Yodo, clave en la salud de la mujer

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El yodo es un oligoelemento esencial, e imprescindible para la producción normal de hormonas tiroideas, por lo que los expertos aconsejan una ingesta adecuada de yodo en la alimentación para prevenir el hipotiroidismo. Para la mujer es un elemento clave en su salud.

La producción insuficiente de hormonas tiroideas tiene como síntomas en su modalidad severa (hipotiroidismo) debilidad, cansancio crónico, piel seca, caída de pelo, intolerancia al frío, estreñimiento, aumento del peso corporal, dificultad de concentración y mala memoria.

Por otro lado, el consumo de yodo debe ser distinto en función de la edad, sexo y estado de salud de cada persona.

El hipotiroidismo, si es poco intenso, puede ser asintomático y pasar desapercibido, descubriéndose de forma fortuita al hacer un análisis de sangre. En la actualidad, la mitad de las personas que padecen hipotiroidismo no están diagnósticas y, por tanto, no siguen un tratamiento adecuado para este problema. Es una situación especialmente preocupante en la mujer, ya que aumenta el riesgo de abortos y de nacimientos prematuros.

La probabilidad de desarrollar un hipotiroidismo es mayor en personas con antecedentes familiares de esta enfermedad y en mujeres diagnosticadas de otras enfermedades autoinmunes, como algunos tipos de diabetes, esclerosis múltiple o anemia y en personas con Síndrome de Down, Síndrome de Turner o enfermedad bipolar.

Existen tres grandes grupos de riesgo en los que tiene mayores consecuencias el hipotiroidismo no tratado: los escolares, la mujer en edad fértil y la mujer embarazada.

En la gestación se fuerza el funcionamiento de la glándula tiroides, que debe hacer hasta el doble de su trabajo habitual, siendo uno de los momentos clave en los que puede aparecer el hipotiroidismo. También durante el postparto hay un riesgo elevado de desarrollar hipotiroidismo de causa autoinmune.

El hipotiroidismo durante el embarazo puede ser el causante de complicaciones como la anemia materna, abortos, desprendimiento de placenta o del bajo peso del recién nacido. También se ha observado una disminución del coeficiente intelectual en los hijos de madres con hipotiroidismo no tratado.

Se estima que un 2,4 % de las embarazadas desarrollan hipotiroidismo. Las mujeres que estén planificando su embarazo deberían revisar el funcionamiento de su tiroides, y durante el embarazo se debe seguir teniendo en cuenta esta revisión. En el caso de una mujer embarazada, que ya está recibiendo tratamiento por un trastorno tiroideo, es aconsejable que las revisiones se realicen cada seis u ocho semanas.

Fuente: Suplments.