La salud de los niños es nuestro futuro

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Me presentaré, soy Gema Rodríguez y soy médico. Me dedico a la Medicina Natural desde hace doce años y esto es así porque una vez alguien me hizo esta reflexión:

¿Cómo crees que se encuentra en la actualidad el tema de la salud? En seguida contesté: “pues muy bien, hay muchos más hospitales, métodos de diagnóstico, sofisticadas técnicas quirúrgicas y los profesionales sanitarios mejor cualificados que hemos tenido nunca”.

Esta persona en cuestión me preguntó: “Entonces”, ¿por qué cada vez la gente está más enferma y necesita más medicamentos, ingresos hospitalarios y visitas al médico? Si este sistema funcionara las personas cada vez estarían más sanas y serían menos necesarios todos esos recursos”. No supe que contestar, pero reconocí enseguida que tenía razón. (Cómo dirían ahora: “Zas, en toda la boca”).

Al empezar a trabajar en mi consulta de Medicina Natural empezaron a llegar a mí gran cantidad de niños con problemas de salud cada vez más crónicos, y esta reflexión vino a mi cabeza: ¿es que ni siquiera la infancia está libre de este problema? Al empezar a tratarlos comprobé que no sólo se curaban, sino que se mantenían sanos más tiempo.

Incluso si volvían a enfermar de forma puntual, las patologías eran mucho más leves y apenas duraban un par de días. Por fin lo entendí, la medicina debe estar enfocada en la salud y no en la enfermedad, y con esta medicina es posible.

Después de unos 8 años de consulta en Medicina Natural, sentí que era importante compartir mis conocimientos con otras personas. Además, en este tiempo, mi experiencia como madre me permitió poner en práctica todo este aprendizaje con mis hijos que, por cierto, están muy sanos. Ya apenas recuerdo la última vez que mi hijo mayor de 6 años tuvo fiebre, es más, os aseguro que es muy fácil acostumbrarse a tener un hijo sano, en mi caso 2 hijos.

Primero empecé a impartir talleres de Salud Infantil para padres y cualquier persona que estuviera interesada en la utilización de la Medicina Natural. En estos encuentros podía explicar cómo prevenir y tratar las patologías más frecuentes en la infancia y, también, en qué ocasiones es imprescindible llevar a los niños a un centro sanitario porque la enfermedad lo requiere.

Al mismo tiempo, pudieron aprender como compatibilizar tratamientos de Medicina Convencional con los de Medicina Natural, así podían minimizar los efectos secundarios de los fármacos y, además, acelerar la curación de los niños. La acogida fue muy buena y muchos padres me hicieron llegar su agradecimiento al ver cómo sus hijos recobraban la salud.

Alentada por esta respuesta tan positiva, me decidí a recopilar toda esta información, tanto la que imparto en los talleres como la que he adquirido en mi vida profesional y personal. Así nació este proyecto, mi libro: GUÍA NATURISTA DE SALUD INFANTIL.

Sí, de salud, porque al final lo que se consigue con esta Medicina es la salud. Con mucha ilusión lo fui enviando a diferentes editoriales, hasta que Natural Ediciones, se entusiasmó con el proyecto. Enrique, mi editor, me dijo: “Gema, con esto podemos ayudar a muchas personas, que es lo importante”, y yo estuve totalmente de acuerdo con él. Eso es lo importante, informar y ayudar a que la gente sepa que existe otra manera de curar a nuestros hijos, sin efectos secundarios y fortaleciendo su salud.

LA MEDICINA DEBE ESTAR ENFOCADA EN LA SALUD Y NO EN LA ENFERMEDAD, Y CON ESTA MEDICINA ES POSIBLE

El libro salió a la venta y me invitaron a presentarlo en un Congreso de Medicina Natural Integrativa en Gijón. Mientras trabajaba en la presentación, volvió a mí la inquietud sobre este tema de la salud y tuve especial curiosidad en la Salud Infantil. Así que me puse a investigar. El resultado de mi búsqueda fue devastador. Eclipsadas entre noticias de actualidad, encontré todas estas reseñas:

  • Cada año aumenta un 2% el número de niños con alergia, según la Sociedad Española de Inmunología clínica, Alergología y Asma Pediátrica. (SEICAP) (11 mayo 2018).
  • La incidencia de alergias alimentarias aumenta en niños (20 marzo 2018).
  • Aumento de la diabetes en niños y adolescentes (National Institutes of Health – julio 2017).
  • Autismo: en 30 años aumentan los casos en un 40% (Periódico la Razón).
  • La mitad de los hombres y una de cada tres mujeres sufrirán cáncer en su vida (Periódico ABC, 2017).

Esto es una selección de toda la información que encontré. La última de las noticias, aunque no sea directamente de salud infantil, nos hace tener una idea de hacia dónde nos dirigimos. El futuro no es nada halagüeño.

