El sueño del bebé

451

Cuando una mujer se convierte en «mamá» se cumplen muchos sueños y anhelos. Es una gran alegría para todos. Es de lo más bonito de la vida. Es una experiencia única.

Ves a todo el mundo feliz; a tu pareja, a tus padres, a tus hermanos. Y si es el primer hijo, de pronto, toda esa gente a tu alrededor han pasado a ser padre, tíos, abuelos.

Todo es alegría, júbilo y toda esa alegría es gracias al bebé más precioso que Tú acabas de traer al mundo. ¡Enhorabuena!

Estás a punto de empezar la aventura más emocionante que hayas emprendido nunca, vas a empezar el viaje más gratificante que hayas realizado. Pero ¿qué más conlleva ser mamá? ¿qué otros sentimientos e implicaciones acompañan cuando te conviertes en mamá?

Es un viaje en el que vas a tener que implicarte y estar para tu bebé veinticuatro horas al día, por lo menos los primeros meses. Igual incluso es más tiempo de lo que en un primer momento podrías pensar.

Tu vida ha dado un viraje. Ya no estás sola con tus necesidades. Tus necesidades se hacen pequeñitas, muy pequeñitas, tanto que no sabrás ni que las tienes. A partir de ahora vas a ser la responsable de cubrir las necesidades de tu pequeño bebé. Y cubrir las necesidades de tu bebé no es tarea fácil. Es una labor que te va a requerir las veinticuatro horas al día, un no parar de mañanas, tardes, noches y fines de semana. No hay descanso. Y vas a ser tú la que vas a tener que estar ahí. Y es que es así, los bebés quieren a sus mamás, nadie les calma como ellas. Al bebé su mamá le tranquiliza, le quita todos sus malestares, le calma sus dolores, le quita sus miedos. Esta es una de las experiencias que más plena y llena de amor te hará sentir. Por otra parte, requiere tiempo, implicación personal y energía.

Si has elegido ser tú la que estás criando a tu bebé, esta demanda y dependencia total de tu pequeño, puede conllevar con el tiempo en la madre sentimientos de irritabilidad, de necesidad de descanso, incluso sentirse desbordada. Pueden aparecer sentimientos de soledad y en algunos momentos hasta tristeza. Estos son sentimientos normales que es mejor aceptar. Es el resultado de esa demanda de veinticuatro horas al día, siete días a la semana, tiempo que estás disponible para tu bebé. Son sentimientos normales que es mejor conocer y aceptar para que según el bebé lo vaya permitiendo con el tiempo puedas encontrar un tiempo para ti. Es muy poco realista pensar que cuando se tiene un bebé únicamente experimentas sentimientos positivos.

Ser mamá es una carrera de fondo. Un maratón en el que es mejor encontrar momentos para recuperarse, porque sino con el tiempo estos sentimiento negativos pueden aparecer con mayor frecuencia.

A veces, en nuestras cabezas existen ideas preconcebidas de lo que es la crianza, que hacen daño a las mamás, sobre todo cuando nuestros bebés no se adaptan a lo que se supone que tienen que hacer.

Una idea preconcebida que ha hecho mucho daño, es que lo duro son los cuatro primeros meses, hasta que duermen seguido. «No veo la hora de que pasen esos cuatro primeros meses, en los que mi bebé se despierta cada tres horas», me decía una madre. Y pasaron cuatro, cinco, seis, diez, diez y seis meses y su bebé seguía despertándose cada tres horas.

Es bastante frecuente que los bebés hasta que instauran el patrón del sueño nocturno tengan frecuentes despertares. Un 40 % de los bebés tienen despertares nocturnos muy frecuentes. Hay épocas en que pueden dormir mejor despertándose solo una vez y en otras se pueden despertar hasta cada hora. Esto es un patrón normal y frecuente hasta aproximadamente los dos años de edad.

El bebé dormidito durante 14 horas seguidas no es tan frecuente.

¿Por qué ocurre esto? Por varias razones.

Los despertares nocturnos en los bebés se cree que son un mecanismo que tienen para asegurar su supervivencia en una etapa en la que su capacidad de comunicación es menor. Si el bebé durmiera profundamente como un adulto, y necesitara comer o tuviera frío y no pudiera despertarse, pondría en peligro su vida.

el sueno del bebe2Por otro lado, el bebé solo tiene sueño REM y no REM, no como el adulto que tiene cinco etapas del sueño. Los bebés pasan casi el 50% de su tiempo en sueño REM, que es un sueño ligero, mientras que los adultos pasan en REM solo un 20% del tiempo de sueño.

Los investigadores afirman que el tiempo de sueño REM ayuda al cerebro a desarrollarse. También se cree que el cerebro utiliza el sueño REM para fijar el aprendizaje.

Esta fase tiene una función de maduración, siendo la razón por la que los bebés pasan en ella más tiempo. Es una razón meramente biológica. Como dato indicar que los bebés prematuros pasan el 90% de sus horas de sueño en sueño REM, posiblemente para acelerar el crecimiento cerebral.

Con lo cual intentar que un bebé duerma demasiado profundamente demasiado pronto puede no ser lo mejor en términos de desarrollo y supervivencia.

