Qué hay detrás de la Kinesiología

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Kinesiología

En Europa y EE.UU. este nombre se refiere a los trabajos que se realizan con los test musculares o con las cadenas musculares (AR), dos formas de chequeo que se han difundido durante mas de medio siglo por todo el mundo siendo utilizadas por cientos de profesionales para trabajar de formas muy diferentes con un objetivo común: preguntar al propio cuerpo cual es la respuesta que muestra ante un estímulo (movimiento, alimento, emoción, etc), y encontrar de alguna manera las necesidades que tiene para mejorar esta respuesta. Una breve historia desde sus comienzos hasta el día de hoy puede revelar las posibilidades de este tipo de ciencia.

En la década de los 50 el Dr. Goodheart desarrolló una forma especial de saber el estado del tono de un músculo al que llamo test muscular. Consiste en aplicar un ligero estímulo durante 3 segundos para comprobar si el músculo tiene tono, no lo tiene o está en un estado de hipertonía. Su especialidad medica era la Quiropráxia, por lo que su visión y su búsqueda era de comprobar que cada grupo muscular tuviera el tono correcto. Su máxima era «la estructura crea la función y al revés», por tanto buscó las correcciones que su especialidad dominaba. En la Quiropráxia un músculo puede estar condicionado por la vértebra y el nervio correspondiente, por una carencia de nutrición, por falta de drenaje, por un motivo de información. Con un lenguaje sencillo gracias al test desarrolló la Kinesiología Aplicada, una especialidad médica en EE.UU.

Años mas tarde John Thie utilizó el test muscular fuera de la medicina con la idea de que cuando el cuerpo tiene estrés con una pregunta muestra una falta de tono que se observaba en un cambio en la respuesta diferente a cuando tiene tono. Se empezó a realizar preguntas de todo tipo, alimentación, emociones, alteraciones en alguno de sus planos, etc. Acababa de nacer una pseudociencia que se divulgó por la espectacularidad del test, era un lenguaje no científico por lo que se extendió rápidamente entre personas que no tenían formación académica por todo el mundo. Esta aparente respuesta del tono muscular, «dada como cierta», se denominó Touch For Health, y rápidamente se empezó a utilizar el test como un medio de lenguaje con el que se podía preguntar al cuerpo cualquier tipo de pregunta, (casi como la máquina de la verdad), dando por cierta sus respuestas, incluso aunque fueran hechas con estímulos verbales o mentales: «piensa en …observa como tu cuerpo responde…».

Años después Raphael Van Assche descubrió otra forma de chequear, es decir, otra forma de observar cambios en el cuerpo cuando se le hace un estímulo o pregunta. Gracias a un aparente acortamiento en la longitud de los brazos, un reflejo al que llamó AR (de Arm –brazo, Réflex), siendo otra forma de tener una comunicación con el cuerpo.

Durante años se han utilizado estas dos formas de chequeo por la facilidad de utilizarlas en múltiples aplicaciones dando por ciertas las repuestas que muestra el cuerpo. Bajo el lema: «el cuerpo responde, sencillamente hay que hacer una pregunta y observar la respuesta del propio cuerpo», ha guiado a muchos autores a incrementar este tipo de lenguaje con sus conocimientos y especialidades, incluso se han descubierto otros tipos de reflejos (ciencia llamada biofeedback).

En la década de los 60 paralelamente se desarrollaron todo tipo de equipos electrónicos buscando esta forma de comunicación, terminando por incluirse en programas informáticos con más o menos éxito pero sin validez académica debido a la escasa información de los sistemas que utiliza el cuerpo para recibir la información y emitir respuestas. Si, hay respuesta, es evidente, pero no se pueden considerar como «científica» debido a no tener un cierto control de cada uno de los procesos que utiliza ese lenguaje.

