Los cuidadores de autistas sufren estrés crónico que perjudica su salud

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Los padres y madres que cuidan a un hijos diagnosticados autistas pueden estar sometidos a un estrés crónico con repercusiones negativas sobre su salud y presentan mayor sintomatología y cuentan con un menor apoyo social que los progenitores con un hijo afectado pero que no participan en su cuidado.

Estos son algunos de los resultados de un estudio sobre las consecuencias del cuidado de personas autistas, realizado por investigadores de la Universidad de Valencia, que ha durado tres años y en el que han participado más de un centenar de personas.

Además, se ha verificado los efectos beneficiosos sobre la salud física y mental de la aplicación de un programa de «mindfullness» para la reducción del estrés. Los resultados indican que los cuidadores presentan peor salud que los padres y madres que participaron en la investigación pero que no cuidaban de un hijo con autismo. Los primeros tienen prescritos mayor número de fármacos y presentan mayor sintomatología neurosensorial, músculo-esquelética, inmunológica, respiratoria, gastrointestinal y cardiovascular.

Las conclusiones, además, indican que los cuidadores de personas autistas muestran un empeoramiento del afecto (caracterizado por mayor depresión, ansiedad e ira) y cuentan con menor apoyo social. A nivel fisiológico, poseen un organismo excesivamente activado en situaciones de reposo y una menor capacidad de reaccionar a las situaciones estresantes, efectos que son mayores en aquellos cuidadores que perciben mayor sobrecarga por la situación.

Para la realización del estudio se ha trabajado con 88 cuidadores principales (madres y padres) de personas diagnosticadas con trastorno autista con diferentes grados de funcionamiento, tanto autismo clásico como síndrome de Asperger, a los que se ha comparado con un grupo de personas de similares características, pero que no desempeñan este rol.