Ya tienes cuerpo, ponle cabeza

1838

Es obvio para la mayoría de los trabajadores del campo de la salud que un gran número de pacientes acuden a las consultas privadas y publicas como consecuencia de problemas relacionados con la mala postura y la mala coordinación.

Un gran número de médicos, fisioterapeutas, quiroprácticos, osteópatas, masajistas y otros profesionales se sienten exasperados cuando sus pacientes vuelven una y otra vez con las mismas quejas a pesar de prolongados y costosos tratamientos.

Lamentablemente la complejidad de la bipedestación y la verticalidad humanas, conquista evolutiva resultado de casi 4,5 millones de años de constante evolución desde el Australopitecus hasta el Homo Sapiens-Sapiens esta siendo amenazada por la vida sedentaria contemporánea, las tareas repetitivas, el estrés que nos asalta en todos los órdenes de la vida y la velocidad a la que nuestro sistema nervioso debería adaptarse a los constantes cambios de la sociedad tecnológica que tantos placeres y comodidades nos prodiga a cambio de una sobre estimulación que nos agota y que no nos deja tiempo para la recuperación necesaria para el mantenimiento de las tareas básicas de nuestra vida en el cuerpo.

Una alarmante mayoría de personas que va en aumento se causan a sí mismas dolor, lesiones y mal funcionamiento sin saberlo. Ya en 1986 el informe Reumatos de la Sociedad Española de Reumatología indicaba que el 86% de personas de mas de 26 años se quejaba de dolores musculares de todo tipo, que iban en aumento a medida que la edad hace mella en el organismo. En 2013 los datos indican edades más tempranas de la aparición del dolor, literalmente desde la infancia y lesiones más severas y crónicas que la cirugía no es capaz de resolver.

Los modos erróneos de «uso» corporal: el modo de sentarnos, estar de pie y de movernos en general en nuestra vida produce el sobreuso innecesario de la totalidad de la musculatura y la compresión articular y vertebral subsecuente.

Esta tensión y compresión, que se incrementa y acumula con la edad y que distorsiona toda la coordinación neuromotora y el funcionamiento de la compleja red de reflejos anti gravitatorios, es la causa de dolores de espalda, cuello, hombros, rodillas, cadera, pies, etc., y de lesiones importantes como hernias y deterioro articular generalizado.

Así mismo esta tensión excesiva e innecesaria merma la salud del sistema respiratorio, digestivo, circulatorio y en general no hay órgano y sistema corporal que no se vea debilitado por ella.

El dolor y las enfermedades causadas, a menudo no necesitan analgésicos, cirugía, tratamiento médico o antiinflamatorios sino educación, porque no puede haber cura definitiva a menos que la persona elimine los hábitos posturales y de movimiento que están en la base de sus problemas.

Un cirujano puede operar tu lumbar o cervical, hernia causada por hábitos posturales y de movimiento erróneos pero no cambia tu programación neuromotora con lo cual, la probabilidad de reproducir la lesión es extremadamente alta.

Aquí es donde la Técnica Alexander se presenta como una herramienta de un valor inapreciable.

La técnica Alexander no es un tratamiento o terapia sino que es un método altamente eficaz de reeducación mediante el cual la persona aprende a identificar y dejar de hacer la tensión innecesaria que comprime y daña sus tejidos, las torsiones y distorsiones que interfieren con el buen funcionamiento, a la vez que aprende a organizar su cuerpo y permitir que los eficientes reflejos, fruto de millones de años de evolución del cuerpo humano en el campo gravitatorio se ocupen del movimiento de un modo preciso, saludable, ligero y placentero.

Unas pocas clases de Técnica Alexander bastan para reaprender a usar el cuerpo-mente de acuerdo con su diseño estructural y funcional, eliminar la tensión acumulada durante años de vida estresada y crear una inteligencia corporal, una mejora de la comunicación en el interior del cerebro (entre el córtex sensorial y el córtex motor) y entre el cerebro y cuerpo a través del sistema neuromotor que se ocupa del movimiento. Esto hará posible que nos desempeñemos incomparablemente mejor en cualquier actividad, acelerando cualquier aprendizaje y haciendo posible recuperar el placer de vivir el cuerpo del que gozábamos cuando éramos niños.

