Masaje infantil y discapacidad

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Masaje infantil y discapacidad – Ha nacido un bebé. Durante nueve meses los padres han hecho proyectos en relación a su hijo, han imaginado su rostro, sus manitas, su sonrisa, han fantaseado con él.

En los momentos posteriores al parto los padres, colmados de expectativas positivas, toman contacto directo con su hijo/hija por primera vez. Todos sus sentidos se ponen en marcha para colaborar en este proceso. Verlo, oír su llanto, tocarlo, sostenerlo, olerlo y besarlo… todo ello incrementa en forma notable el sentimiento de propiedad y pertenencia que se está gestando. La oportunidad de interacción entre la madre y el bebé en los primeros minutos de vida es de extrema importancia.

Cuando el recién nacido lo ha hecho a término, en forma saludable, puesto en el abdomen de su madre irá en dirección del pezón hasta lograr asirse y succionar firmemente; esta situación se dará en la primera hora de vida. El vínculo de apego que ha comenzado hace nueve meses sigue su camino.

Ahora bien, ¿qué sucede cuando el bebé que ha llegado no corresponde al hijo deseado, al hijo fantaseado durante nueve meses, cuando la noticia de la discapacidad interfiere como un torrente en el primer momento en que empieza a formarse el vínculo? ¿Cómo ha de desarrollarse el apego? ¿Cómo ha de formarse un vínculo con este bebé que no es el deseado?

El nacimiento de un bebé discapacitado, física o mentalmente, es un elemento poderoso para la desvinculación afectiva de los padres con respecto al niño.

Los padres deberán poner en marcha estrategias, recursos, capacidades para adaptarse a la nueva situación.

El masaje infantil es una herramienta privilegiada para establecer o fortalecer el vínculo de apego cuando la discapacidad irrumpe como desvinculante. Es un instrumento privilegiado de relación y de comunicación entre el niño y sus padres promoviendo la nutrición afectiva través del tacto.

Si logramos fortalecer el apego y las interacciones tempranas ya estaríamos potenciando el desarrollo físico, cognitivo y social del bebé/a dando los primeros pasos de un programa de estimulación temprana.

La primera demanda del hijo es ser aceptado, amado, ser tocado y acariciado más allá de su diagnóstico.

El masaje no solamente fortalecerá vínculos, abrirá ventanas de la estimulación temprana. Dará a los padres elementos que ayudaran afrontar la discapacidad de su niño/a.

Bebés con retrasos madurativos

El desarrollo madurativo y emocional en niños con Síndrome de Down se da a través de los mismos estadios de los demás niños pero en forma más lenta.

Cuando hay un niño con retraso madurativo los masajes ayudarán a fortalecer todas las conductas mediadoras del apego, aquellas que sirven para atraer a la figura de la madre o aquellas otras que permiten la aproximación.

Los niños con retraso madurativo presentan una interacción ocular diferente, no sólo presentan retraso en el inicio del contacto ocular sino que además es mucho más corta la duración de su mirada. Lo mismo sucede con la sonrisa que suele ser más débil o la interacción auditiva y la expresividad vocal.

La interacción auditiva o visual madre-bebé se incrementa por el mutuo reforzamiento, el niño refuerza a la madre a través de su expresividad y al mismo tiempo es reforzado por ella.

En el niño con retraso o hipotónico la expresividad es reducida y esto origina la ausencia de refuerzo de la madre.

A través del masaje la madre puede proponerse como objetivo incrementar todas estas conductas de interacción. Sostenerle la mirada por más tiempo, hablarle y darle tiempo a su respuesta, sostenerle una sonrisa, pues mientras se masajea al bebé se le habla, se le canta y se le sonríe, y todo ello permite a padres e hijos conocerse mutuamente.

El masaje es una forma de estimular, de conectarse, de establecer vínculos, de conocerse. La interacción a través de los masajes le brinda a las figuras de apego la posibilidad de ver cómo su hijo va respondiendo a sus acciones, qué estímulos táctiles le gustan más, cuáles son sus tiempos y necesidades. Aprenden a observarlos en una situación placentera.

Discapacidad visual

El tacto en los niños con discapacidad visual es una de la formas de comunicación y conocimiento más valiosas. Los objetos del mundo externo se conocen a través del tacto. Cuando un órgano sensorial se deteriora los demás sentidos se amplifican para compensar. Así sucede con el tacto. Toda estimulación de este sentido hace al desarrollo del bebé.

En los niños con problemas de visión, el masaje infantil resulta una experiencia beneficiosa al requerirse la estimulación táctil para definir el mundo que les rodea. Las caricias y las palabras de la madre junto con los estímulos físicos constituyen el lenguaje táctil auditivo que sustituye al del contacto visual.

Aplicados con regularidad los masajes sirven para que la madre esté más unida con su hijo, ayudará a que el niño pierda la resistencia a que lo toquen, lo animará a un mejor vínculo social. Es importante cuando se inicie el masaje comenzar con movimientos suaves, hablarle y prestar atención a sus respuestas. Establecer un diálogo más allá de la mirada que no responde.

