Tratar la obesidad con Medicina Tradicional China

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La obesidad es una enfermedad crónica definida por la OMS como «una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud» y que afecta a 400 millones de adultos, con pronóstico de aumentar si tenemos en cuenta la cifra de 1.600 millones de individuos mayores de 15 años que sufren sobrepeso; de forma que se estima que para el 2015 aproximadamente más de 700 millones de adultos padecerán obesidad y 2.300 millones sobrepeso. Además es considerado el segundo factor de riesgo de muerte en la población mundial que puede ser prevenido, debido a que el riesgo de muerte súbita se triplica en el caso de los obesos y es uno de los factores de predisposición al desarrollo de múltiples enfermedades.

Popularmente, se suele relacionar la obesidad con la ingesta excesiva de calorías, de grasas o de carbohidratos refinados, sin embargo su etiología puede ser variada (origen endocrino, hipotalámico, genético, medicamentoso, esencial, etc.) y se produce a partir de la interacción entre el genotipo y factores ambientales.

Los hábitos de vida en los últimos 30 años son factores desencadenantes de la obesidad; especialmente el sedentarismo, producto del estilo de vida moderno que se basa en la comodidad, los cambios en el mundo laboral con mayor mecanización, burocratización y el consumo de ocio que se realiza frente al televisor, internet, o videojuegos. Otro factor desencadenante es el desorden nutritivo producido por la modificación en los hábitos dietéticos con un aumento del consumo de productos refinados, manofacturados, y ricos en grasas saturadas, unido al aumento de las raciones y al consumo de bebidas refrescantes ricas en azúcares que incrementan la ingesta calórica.

Estos factores ambientales son modificables; para combatir el sedentarismo podemos seguir diferentes directrices preventivas como andar cada día una media de treinta a cuarenta minutos seguidos, ir caminando o en bicicleta al trabajo, bajar dos o tres paradas antes del autobús/metro, subir las escaleras caminando, evitar realizar desplazamientos en coche, etc. Se aconseja también para evitar los desordenes nutritivos elegir alimentos naturales e integrales y comer poca cantidad pero de forma frecuente realizando 5 comidas al día: desayuno, media mañana, comida, merienda y cena, no picar entre horas, dedicar un tiempo razonable a las comidas masticando bien los alimentos, incluir todos los grupos de alimentos como frutas, verduras, lácteos, carnes, pescados, huevos, legumbres, cereales, aceites y grasas, evitar la grasa de origen animal, las bebidas gaseosas y la ingesta de alcohol, etc.

En cuanto al genotipo, se distingue (en función de la disposición topográfica de la acumulación de la grasa) entre obesidad periférica o ginoide y obesidad central o androide que, haciendo una correspondencia visual, suelen compararse con la forma de una pera y la de una manzana.

La obesidad ginoide es por lo tanto aquella que se presenta principalmente en la parte inferior del cuerpo, acumulándose en muslos, glúteos, caderas, abdomen (región infraumbilical) y suele relacionarse especialmente con el género femenino.

La obesidad androide se caracteriza por un acúmulo de grasa en la zona superior, especialmente en la cara, región cervical, tronco y abdomen (región supraumbilical), además de la un aumento de la grasa abdominal profunda también llamada obesidad visceral (factor de riesgo en complicaciones metabólicas y cardiocirculatorias). Este tipo de obesidad, contrariamente a la obesidad ginoide, se relaciona con el género masculino.

Estos dos modelos se corresponden con dos tipologías descritas por la medicina tradicional china: tipología yang y tipología yin, ambas influidas por el origen alimentario de los alimentos consumidos y su acumulación en el organismo.

La obesidad yin o ginoide (en forma de pera) es causada por el consumo excesivo de alimentos yanguinizantes (cárnicos, proteína animal, grasas de origen animal) que se fijan en el tejido y son difícilmente eliminables debido a que forman un núcleo en la zona baja del organismo que tiende a acumular a su alrededor sustancias yin (grasas, agua, y otros líquidos) adquiriendo un gran volumen en esta zona baja del cuerpo dando lugar a la celulitis. La grasa glúteo-femoral almacena ácidos grasos en exceso absorbiendo las grasas provenientes de la dieta y evitando el colapso del cuerpo ante un exceso en la ingesta de estas sustancias, siendo esta grasa muy estable. También podemos relacionar esta tipología con una disminución del apetito por su relación con la leptina (hormona que informa sobre el tamaño del tejido adiposo y actúa como factor saciante). Es por eso que el tratamiento de la obesidad tipo yin mediante dietas hipocalóricas (basadas en bistecs y ensaladas) no resuelven el problema, sino más bien lo agravan reforzando el núcleo yang (bistecs), provocando una nueva acumulación de sustancia yin (ensaladas) a su alrededor y adquiriendo un volumen mayor que antes de iniciar la dieta. De forma que el tratamiento adecuado debería basarse en la disminución de proteína animal (de origen terrestre y por lo tanto más saturada) y sustituirla por alimentos vegetales como verduras dulces. En contraposición, la obesidad yang o androide (de pera) es producida por la ingesta de alimentos yin (azúcar, dulces, harinas refinadas, mermelada, fruta en gran cantidad y lácteos blandos, como mantequilla, nata, crema de leche, yogures, natillas, flanes, batidos, etc.) y es menos estable y, por lo tanto más fácil de eliminar, ya que la grasa abdominal se desglosa rápidamente durante el ayuno y el estrés, pero libera componentes potencialmente dañinos de la grasa. Por lo tanto, se deberían de eliminar paulatinamente los productos citados con el fin de combatir la enfermedad.

obesidad4La Medicina tradicional China aporta mediante esta conceptualización una forma práctica de combatir la obesidad, no sólo desde los factores ambientales, tales como el sedentarismo y los desórdenes nutritivos, sino también desde la tipología del individuo, de forma que las directrices dietéticas establecidas en el tratamiento sean diferentes en función de las características yang o yin del enfermo.

Sandra Ruiz
Prof. de Terapias Naturales según la Medicina Tradicional China
www.vipassana.es