No sé si hay consciencia de que esta situación no va a poder sostenerse a nivel laboral, social, ni económico. No va a haber sistema sanitario que pueda abarcar esta cantidad de enfermedades y tratamientos. Muchos padres que vienen a mi consulta ya comentan la dificultades que tienen para conciliar su vida familiar y laboral cuando sus hijos se ponen enfermos.

En estas situaciones, alguno de los dos padres debe abandonar su puesto de trabajo para atenderlos y, en el mejor de los casos, son abuelos o personas de confianza las que se ocupan de esta eventualidad. Esto supone un alto grado de ansiedad y de preocupación para los padres y otros adultos que se encargan del cuidado de los niños.

El comienzo del curso siempre marca un sinfín de dudas sobre que va a ocurrir en este sentido, y muchos padres casi rezan para que el periodo otoñal sea lo más liviano posible respecto a infecciones y otros trastornos típicos de esta época.

Yo, como madre, también tuve mis inquietudes cuando mis hijos empezaron la escuela o la guardería. Entonces puse en práctica muchas de las medidas preventivas que os presento en esta guía. El resultado puedo resumirlo con esta anécdota: una profesora de la guardería de mi hijo me comentó, “es increíble que ninguno de los bichos que han pasado por aquí haya podido con tu hijo”. Me hizo mucha gracia la expresión. Así que, SÍ, es posible.

A estas alturas de mi relato algunos pensarán: pero, ¿no enferman nunca de nada? Bueno, para estas personas escépticas, les confirmo. Pueden tener algún catarro que, con el tratamiento adecuado, no llega a durar más de un par de días. Además, los síntomas, al ser más leves, no impiden que acudan a su cole o guardería. Porque, evidentemente, la perfección no existe.

Para darle una visión más amplia a este tema, creo que un niño sano hace que la vida de su familia sea más fácil. A nivel comunitario ahorra una gran cantidad de dinero al Sistema Sanitario en consultas, pruebas diagnósticas y fármacos. Y en su vida diaria hace que ese niño esté más contento y disfrute mejor de su infancia. A título personal, tengo que decir que mi familia (con ello me refiero a mi marido y mis hijos) lleva años haciendo gasto 0 a la Seguridad Social.

Me alegro de este hecho, ya que esos recursos que se ahorra con la salud de mi familia pueden ser destinados a otras personas que lo necesiten mucho más por sus enfermedades. Más dinero para niños enfermos de cáncer, más dinero para financiar medicamentos caros (por ejemplo Sobaldi), más dinero para sueldos dignos para nuestro personal sanitario, etc. Esa es mi contribución al sistema sanitario; la salud ahorra mucho más dinero que los recortes sanitarios que nos han impuesto.

Y muchas personas sanas, tanto niños como adultos, pueden mejorar un sistema sanitario. En el viaje hacia Gijón para presentar mi libro, vi a una chica con una camiseta de un color muy llamativo, lo mejor de la camiseta su mensaje: “Gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar el mundo”. Todos podemos contribuir.

En los tiempos que corren vemos muchas reivindicaciones sobre pensiones y otras prestaciones que no sabemos si estarán garantizadas en un futuro. Viendo cómo se presenta el futuro de nuestra infancia, se me presenta esta duda: ¿habrá suficientes adultos sanos en el futuro para poder sostener este sistema? Damos por sentado que las nuevas generaciones van a ser capaces de poder trabajar para sostenernos, pero lo que reflejan estos datos es que muchos de ellos no van a poder sostener su vida laboral a causa de su estado de salud.

Buff, creo que me he liado un poco. Siempre me pasa, en mis clases me pongo con mis alumnos a reflexionar sobre estas cosas y acabamos así, desviándonos del tema. En principio este post era para hablar de mi libro (mmm, esta frase me suena de algo), pero creo que ha sido mucho más interesante el hablar del por qué de este libro.

Brevemente os cuento. En el libro podéis encontrar soluciones para la prevención y tratamiento de las enfermedades infantiles más comunes (catarros, fiebres, diarreas, piojos, alergias, quemaduras…) desde un punto de vista natural y con multitud de posibilidades terapéuticas (homeopatía, oligoterapia, plantas, recomendaciones dietéticas…). Para los que no estén familiarizados con estas terapias, hay múltiples casos prácticos para facilitar su aplicación, entre ellos algunos casos personales. La única intención de este libro es hacer saber que hay opciones para que nuestros hijos estén más sanos, y esto nos da más libertad a la hora de decidir sobre su salud.

Si hay alguien más que se haya hecho estas reflexiones sobre el mundo de la salud, agradecería que me lo hiciera saber. No me dejéis cómo la única chiflada soñando con un mundo mejor. Solo desearos con cariño SALUD PARA TODOS.

Dra. Gema Rodríguez Rodríguez
Licenciada en medicina. Médico homeópata y especialista en fitoterapia y nutrición.
Diplomada en Medicina Tradicional China.
dragrodriguez12@gmail.com

Artículo extraído de: https://www.hablandodehomeopatia.com