El masaje aplicado en forma regular favorece la formación de una imagen o esquema corporal, permite al niño tomar conciencia de su cuerpo como totalidad, aspecto clave para el establecimiento de la autonomía y la seguridad necesarias para que el niño explore su entorno. Los niños con problemas de visión suelen mostrar retrasos en los inicios del gateo y la marcha autónoma debido a la falta de fuerza en la parte superior del tronco. Esto es ocasionado muchas veces por la resistencia del bebé ciego o con baja visión a colocarse boca abajo. Para disminuir dicha resistencia es importante priorizar el masaje boca abajo porque está asociado con estímulos agradables y un ambiente de seguridad y confianza. Es recomendable que se diga el nombre del bebé con frecuencia y exagerar el sonido de las acciones manteniendo un contacto próximo y acercando nuestro rostro al del bebé sin perder el contacto corporal.

Discapacidad auditiva

Los bebés con alguna discapacidad auditiva obtienen beneficios del masaje, no solamente porque potencia su desarrollo, el cual suele retrasarse como consecuencia de su discapacidad, si no porque potencia los lazos emocionales y en consecuencia su autoestima.

El masaje frecuente permitirá a la figura de apego y al bebé establecer un diálogo corporal, numerosas muestras de afecto físico y faciales de afecto y sobre todo una maravillosa comunicación visual.

Es importante iniciar el masaje con lentitud y suavemente para superar cualquier oposición inicial, acariciarle mientras se mantiene el contacto visual, disfrutando de la relación y prestando atención a las diferentes reacciones del bebé.

En niños con déficit auditivo, es importante no retirar el audífono durante el masaje, manteniendo un habla normal, el sistema de signos o gestos que se utilice habitualmente y un contacto ocular relajado.

Parálisis cerebral

masaje infantilEn el caso de la parálisis cerebral es recomendable pedir consejo al fisioterapeuta de cómo aplicar los masajes y cuáles pueden ser más beneficiosos. Los mismos dependerán del tipo de parálisis.

Como en todo bebé el contacto físico periódico y regular mediante el masaje potencia la comunicación y el conocimiento mutuo con sus figuras de apego.

Los masajes diarios mejoran la calidad de vida de los niños con parálisis, no sólo porque implican un contacto con sus padres y es una forma de estimulación, sino por que le otorgan alivio a sus posibles dolores. Favorecen el tono muscular y esto a su vez incrementa en la medida de sus capacidades de movimiento y adopción de posturas. El masaje puede aliviar calambres que generan rigidez muscular. Los masajes abdominales pueden disminuir los cólicos crónicos originados por las malas posturas y la falta de movimiento. La circulación sanguínea también mejora.

Es muy importante jamás forzar ninguna articulación del bebé; en estos caso hay que modificar la técnica y adaptarse a las características del niño. Se puede empezar por las extremidades, pies y manos, para comenzar a establecer contacto, sobre todo cuando la discapacidad es vivida por los padres como una barrera para el contacto físico.

En niños con parálisis cerebral Schneider (2000) adapta una secuencia de movimientos a realizar, para incrementar el aumento del tono muscular en los niños hipotónicos. Se realizarán movimientos vigorosos, con intervenciones lúdicas por parte del adulto, mientras que para relajar el tono muscular se realizarían por movimientos largos, lentos y amplios. Se recomienda el movimiento «pulgares hacia los lados», realizado en el vientre, para mejorar y estimular la respiración diafragmática y los movimientos tipo «sonrisa» para el rostro, que ayudan a cerrar los labios, mejorando la deglución y el control del babeo.

A pesar de que el masaje infantil no contiene movimientos bruscos al ser un contacto cálido y suave, en algunos casos, como ya he mencionado será necesario consultar con el fisioterapeuta o neuropediatra. Esta recomendación la hago extensible especialmente a aquellos niños que lleven algún tipo de válvula o bypass, que hayan sido intervenidos quirúrgicamente y/o que padezcan algún síndrome o enfermedad que genere dudas sobre la idoneidad del masaje, por ejemplo, la enfermedad de los huesos de cristal, niños que tengan hernias, problemas de piel, etc. Existen diversos estudios que ofrecen ayudas sobre cómo plantear el masaje infantil en niños con diversas patologías (Hansen, 1988; Linkous, 1990; Speirer, 1982; Strauss, 1982; Schneider, 2000).

Es necesario tener en cuenta la discapacidad que pudiera presentar el niño, el tipo de movimientos que deberíamos evitar y/o favorecer, la postura más adecuada y cómo debería ser la intervención del adulto.

En resumen, cuando nace un niño con discapacidad el masaje es uno de los recursos terapéuticos más eficaces para favorecer el vínculo y comenzar su atención temprana. No dudes en recurrir a esta técnica, con todas sus variantes, para fortalecer ese vínculo tan esencial para desarrollo futuro del niño. Y además será un momento de placer y encuentro que disfrutarán ambos.

María Inés Cerna
www.cerna.es