Bioelectrógrafo. ¿Cómo afectan las terapias alternativas a la energía?

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Gracias a este aparato podemos ver la energía antes de que se materialice en el plano físico, es decir, sin que el dolor, molestia o enfermedad haya llegado todavía al cuerpo.

Desde mediados del siglo XIX muchos investigadores han obtenido, por casualidad o con intención, impresiones de nuestro campo energético. Métodos hay y ha habido muchos. Lo importante es cómo podemos beneficiarnos de ellos.

Porqué ¿para qué sirve ver nuestra energía? Puede ser por curiosidad, porque no sabemos qué tal estamos, para comprobar algo que ya sospechábamos. Como terapeuta para mí usar el bioelectrógrafo establece la diferencia entre el suponer y el ver. Y ya no solo yo, sobre todo el paciente.

Podemos explicar que nuestra terapia es estupenda, que organiza la energía, que te va a hacer sentir mejor y mil cosas más que sin duda pueden ser perfectamente ciertas. Pero quién viene a consulta, si no es tan sensible o no ha visto tantos casos como nosotros, lo que prefiere es verlo. Su hemisferio izquierdo (más racional) así se queda tranquilo y puede relajarse.

Esta es una de las razones por las que uso la máquina en mis terapias y otros terapeutas me mandan a sus pacientes cuando necesitan una confirmación. De verdad que es increíble lo que puede llegar a salir en la foto.

1-Menique-despues-de-ReikiPersonalmente conocí la foto BEG (o bioelectrografía) cuando yo misma fui a hacerme una terapia. Estaba trabajando mi relación con una persona y cuál fue mi sorpresa cuando sin saberlo Raúl Torres (el inventor) me comentó que en mi foto salía la energía de alguien más. ¿Cómo? Me quedé de piedra, porque me definió perfectamente el tipo de relación y me confirmó la necesidad de establecer límites, ya que no es normal ni sano que en la foto de tu energía salga la presencia de alguien más.

Como ya habréis adivinado, necesitaba saber más, mucho más. Así que asistí a todos los cursos que Raúl impartió sobre el tema. Todo un lujo siendo además su inventor, y finalmente me compré la máquina. Hace ya tres años que comencé a investigar esta técnica y cuantas más bioelectrografías hago más me sorprendo.

Si una persona tiene ansiedad, problemas con su pareja, abusos en su infancia, afectaciones físicas, ira, tristeza, etc., todo sale impreso. Y lo verdaderamente interesante es que puede verse la energía antes de que se materialice en el físico.

Durante años hemos escuchado hablar de la somatización de emociones. Edward Bach decía que «la enfermedad es un conflicto entre la personalidad y el alma». Es decir que previo a la enfermedad hay un conflicto entre lo que hacemos y lo que realmente nos hace felices, entre lo que creemos que somos y somos de verdad.

Richard Gerber, autor de «Medicina Vibracional», habla de que la enfermedad física puede comenzar a nivel energético y después manifestarse en el cuerpo físico.

La enfermedad por tanto no comienza en el cuerpo, si no que termina en él. Es lo que ocurre cuando ha habido una cadena previa en la que hemos permanecido sordos a nuestro ser. No hemos escuchado a nuestra alma, luego nuestra mente se ve afectada y si tampoco la escuchamos serán nuestras emociones las que entren en un ciclo poco sano y, por último, nuestro cuerpo.

Entender que esto es así es un paso enorme. Pasamos de ser personas a las que «les pasan cosas» a seres responsables de sí mismos.

Libros que ya son clásicos como «La enfermedad como camino» (Thorwald Dethlefsen y Rüdiger Dahlke), «Usted puede sanar su vida» (Louise L. Hay) o, un poco menos conocido, «Obedece a tu cuerpo ¡ámate!» (Lise Bourbeau), explican además qué quiere decirnos nuestro cuerpo con cada enfermedad.

Solos podríamos adivinarlo muchas veces, ya que nuestro cuerpo tiende a ser bastante claro. Me duele la garganta, entonces me pregunto ¿qué estoy evitando decir?, me molesta el estómago luego ¿qué experiencia me está costando digerir?, mi pie me impide caminar del dolor, así que ¿hacia dónde no quiero ir? Pero a veces estos autores han llegado a descifrar matices sutiles que se nos pueden escapar, o bien nos cuesta enfrentar.

Pues bien lo bueno del bioelectrógrafo es que podemos hacernos esas mismas preguntas sin que el dolor, molestia o enfermedad haya llegado al cuerpo. En la foto la energía de esa zona ya se ve afectada con lo que podemos llevar al consciente qué parte de nosotros no estamos atendiendo.

Lo genial es que la energía es tan flexible, tan rápida, que si hacemos los cambios necesarios ese conflicto que teníamos nunca bajará al cuerpo. Y si ya está en el cuerpo la foto nos ayuda a entender su origen para poder sanar mucho antes.

Hay otros sistemas que utilizan toda la mano o incluso hacen una foto del cuerpo para ver la energía. Con la bioelectrografía normalmente se realizan fotos de cuatro dedos y con ellos ya nos podemos hacer una idea bastante exacta de lo que está pasando. Son el pulgar derecho que se corresponde con nuestra parte racional, pulgar izquierdo sería la creativa, meñique izquierdo la emocional y anular izquierdo relacionada con nuestra inmunidad energética.