El ciclo del sueño del bebé dura entre 47 y 60 minutos, mientras que el de un adulto dura 90 minutos. Todos, adultos y bebés, terminado un ciclo nos despertamos, es el momento en el que el adulto se da la vuelta en la cama, o si se despierta del todo se levanta para bebér agua o ir al baño. El bebé también se despierta, igual que el adulto cuando acaba un ciclo, pero más frecuentemente porque el ciclo es más corto. Es el momento en que los padres creen que se ha despertado porque tiene hambre, el pañal sucio, le duelen los dientes, se le ha caído el chupete o porque tiene pesadillas… y estas son razones por las que el bebé se ha podido despertar, pero aunque no le pase nada de esto, también se despertará simplemente porque ha terminado un ciclo de sueño. Lo que ocurre es que los bebés están aprendiendo a dormirse solos, es un aprendizaje que los adultos ya tenemos instaurado, pero los bebés pueden necesitar un arrullo de la mamá, una mano en su espaldita, un pequeño paseo, o tomar un poco del pecho para volver a conciliar el sueño.

Las madres nos sentimos responsables de que nuestros hijos se despierten durante la noche, sobre todo si esta situación se prolonga en el tiempo, a veces hasta los dos años. Además siempre existen comentarios; de compañeras de trabajo u otras mamás que te cuentan que sus hijos duermen toda la noche, lo que genera más angustia y malestar. Señalar que algunos padres exageran lo que duermen sus hijos, como si eso los convirtiera en mejores padres.

Si lees lo que dicen algunos profesionales y expertos en sueño del bebé, te encuentras con que lo que le pasa a tu bebé es debido a malos hábitos de sueño, principalmente «culpa de los padres», con lo cual aparte de «morirte de la envidia de esos bebés que duermen 11 horas seguidas», de lo cansada y desesperada que estás, encima «la culpa es tuya y te sientes fatal y muy mala madre».

Pruebas lo que dicen los expertos; que te consta que a algunos bebés les funciona. Tener una rutina para que el niño sepa que se va a dormir, y el niño puede saberlo pero no se duerme. Pruebas a dejarlo solo en su habitación sin mecerlo, sin pasearlo, y el niño llora y llora, y tienes que dejarlo llorar porque es lo que dicen otros expertos, a pesar de lo difícil que es para una madre aguantar oyendo llorar a su bebé, porque los lloros de los bebés deben de estar programados genéticamente para desquiciar a las madres, con lo cual dejarlo llorar además de ser un suplicio para el bebé, también es un suplicio para la madre. Vas a consultas privadas de otros expertos en sueño que indican que hay poner a dormir al bebé en horarios regulares durante el día.

Y lo peor y lo más desesperante, lo que más te agota y te hace sufrir es cuando has puesto en práctica todos los consejos de profesionales, has aguantado los lloros, has ido a consultas privadas. Todo para conseguir que tu hijo no se despierte por la noche…, y qué pasa… que tu bebé sigue exactamente igual, despertándose por la noche.

Entonces aparte de estar desesperada, sentir que tienes la culpa por no conseguir que tu bebé duerma, te ves en un túnel sin salida del que no ves solución a tu situación. Ahora sí que estás deprimida, amargada, triste. Te sientes la madre más sola del mundo e infeliz porque estás viviendo un martirio de despertarte dos, tres, hasta cinco o más veces por la noche, estar despierta hasta que tu bebé se vuelve a dormir, que pueden ser diez minutos o dos horas. Y así, noche tras noche. Pueden aparecer incluso sentimiento de fobia a la noche porque sabes lo que te espera y sobre todo porque no sabes hasta cuando vas a tener que soportarlo y, sobre todo, las dudas de si vas a ser capaz de soportarlo.

En un determinado momento todo pasa y tu bebé dormirá toda la noche. Te aseguro que dormirá seguido, aunque ahora estés en el pozo sin luz. Todos los niños a partir de los dos años aproximadamente, si se despiertan son capaces de conciliar el sueño rápidamente, igual piden agua, o hacen pis, pero es un momento y se vuelven a dormir rápidamente.

Lo que más ayuda en esta situación es aceptar que los bebés se despiertan por la noche. Tienen que aprender a dormirse solos y es un proceso que están aprendiendo. Tienen que establecer el patrón del sueño nocturno y si se despiertan tienen que aprender a dormirse «solitos». Y lo aprenderán, te lo aseguro.

Aceptarlo no te hace sentir mal, culpable y responsable. Aceptar que es un proceso, que tiene que realizar tu bebé, te libera de la culpa, la responsabilidad. El bebé no puede dormir profundamente como un adulto hasta que no establezca el patrón del sueño del adulto.

Asumamos que nos vamos a despertar durante muchas noches, tengamos paciencia y reconfortemos a nuestro bebé cada vez que se despierte y nos necesite.

La crianza de nuestros hijos no es tarea fácil, pero es la mejor tarea en la que nos podemos embarcar y cuando las fuerzas flaqueen animaos a seguir al lado de vuestros bebés, porque van a ser bebés muy poco tiempo y todo el tiempo que invirtamos ahora en ellos, estaremos haciendo una inversión para toda la vida.

Enhorabuena por ser las mejores mamás del mundo para vuestros bebés.

Sonia Gómez
Psicologa clínica. Cofundadora del Instituto 2IHD
info@2ihd.com