El cuerpo es inteligente, siempre va a tratar de evitar el dolor, sus respuestas son antiálgicas, pero esta evitación momentánea crea a medio y largo plazo problemas que habrán de ser resueltos, tarde o temprano, puesto que producen más dolor, lesiones e interferencias con el buen funcionamiento.

Esta tensión muscular inevitablemente se instala poco a poco. A menudo se inicia en la infancia, con orígenes muy diversos: adaptaciones de todo tipo, accidentes, problemas biomecánicos, malos modelos culturales, conflictos emocionales.

El cuerpo se adapta a cualquier situación anómala. Es como el olor a cerrado de una habitación, sólo lo noto durante unos segundos, luego el cerebro se habitúa, y lo da por bueno, ya no informa más del mal olor.

ya tienes cuerpo2Lo mismo ocurre con la tensión y las pautas de movimiento, de modo que a la persona le parecen normales pautas de movimiento muy distorsionadas que se acaban incorporando a la programación neuromotora, haciendo muy difícil su eliminación posterior. Se han hecho invisibles para el propio cerebro, han pasado a formar parte de la normalidad. Y cuando el instrumento de percepción esta deteriorado por el uso, considera correcto lo incorrecto, e incorrecto lo correcto. La recuperación del funcionamiento eficiente y saludable es imposible debido a la auto-percepción errónea.

Como consecuencia la verticalidad se hace agotadora porque la musculatura se ve obligada a trabajar sin descanso, apuntalando constantemente un esqueleto desalineado que está a punto de derrumbarse, la red de reflejos es interferida, la coordinación es pobre o no es posible, el equilibrio es inestable y se pierden una gran cantidad de posibilidades motoras, de rango de movimiento y el placer de vivir en un cuerpo inteligente.

La técnica Alexander no son ejercicios, ni manipulaciones sino una metodología sorprendentemente sencilla para identificar interferencias con el funcionamiento óptimo del organismo en movimiento, la eliminación de dichas interferencias y el aprendizaje de pautas saludables,eficientes y placenteras.

La persona durante la clase de técnica Alexander no es pasiva, no esta tumbada sino que esta activa, usa y ejercita todas sus capacidades físicas y mentales: observa, inhibe, analiza y dirige el principio organizador del movimiento tanto en movimientos simples como complejos.

Después, durante su vida diaria, aplicará el aprendizaje adquirido durante la sesión a todas sus actividades cotidianas,transformando su cuerpo y su cerebro durante las 24 horas del día.

El profesor de técnica Alexander usa sus manos no para manipular los tejidos sino para transmitir información acerca del movimiento.

El movimiento en todos los seres vivos, desde el mas primitivo gusano, pasando por peces, reptiles, aves, cuadrúpedos, etc., se organiza de la misma manera: la cabeza guía y el cuerpo sigue.

Este reflejo simple asegura el movimiento organizado del ciempiés, la serpiente, el cocodrilo, el delfín, el gato y por supuesto los primates.

La coordinación humana, con grados de complejidad y libertad cada vez mayores, que nos permiten creatividad y habilidades cada vez mas sofisticadas como bailar, cantar, tocar un instrumento o escribir artículos como este, que requiere que esté sentada un buen rato mientras mis dedos danzan sobre un teclado de un modo que ningún animal soñara jamás, requiere un cerebro cada vez más grande. Esta libertad y esta complejidad tiene un precio: el sistema es altamente sensible y se desajusta con facilidad.

Federico Matías Alexander descubrió algunas de las claves mas importantes para devolver la salud y el buen funcionamiento. Su trabajo ha sido utilizado y celebrado por premios Nobeles de neurología y fisiología como Sherrinton y Timbergen, numerosos médicos e investigadores como el Presidente de la Asociacion Medica británica Peter Macdonald, filósofos de la educación y escritores comprometidos con la transformación individual y colectiva como Dewey, Bernard Shaw y Aldous Huxley, Paleontologos como Raymon Dart, descubridor de importantes eslabones de la evolución homínida, y personalidades famosas como Paul Newman, Madona, Sting, etc., han elegido la técnica Alexander como herramienta para recuperar la salud, desarrollar todas sus capacidades y alcanzar niveles de gran rendimiento en medio de una gran presión.

Edivia Navarro
Directora de IDEITA y de la Escuela Española de Formación de Profesores de Técnica Alexander
www.tecnicalexanvder.eu