El campo energético de cada uno de estos dedos además nos habla de correspondencias físicas. Ya que somos un holograma en el que el todo se manifiesta en cada una de sus partes.

Obviamente cuando compré el bioelectrógrafo lo hice porque profesionalmente me podía venir muy bien tanto a mí como a otros terapeutas y, por qué no decirlo, para experimentar con él. Por fin podría «ver» cómo las terapias alternativas afectan al campo energético de las personas. Aquí os adjunto algunos casos que espero que os resulten interesantes.

Caso 1: Antes y después de Reiki

Como maestra de Reiki tenía mucha curiosidad por ver cómo afectaba esta energía a la persona. Esperaba una expansión en la zona del Yo (la naranja de abajo), ya que en meditación el Yo se expande. Pues bien, eso ocurría en muchas de las ocasiones, pero lo que de verdad era notorio siempre era cómo el Reiki hacía presentes los conflictos.

Cuando la energía de alrededor (zona azul y rosa) está difuminada como ocurre antes de la sesión de Reiki quiere decir que la persona huye de los conflictos, que hace como que no pasa nada. Al entrar en contacto con el Reiki la energía cambia y vemos que ya no está difuminada si no como con unas rayitas ¡ahí está lo que tenemos que enfrentar! Creo que el Reiki nos da fuerza para hacerlo.

Y es que, es normal que la vida tenga conflictos. Son una fuente de crecimiento para todos, así que es estupendo que los veamos.

Una vez una buena amiga me contó que iba a dejar su trabajo, que ya no podía más, que ni iba a exigir el finiquito con tal de no volver a verles. Como vivía cerca y la vi muy agobiada la sugerí que viniera a casa para darle Reiki. Después de la sesión se había calmado mucho, y lo más curioso es que al día siguiente se plantó allí y pidió su finiquito, enfrentando aquello de lo que quería huir. Enfrentar nuestros conflictos nos habla de quiénes somos, ya que lo importante es la forma en que lo hacemos ¡y que lo hagamos!

Caso 2: Antes y después de EFT

En mis terapias uso muchas técnicas y las voy combinando, una de ellas es sin duda el EFT (Emotional Freedom Technique) por lo eficiente que es. Cada vez somos más los que nos hemos rendido a esta técnica que parece muy sencilla ya que consiste en darse golpecitos en puntos de acupuntura, pero sus resultados han impresionado a personalidades como Wayne Dyer, Deepak Chopra o Louise L. Hay. Por no hablar de todos los que lo usamos a diario en nosotros mismos y con nuestros pacientes. Realmente puedes sentir que cambia la energía y que lo hace muy rápido.

Aquí lo pude comprobar haciendo el BEG antes y después de una hora de terapia. Como veis hay una reconstrucción del campo energético que antes estaba roto a la derecha, también bajan las fugas energéticas en la parte superior y en general el campo es más consistente.

Caso 3: Secta

De muchas de las personas que se hacen el bioelectrográfo no sé nada y lo prefiero, así pueden ver que no he sacado conclusiones de lo que me han contado si no que todo sale en la foto.

Este caso fue raro. Nunca me había pasado hacer un BEG y que en ninguno de los cuatro dedos apareciera el yo. Todos los dedos estaban como el que podéis ver, con el Yo ausente.

La verdad es que no sabía bien cómo decírselo, pero como ya he visto que lo que sale suele ser así le comenté «tu bioelectrógrafo es un tanto raro ya que tú no sales en la foto, es como si no hubiera un tú, como si estuviera esclavizado». Después del «No me lo puedo creer» vino un «entiendo que sea así». Y la sorpresa me la llevé yo cuando me confesó que estaba en proceso de salir de una secta donde habían hecho todo lo posible por anular su Yo. Claramente lo habían conseguido.

Lo bueno es que también tenemos la foto un mes después, tras mucho Reiki y terapia de EFT, podemos ver como ¡el yo sale en la foto! Qué alegría que hubiera vuelto.

Caso 4: Antes y después de una Reconexión

Hace tiempo que leí el libro de Eric Pearl sobre su técnica y honestamente no tenía yo muy claro que sirviera para mucho. Tras una serie de coincidencias, que no debieron ser tales, pude hacer un BEG a una chica un día antes y 2 horas después de esta terapia.

El resultado es sencillamente impresionante. Una reconstrucción de su campo energético del que no quedaba nada. Esta persona estaba totalmente predispuesta a una depresión y abierta a cualquier virus o bacteria que se la cruzara dado que no tenía campo energético que la protegiera. Después de la técnica el campo no está en estado óptimo, pero está prácticamente reconstruido. Ahora sí que me parece interesante lo que hace el señor Pearl.

Hace mucho que el bioelectrógrafo me resulta apasionante, no solo para usarlo en mis terapias o con mis alumnos, también para que otros terapeutas comprueben que lo que hacen si tiene un efecto visible. A veces, los que en consulta usamos terapias alternativas nos encontramos con personas que desconfían de nosotros. Esto suele darnos mucha pena porque sabemos que tenemos algo bueno que ofrecer, pero ¿cómo hacerlo tangible sin que digan que sugestionamos a la gente? Aquí hay una buena manera y estoy segura de que cada vez tendremos más.

Raquel Rús
Operadora de Bioelectrografía, Maestra de Reiki, Terapeuta de EFT, Obsidianas y Terapias Energéticas.
www.raquelrus.es