con los medios de la época.

Schüssler quería descubrir qué sales minerales (además de las descritas por Moleschott) eran más habituales en el cuerpo. Así que analizó las cenizas de los cadáveres después de ser incinerados y averiguó que en los diferentes tejidos y órganos predominan distintas sales minerales. En el tejido muscular encontró básicamente fosfato de potasio y fosfato de magnesio, en las membranas mucosas encontró cloruro potásico (Kalium muriaticum) y en el tejido óseo encontró fosfato cálcico.

El sistema terapéutico bioquímico del Dr. Schüssler, que es sumamente sencillo, propone el empleo de 12 remedios solamente, conocidos como sales minerales o sales tisulares que combinadas con los elementos orgánicos, servirán para crear y mantener los millones de células de las que estamos formados.

Estas sales minerales, pueden emplearse como primeros auxilios para el tratamiento sintomático de dolencias simples fácilmente reconocibles. Su función es más bien nutricional. Por esta razón son inocuas de tomar, no interfieren con otros remedios y carecen de efectos secundarios.

Schüssler, entiende que las enfermedades no aparecen si el metabolismo celular es normal, y que este se mantiene en su normalidad siempre que la nutrición celular sea la adecuada pudiendo ser los nutrientes de naturaleza orgánica como inorgánica, formando parte de este último grupo las 12 sales minerales o sales tisulares por él descritas. La capacidad de las células del organismo para asimilar, excretar, y posteriormente utilizar el material nutricional resultará alterada si existe un déficit de los constituyentes minerales inorgánicos (sales tisulares), produciéndose un desequilibrio que conduce a la enfermedad. Sin embargo, se puede restaurar una correcta nutrición celular, y quedar el metabolismo normalizado suministrando las sales minerales requeridas en una forma finamente dividida y fácilmente asimilable.

El Dr. Schüssler, describió como presentes en nuestros organismos 12 sales minerales:

  • 3 de calcio (fluoruro cálcico, fosfato cálcico y sulfato cálcico),
  • 3 de potasio (cloruro potásico, fosfato potásico y sulfato potásico),
  • 3 de sodio (cloruro sódico, fosfato sódico y sulfato sódico) y otras
  • 3 de sílice, magnesio e hierro (anhídrido silícico, fosfato magnésico y fosfato férrico).

Clásicamente se utilizan sus nombres en latín que respectivamente son Calcarea fluorica, Calcarea phosphorica, Calcarea sulphurica, Kalium muriaticum, Kalium phosphoricum, Kalium sulphuricum, Natrum muriaticum, Natrum phosphoricum, Natrum sulphuricum, Silicea, Magnesia phosphorica y Ferrum phosphoricum.

Aunque la nomenclatura y la forma de preparación es muy similar a la de la homeopatía, no es una terapia homeopática, ya que como hemos dicho, su fin es fundamentalmente nutricional, empleándose solo las sales minerales presentes en nuestros organismos, por lo que pueden encontrarse en herbolarios.

Existen varios criterios para el empleo de las sales minerales. El fundamental, se basa en la elección de la sal en función de los síntomas que nos indica cual es el remedio deficitario, pero también puede hacerse en función del tejido afectado y administrar la sal o sales mayoritariamente presentes en él.

  • Calcarea fluorica: Induraciones duras y nudosas como consecuencia de traumatismos, relajación de fibras elásticas (aneurismas, varices, hemorroides, prolapsos de útero, vejiga y recto, ptosis gástrica, relajación de las cubiertas abdominales de lo que resulta el «vientre colgante», flacidez de los tejidos, luxaciones articulares por hiperlaxitud ligamentosa, esguinces de repetición,…) y las dermatitis que forman grietas y fisuras.
  • Calcarea sulphurica: Poliglobulia, congestiones de las mucosas, catarros y erupciones. Supuraciones crónicas.
  • Silicea: Supuraciones agudas, trayectos fistulosos, adenitis, tumefacciones ganglionares, amigdalitis hipertróficas y/o purulentas. Periostitis. Reumatismo y gota. Enfermedades que afecten al cabello y/o a las uñas. También es el remedio cuando existe hiperestesia general y en los reflejos exagerados.
  • Natrum phosphoricum: Evita la condensación de la bilis y la formación de cálculos biliares. Neutraliza residuos ácidos, por lo que evita enfermedades como la gota y reumatismo articular agudo. Favorece la digestión de las grasas.
  • Natrum sulphuricum: Ayuda y regulariza la excreción del agua superflua de los tejidos. Evita la formación de cálculos renales. Enuresis. Retención urinaria. Aumento o disminución de la secreción biliar. Estreñimiento. Hemostático.
  • Kalium phosphoricum: Astenia, falta de vigor mental, depresión, tristeza, melancolía, neurastenias, debilidad muscular, mialgia, atrofia muscular, enuresis infantil.
  • Ferrum phosphoricum: Anemia y leucopenia. Relajación de la musculatura. Relajación de las paredes de los vasos sanguíneos (vasodilatación). Procesos inflamatorios y febriles en su primera etapa, especialmente antes de que se produzca la exudación. Fiebre menor de 38’5º C.
  • Kalium muriaticum: Imprescindible para el normal funcionamiento del sistema nervioso. Segunda fase de las inflamaciones, cuando el exudado es serofibrinoso, así como en las enfermedades que cursan con exudación: difteria, disentería, crup, etc.
  • Kalium sulphuricum: Profusa descamación de la epidermis. Secreción amarillenta de las mucosas. Conductor del oxígeno. Tercer periodo de la inflamación.
  • Magnesia phosphorica: Calambres, dolores, parálisis, contracturas. Antiespasmódico. Hiperclorhidria.
  • Natrum muriaticum: Regula la cantidad de líquido en el interior y exterior de las células mediante fenómenos de osmosis. Diarrea acuosa. Hipoclorhidria. Vesículas con un contenido claro y acuoso.
  • Calcarea phosphorica: Indispensable para el crecimiento y la nutrición del cuerpo. Remedio de las enfermedades óseas, da solidez a los huesos. Favorece la formación de células nuevas, por lo que es de suma importancia para el crecimiento. Contribuye a la formación de los glóbulos rojos, llegando a ser el principal remedio de la anemia y de las amenorreas secundarias a la anemia. Auténtico tónico. Falta de memoria y los estados de ansiedad con agitación.

Dr. Joaquín Outón
Licenciado en Medicina y Cirugía, Diplomado en Puericultura, Homeopatía y Medicina Natural y es Director Médico de Laboratorios Vital 2000