Masaje Celular y del Alma

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El Masaje Celular nace en 1998, fruto de las experiencias que Carmen Benito y un servidor tuvimos la fortuna de compartir con nuestros amigos especiales, internos en una residencia de la Fundación ANDE. Fueron 3 años de disfrutar con ellos, con los profesionales que les atendían y otros excelentes compañeros de voluntariado, a través de diferentes masajes, juegos, silencios, risas, amistad?

La base en la que se apoya principalmente el trabajo con el Masaje Celular era el Masaje metamórfico, terapia muy sencilla y efectiva descubierta años antes por el naturópata Robert St. Jhon. A través de suaves caricias en los dos hemisferios de la cabeza, y en zonas de las manos y pies, ayudamos a la persona a conectar con las diversas etapas que ha vivido, desde su estancia en el vientre materno hasta su nacimiento físico. Igualmente, existe una etapa muy importante para el doctor St. John que denominó de pre-concepción, que comprende desde el origen de cada ser humano hasta el instante de ser concebido.
Al poco tiempo de aplicar esta terapia con estas personas, la mayor parte con lesiones cerebrales, se observó cómo algunas de ellas dirigían directamente sus manos hacia la espalda, o la señalaban con sus posturas y gestos, resultándoles estos pases muy gratificantes al recibirlos suavemente, unas veces de forma directa en su columna vertebral, y otras subiendo y bajando las manos por los lados de esta.

A consecuencia de esto, se comenzaron a plantear algunos interrogantes, fruto de las vivencias, emociones, que expresaban estas personas al recibir los masajes. ¿Qué era lo que querían comunicar verdaderamente con sus miradas y gestos? Era constante la pregunta sobre el motivo por el cual esta terapia metamórfica no se completaba en la columna vertebral, puesto que es precisamente en ella donde están fielmente representadas a nivel reflejo las zonas concretas de la cabeza, manos y pies que se trabajan en este masaje.

Si la columna es la transmisora a través de la cual se sirve este masaje para llegar a las capas más profundas de la persona, ¿porqué no se podía estimular directamente para llegar más fácilmente a todos los sistemas que componen nuestro organismo? Sistemas dónde se encuentran las glándulas que regulan nuestra vida, influyéndonos a todos los niveles, desde nuestras aptitudes físicas y emociones, hasta nuestros pensamientos y sentimientos más elevados.
También surgía la pregunta sobre por qué la Terapia metamórfica llegaba únicamente hasta el momento del nacimiento físico, cuando el ser humano «sale» al mundo. ¿Qué hemos experimentado cada uno de nosotros desde el momento de nacer, hasta este instante presente en el que estoy leyendo estas palabras? Hemos vivido situaciones en nuestras etapas de bebé, infancia, adolescencia, juventud, vida adulta, que nos han marcado, en ocasiones de forma hermosa y otras veces de forma dolorosa, y que han configurado la personalidad que tenemos en estos momentos. Se planteó entonces que, tal vez, Robert St. John, descubridor de esta terapia, no amplió sus masajes a la columna vertebral para evitar abrir emociones más intensas en un corto intervalo de tiempo. Igualmente, observando el comportamiento de las personas con las que se estaba tratando y su receptividad, se intuía que esto no era motivo suficiente para no explorar nuevas posibilidades.

Se comenzó entonces una nueva etapa en la relación con ellos, en la que al principio, con mucho cuidado, y más adelante de forma más intensa, se integraron en los masajes los cuidados completos en la columna vertebral. Durante dos años se aplicó la terapia completa en estas personas tan especiales, practicándola igualmente en las personas que estaban dando estos masajes. La experiencia fue, la mayor parte de las veces, muy gratificante y beneficiosa.

Fruto de esta colaboración nace lo que se pasa a denominar el «Masaje celular», una terapia en la que a través de suaves movimientos en la cabeza, manos y pies, (siguiendo los principios de la terapia metamórfica), y enriqueciéndola con los cuidados en la columna vertebral, cada una de nuestras células resulta beneficiada, influyendo y beneficiando a su vez a todo el organismo.

Cada una de nuestras células lleva grabada toda nuestra historia, desde nuestro origen hasta este momento presente. ¿Qué significa esto y qué relación tiene con esta terapia? Quiere decir que cada una de nuestras células queda grabada a cada instante por los estímulos, mensajes que recibe, a todos los niveles: físico, mental, emocional, y en el plano más elevado, el espiritual. Así como nuestras células se debilitan, deterioran, enferman o incluso mueren a través de las agresiones que reciben del exterior y de nuestros propios pensamientos y actitudes, también mejoran, evolucionan y pueden sanar, llenándose de vida ante estímulos beneficiosos para ellas, por medio de cuidados físicos, palabras, silencios y pensamientos positivos y elevados.
El Masaje celular es sencillo, muy sencillo a la vez que profundo e ilimitado. Nuestro organismo es un microuniverso, unido, en la energía de la cuál estamos formados y que late en nuestras células, con la Energía de todo lo que nos rodea. Cada uno de nosotros formamos parte, cómo una minúscula célula, del Universo al cuál pertenecemos.