Conocí la kinesiología cuando llegó a España hace mas de 30 años y me fascinó tanto que he dedicado todo este tiempo en estudiar las variadas escuelas y aplicaciones posibles, con la intención de divulgar la posibilidad de establecer una comunicación con el cuerpo para mejorar sus capacidades o recuperar alguna de ellas. Un lenguaje con el que se puede establecer una comunicación para comprobar:

Las capacidades de recibir información (la vía aferente): tema fundamental en aprendizajes, dislexias o mejoras de rendimiento, fundamental en educadores funcionales, coaching, etc.

Las capacidades de emitir información (la vía eferente): fundamental en rehabilitación de movimiento, problemas de coordinación, trabajos en el rendimiento deportivo, coaching personales, etc.

Las capacidades de procesar información: fundamental en todas las terapias, mejoras de la salud, mejora en la capacidad de adaptación, etc.

Durante años he estudiado la comunicación no verbal, tanto con los test que propone cada autor, como con aparatos, buscando los misterios que esconde esta forma de comunicarse. Reuní un equipo de profesionales médicos, fisioterapeutas y expertos en «medicinas complementarias o alternativas» bajo el nombre de Antiterapia. Nuestra misión era comprender el proceso que utiliza el cuerpo en una comunicación no verbal para encontrar el fondo de este tipo de técnicas. Básicamente nos encontrábamos con las mismas leyes que rigen todo lenguaje: el cuerpo recibe un estímulo, lo procesa y emite una respuesta. Estos tres diferentes procesos se observaban gracias al cambio que tiene el cuerpo desde un estado neutro (fijo, siempre igual) comparado con el que se observa después de una pregunta. El resultado sorprendente de que las respuestas son diferentes dependiendo del test que se realiza fue el punto de partida para estudiar los mecanismos donde actúa cada test. Descubrimos que el test muscular trabaja con la propiocepción muscular, por lo tanto un test muy importante para trabajar con todo el sistema músculo-esquelético. El test del AR con las cadenas musculares, donde se muestra más útil, en la integración de la información.

Estos dos test son test estáticos, la persona no se mueve. En la práctica, durante años observé que las tensiones importantes no se mostraban, por lo que la dirección de mi trabajo fue buscar como realizar la comunicación donde el movimiento fuera el propio test, descubriendo el test del Láser, un test donde la moción es la base del lenguaje. Todo el equipo sabía de la importancia de la bipedestación, de la gravedad y el equilibrio tanto estático como dinámico y las posibilidades del trabajo con el movimiento, una forma de observar no utilizada hasta ahora.

Desde entonces se diferenciaron los estímulos que el cuerpo recibe desde fuera (vía aferente) y las respuestas que ofrece (vía eferente) imprescindible para poder chequear una emoción puesto que de otra manera no se tienen todos los componentes implicados en las respuestas emocionales (tan importantes en los resultados y que recomiendo prueben todas las personas que utilicen la kinesiología para observar la diferencia).

Por este motivo desarrollé junto con el equipo de Antiterapia los test del movimiento, con lo que el lenguaje con el cuerpo se ha ampliado buscando aplicar los estímulos correctos con el test apropiado. Un test estático de propiocepción no puede mostrar la misma respuesta que un test dinámico donde se busca un resultado en el movimiento, imprescindible para un rehabilitador, un terapeuta emocional o un entrenador; como tampoco un test dinámico muestra el resultado específico de un test estático a la hora de buscar donde falla la propiocepción en un movimiento especializado, imprescindible para el fisioterapeuta.

La máxima de que el cuerpo responde, cambia pues a que «el cuerpo responde cuando se le hace la pregunta correcta que pueda entender, utilizando la vía adecuada, la herramienta apropiada y mostrando una respuesta coherente que hay que saber interpretar».

La kinesiología es un estudio que tiene un futuro ilimitado, una potente herramienta fácil de utilizar siempre que se observen normas básicas de utilización. Una rentable inversión de tiempo para aprender a comunicarse que multiplicará los resultados de muchos profesionales.

José Luis Godoy Muelas
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