Así como cada una de nuestras células está en conexión con todas las demás, influyéndolas y a su vez siendo influidas por éstas, cuando estimulamos un punto preciso de nuestro organismo, esta estimulación llega plenamente al resto. Si beneficio un solo punto de éste organismo, el resto se beneficia también.

Esta energía que opera en el campo físico, se manifiesta igualmente en el plano mental y en el espiritual, el más elevado y sutil de todos.

Beneficios a nivel físico, mental, emocional y espiritual

Esta terapia se integra de forma física y mental siguiendo las directrices que yo, el ser, doy desde mi conciencia más armónica, pacífica y amorosa, a mi mente y a mi cuerpo. A mi mente para dirigirla con los pensamientos más positivos y beneficiosos en la dirección y actitud precisos; a mi cuerpo, y en especial mis manos, para llevarlas de forma suave y justa a los puntos y zonas que necesitan de más cuidados en ese momento.
A nivel físico, se aplican los movimientos sobre la cabeza, manos, pies y columna vertebral. Activando y armonizando esas zonas, a la vez que las relajamos, estamos dirigiéndonos y llegando al origen de nuestra existencia, al igual que al instante en el que fuimos concebidos entrando en el vientre de nuestra madre, el tiempo que permanecimos dentro de ella hasta el nacimiento físico, y las etapas de infancia, adolescencia y vida adulta hasta nuestro instante presente.
El Masaje celular podemos dividirlo en tres etapas diferentes y a su vez unidas entre si para comprenderlo mejor:

  1. Período anterior a la concepción.
  2. Desde el instante de concepción hasta nuestro nacimiento físico.
  3. Desde nuestro nacimiento físico hasta este instante presente.

¿Cuál es el objetivo al aplicar y compartir esta terapia?

Ayudar a ser feliz a la persona que lo recibe. Ayudarla a ir disolviendo paso a paso todos los bloqueos y temores que la han ido limitando en el camino de su vida; a que sienta y comprenda por qué situaciones que la derrotan una y otra vez desde hace tanto tiempo vuelven a repetirse. Ayudarla con amor para que esa persona crea en ella misma, que descubra, que vea con claridad las posibilidades que lleva en su interior y conozca la forma de aplicarlas en su vida cotidiana.

Beneficia a la mujer que está embarazada o el futuro bebé que lleva dentro, al niño, a esa persona que han catalogado con «síndrome de?», a esa adolescente que no sabe por donde tirar, al hombre o la mujer que se sienten cansados y no saben de donde sacar fortaleza, a esa persona mayor que sigue creyendo que es valiosa y quiere regalar lo que es, a esa persona que está en su fase terminal y desea despedirse en paz?, puede ser para ti, este ser tan especial que lees esto y quieres volar cada vez más ligero y ayudar a los demás en su vuelo.

El Masaje celular se hace cada vez más sencillo y efectivo en la medida en que vamos conociendo mejor los Valores que llevamos en nuestro interior y los vamos desarrollando en nuestra vida cotidiana: honestidad, constancia y valor, dulzura, humildad y humor, tolerancia, respeto y generosidad, confianza, respeto y determinación.

En la medida que desarrollamos un valor, los demás van emergiendo y potenciándose, a la vez que vamos transformando nuestros defectos y disolviéndolos. Es natural que suceda así. Para ello, cada uno de nosotros disponemos de unas herramientas muy valiosas que nos van a ayudar a lograr con éxito nuestros objetivos y descubrir qué he venido realmente a hacer aquí, qué tengo que hacer y que nadie puede hacerlo por mi.

La primera es ser consciente de quién soy yo. ¿Quién soy? Soy el ser, el alma; un punto de luz bellísimo, pleno de energía que maneja este cuerpo físico. Ser humano. Yo, el alma pongo a mi servicio la mente para dirigirla siempre en la dirección correcta. Al saber quién soy, también descubro que soy un depositario de todo lo que tengo, incluido mi cuerpo. Soy libre; no necesito atarme a nada pues nada me pertenece y tampoco pertenezco a nadie. A la vez, tengo la responsabilidad y el privilegio de poder gestionar todo lo que la Vida me ha entregado en depósito, para usarlo en mi propio beneficio y el de los demás.

Tomo igualmente conciencia de ser un instrumento, a través del cual pasa la energía que nos envuelve a todos: a las personas, animales, plantas, materia, elementos de la Naturaleza. El origen de esta energía procede de Dios, el Océano de paz, dicha y amor. El Ser lleno de bondad y misericordia que acoge a sus hijos de todas las razas, religiones y creencias.

En el Masaje celular, vamos a transmitir y regalar a la persona que recibe estos cuidados aquello que también hemos recibido como regalo. Si nos abrimos a la Energía más poderosa y bella del Universo, todo será tan sencillo como la sonrisa de un niño.

Miguel Ángel Alfonso Velasco